Dicen que el infierno está en la soledad. Así son los días de un poeta que vive en la desolación, incomprendido, encerrado en sus cuatro paredes que huelen a humedad. Su alma poco a poco se vacía como sus botellas de alcohol. El poeta que ni siquiera las palabras quieren su compañía, no encuentra el poema que escribió la noche anterior, trata de recordar las letras que dejó impresas en su vieja máquina de escribir pero es inútil.
Furioso, sale disparado como una bala hacia la calle en busca de sus palabras, no sabe qué hacer, ni siquiera sabe si es un poeta. Entre el bullicio de la gente y los fastidiosos cláxones de los autos, desprende una hoja de su libreta, suponiendo que el viento le robó sus pensamientos y la persigue hasta el mismo infierno…
Esta es la trama de Mundo invisible, de Patricio Betteo, ganador del 1er. Premio Nacional de Novela Gráfica, que otorgó en noviembre pasado Editorial Jus, y que compartió el galardón con Augusto Mora y su historia de El Maizo. La maldición del vástago.
Mundo invisible es una obra casi autobiográfica, donde Betteo se lanza a las profundidades de su alma. Tal vez comparte el dolor de Bob Dylan “yo estaba bien hasta que te conocí”. Mundo invisible es un viaje sin retorno de un poeta enloquecido por un dulce amor perdido. Cielo o infierno, que más da para un poeta que recorre los pasajes subterráneos y se despoja del llanto. No tiene palabras mejores que decir. Busca la salida en paisajes tenebrosos, puertas falsas que se multiplican. Toca y nadie contesta. El poeta tiene que olvidar su nombre para encontrar su propio lenguaje desnudo.

-¿Cómo surge Mundo invisible? ¿Es una historia personal o surrealista?
Pues de alguna manera el protagonista es un reflejo de mí. En este caso, el poeta tiene muchas cosas de mi personalidad y poco a poco fueron surgiendo mis mismas dudas, inquietudes y búsquedas. Diseñé un personaje que tuviera que enfrentar a un objeto perdido y que toda la historia transcurriera en encontrar ese poema extraviado. Poco a poco, se descubre que el objeto es una cosa mucho más amplia que un poema, tiene que ver con una mujer y la existencia. Es como Alicia en el País de las Maravillas, un personaje que entra a un universo extraño y que persigue a un conejo blanco.
-¿Es un viaje alucinante que tiene todas las interpretaciones?
Todas las soluciones son correctas. Muy rápidamente se presenta la muerte, al grado que en la página 25 el protagonista fallece. Fue un gran aliciente para mí continuar la historia, en un viaje que él supone que es el infierno o que duda si es un sueño o si está en el limbo. Son las interrogantes que le transfiero al lector, que tampoco quedan tan claras ni siquiera en la última página.
-¿Por qué la novela se llama Mundo invisible?
Originalmente era “Mundos invisibles”, en plural, porque el recorrido del poeta es a través de un elevador y cada botón tiene un color distinto, un paisaje diferente para salir y entrar. Son mundos invisibles como los anillos del infierno. Se puede inferir que son imaginados, no se pueden ver, pero eso no quiere decir que no existan. Se convierte en “Mundo Invisible” porque la historia va agarrando una forma en la que decido que el “Mundo invisible” es todo ese mundo de tristeza y dolor en el que está sumido el poeta.
-¿Cuánto tiempo tardaste en el proceso de escribir y dibujar esta obra?
Fue algo que iba desarrollando mientras pensaba. La historia la fui creando en la medida en que escribía más y más, fue automático. Sin embargo, fue una creación a fuego lento, fue como un goteo de muchas ideas que las voy entrelazando.
Esta historia la empecé en 2007 y la concluí dos años después. Fueron un par de años, de los cuales seis meses estuvo detenida. Hice la mitad de un jalón y luego la segunda parte la hice poco a poco.
-¿Cuáles son tus influencias para escribir y dibujar tus personajes?
Mi manera de hacer cómic es diseñar las páginas, hacer primero el arte y luego pongo los textos. Sin embargo, me gusta cómo el texto puede cambiar el tono de la imagen en el último minuto. Por otro lado, siendo un poeta el protagonista, la pregunta sería ¿qué tipo de poesía leo? La respuesta es poco típica: no leo poesía. Admiro ciertas cosas de la poesía, pero mi manera de escribir y de aterrizar la poesía a una obra es casi convertir mis imágenes en palabras, quizá es mi lado poético. Me gustan escritores como Nabokov, hubo influencias de la novela de Chuck Palahniuk, “El club de la pelea”; Lewis Carrol sin duda. La combinación del mismo Picasso con Jim Lee o Ashley Wood, me genera una estética. También novelas gráficas como “Cages”, de Dave Mckean; Hellboy, de Mike Mignola.
Toneladas de hombres arañas
Patricio Betteo es un desertor de la carrera de Diseño Gráfico de la Escuela Nacional de Artes Plásticas. En el quinto semestre decidió alejarse de las aulas y descubrió la ilustración como un medio de expresión y, al mismo tiempo, como una forma de vivir. Sus imágenes han aparecido en medios como Rolling Stone, Nexos, Quo y Expansión, además ha ilustrado varios libros infantiles para editoriales como Alfaguara, FCE, SM y Almadía.
A sus 32 años, ha logrado encontrar un estilo que se alimenta de sus sueños pero también de sus lecturas y conocimientos del mundo del cómic. De padre chileno y madre uruguaya, Patricio leía de niño Astérix, Mafalda y Boogie el aceitoso. La revista Mad fue el detonante final que ordenó su destino.
“Nací en el Distrito Federal, soy medio sudamericano pero bien chilangote y básicamente he vivido toda mi vida acá. Descubro la ilustración como medio profesional, como trabajo alimenticio y me funciona muy bien, hago cómic en mis ratos libres”.
En las convenciones de cómics, Patricio encontró un mundo fascinante y sintió un estado de pertenencia total. Abrió su carpeta, mostró sus dibujos abstractos, sus historias delirantes y varios dibujantes del Taller del Perro, como Édgar Clement, José Quintero, Ricardo Peláez y Frik, le enseñaron los trucos y artilugios de la historieta y de la ilustración.
“Tenía una noción de la ilustración en la universidad, mi maestro era ilustrador y hablaba mucho de ella como un oficio, pero quería los cómics. Cuando caigo en el mundo real y veo que uno no puede vivir de cómics pues dije ‘ah, ya entiendo’. Me considero un ilustrador feliz, intercambio mucho mi experiencia de ilustrador con el cómic”.
-¿Cómo alcanzaste el tono de tus dibujos y de escritura?
Ese tono lo conocí siendo completamente auténtico. Dibujar como a mí me gustan que sean las cosas y lo construí a través de muchísimas influencias, combinar fotógrafos con historietistas, escritores, cineastas. Mi estilo es mezclar sin límites todas las cosas que me gustan y dibujar por un compromiso artístico más que profesional o por ganar lectores.
-¿A quiénes tenemos que seguirle la pista?
Todo el tiempo están brotando nuevos valores y desaparecen muchos. Por su puesto a los del Taller del Perro, a Bef que es un escritor importante, Augusto Mora, tiene muchas ganas y no se le ve fin a su esfuerzo. Augusto nos ha dado unos bofetones a todos los más rucos. Juanele es una gran sorpresa, es físico pero nos demuestra que además puede dedicarse al cómic. Tony Sandoval es todo un valor mexicano.
-¿En qué situación se encuentra la novela gráfica en México?
Estamos en el primer peldaño. Ahora salieron cinco novelas gráficas en la Feria de Minería, de las cuales tres están como novedades y otras dos en resistencia. Lo que se necesita es generar oferta, porque se habla de que no hay lectores y no hay obras. Hay talentos, pero ¿dónde están las obras? Siempre hago el chiste de que una cosa es la escena del cómic y otra es hacer cómic. Estamos en esta primera etapa, es importante que las editoriales estén empezando a apostarle a la novela gráfica como Jus y Sexto Piso. Se dieron cuenta que no es un arte menor y que se puede tener lectores. Hay toneladas de hombres arañas, falta mucho para alcanzar el verdadero cómic de autor que hay en Europa o en Argentina.
-¿Tienes planes de otra novela gráfica?
Tengo proyectos en mente. Aunque quisiera bajarme a la narrativa más tradicional voy a seguir en el plano experimental. Lo que tengo claro es que no será un Mundo invisible 2. Haré un guiño ligero al tema de la ceguera, los protagonistas serán ciegos, una paradoja en el medio gráfico. Justamente abordaré el tema de la falta de visibilidad.











