¿Cuánto cuesta morir
a manos del Ejército?

El señor Adán Abel Esparza Parra, cuyos hijos, esposa y hermana fueron acribillados en un retén militar, conoce la respuesta: la vida de un civil vale un promedio de 147 mil pesos.

¿Cuánto cuesta morir <br>a manos del Ejército?

El señor Adán Abel Esparza Parra, cuyos hijos, esposa y hermana fueron acribillados en un retén militar, conoce la respuesta: la vida de un civil vale un promedio de 147 mil pesos.

De acuerdo con una solicitud de transparencia hecha por Animal Político, la SEDENA ha pagado en promedio esta cantidad a las familias que pierden a uno de sus miembros cuando se ven fortuitamente envueltos por un tiroteo. “Daños colaterales” les llaman.

En contraste,  la misma instancia encabezada por el general Guillermo Galván Galván ha entregado a las familias de los militares caídos en combate, alrededor de 784 mil pesos.

Interrogados sobre el número de bajas civiles “inocentes” en el combate al narcotráfico, la SEDENA elude dar los datos precisos y los nombres porque corresponden a “datos personales que requieren del consentimiento de los individuos para su difusión”, pero al menos señala que ha pagado en los últimos 4 años un total de 67 indemnizaciones por personas muertas y heridas, que equivale a una bolsa de 11 millones 966 mil 553 pesos.

Además, en respuesta a una segunda solicitud de transparencia, el Ejército  reconoce la muerte de 153 militares de diferente rango de 2007 a la fecha, cuyas familias han recibido en promedio 784 mil pesos por indemnización, lo que arroja a su vez una bolsa total de 120 millones de pesos.

En el caso de los soldados que han muerto en accidentes aéreos en el marco de la “lucha permanente contra el narcotráfico”, más el apoyo que por ley tienen que recibir, la SEDENA ha pagado 100 mil dólares a cada familia, como parte de las pólizas de vida estipuladas por manejar equipos de alto riesgo, las cuales están establecidas en dólares.

I.-Le mataron a toda su familia

Esparza Parra perdió a toda su familia y el pulgar de la mano izquierda el 1 de junio de 2007. Un regimiento de 19 militares mató a su esposa, a sus tres hijos, así como a su hermana cuando viajaban camino al poblado de Ocorahui en el municipio de Sinaloa de Leyva.

Los sobrevivientes quedaron gravemente heridos.

Por arrancarle de un balazo el dedo, el Ejército le pagó 36 mil 916 pesos. Por cada uno de sus hijos muertos, le dieron 147 mil 664 pesos.

El pago por el asesinato de su esposa, una suma similar a la entregada por sus hijos, fue para su suegra.

La suma global arrojó un total de 847 mil 70 pesos, cantidad que representa la indemnización más alta pagada por el Ejército a  familiares de civiles muertos por los errores o excesos cometidos por los militares durante la “guerra” contra el narcotráfico.

En la actual administración la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) ha pagado, vía cargo al erario, más de 12 millones de pesos por concepto de indemnizaciones a familiares de civiles  muertos y heridos.

II. Súplicas de un herido

La familia de Adán Abel, así como una maestra rural que los acompañaba, todos originarios de la comunidad serrana de La Joya de los Martínez, Sinaloa, viajaban en una  camioneta cuando se toparon con el regimiento de militares, quienes les dispararon.

Con el pulgar destrozado, Adán abandonó el asiento del conductor y le gritó a los uniformados que no dispararan porque los pasajeros eran mujeres y niños. La respuesta militar fueron más tiros, hasta que la camioneta se colapsó al fondo de una breve barranca.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) no sólo evidenció la mortal “equivocación” en la recomendación 040 de 2007, sino se fue más allá: Documentó  que los militares, “lejos de proporcionar el auxilio y la atención médica oportuna o implementar las acciones correspondientes para tal fin”,  mantuvieron a los heridos en el lugar de la agresión “por más de tres horas”.

Descubrió también que el responsable del pelotón buscó relacionar a los Esparza con actividades delictivas, pues ordenó a sus subalternos colocar un “costal de hierba verde, al parecer marihuana”, en las inmediaciones donde quedó volcada la camioneta que tripulaba la familia agraviada.

III.-Los pesos de la muerte

Adán Abel Esparza ha recibido, aparte, más de 70 mil pesos de 2008 a la fecha, por los gastos de  rehabilitación que forzosamente ha tenido que llevar para recuperar la movilidad de su mano.

Entre el primero y los siguientes pagos, la SEDENA ha erogado cerca de un millón de pesos por la muerte de los 5 miembros de la familia Esparza y las heridas ocasionadas a otros tres acompañantes.

Una solicitud de transparencia hecha a la SEDENA reveló que del 1 de enero de 2007 a la segunda semana de abril de 2011, la institución castrense pagó 67 indemnizaciones a familiares de muertos y heridos, suma equivalente a una bolsa de 11 millones 966 mil 553 pesos.

El número de civiles muertos, sin embargo, no fue revelado por los representantes de la SEDENA, bajo el argumento de ser información clasificada.

Por tratarse de datos personales se requiere del consentimiento de los individuos para su difusión —respondió el General de Brigada del Estado Mayor, Genaro Robles, en una carta enviada al IFAI ante la solicitud de Animal Político.

Lo que sí informó el Ejército es que 30 de los 67 pagos correspondían a  indemnizaciones por montos superiores a 147 mil pesos, que es el dinero que han pagado a familiares de civiles muertos.

Según el listado entregado por la SEDENA, la indemnización más alta se dio en 2007 y fue de 849 mil 70 pesos. Esa cantidad coincide con el pago que los militares hicieron por el asesinato de los cinco miembros de la familia Esparza.

IV.-Los civiles muertos

Trece en cinco meses.Aunque la SEDENA se negó a dar los nombres de las víctimas de las agresiones y las fechas en las que ocurrieron, en al menos otras  dos solicitudes ciudadanas realizadas al  IFAI la institución castrense dio a conocer esos datos.

A finales de 2010, por ejemplo, la SEDENA reconoció que del 13 de mayo al 8 de septiembre —es decir, un lapso de 5 meses— 13 civiles sin vínculos con la delincuencia habían muerto en retenes o por fuego cruzado, por lo que fueron indemnizados.

Por los 13 decesos, así como por los pagos a otros seis civiles que resultaron heridos, la SEDENA desembolsó 1 millón 794 mil 521 pesos.

Los casos se dieron en los estados de Sinaloa, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, y todas estas muertes se dieron en retenes militares, justo cuando las víctimas conducían o tripulaban sus vehículos.

Por estos hechos un oficial, cuatro tenientes, dos cabos, un subteniente, un capitán y 32 soldados del Ejército han sido procesados por los tribunales militares.

Sólo dos de los 13 asesinatos fueron dados a conocer por el Ejército a través de un comunicado de prensa emitido en septiembre de 2010. En el texto se informó que en la carretera federal Nuevo León-Monterrey cuatro militares que se encontraban en un retén dispararon contra un vehículo en el que viajaban siete civiles, de los cuales dos murieron y cinco resultaron heridos.

Por este error, la SEDENA pagó 335 mil 566 pesos a la esposa de una de las víctimas.

V.- Indemnizaciones a soldados

La familia de un teniente coronel de Infantería asesinado en Michoacán durante un enfrentamiento con presuntos narcotraficantes, que hasta enero de 2011 era el militar de más alto rango asesinado en la “guerra” contra el narcotráfico, recibieron por el seguro de vida que el Ejército otorga a los militares caídos en cumplimiento de su deber alrededor de 543 mil pesos.

El Artículo 63 de la Ley de Instituciones de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas señala que cuando un militar muere en cumplimiento de su labor se le debe pagar, de acuerdo con su salario vigente, un seguro de vida por 40 meses de sus haberes y sobre haberes, de ahí que al coronel le tocara una suma mayor a medio millón de pesos.

De enero de 2006 a enero de 2010, según informes publicados en su página de transparencia, la SEDENA tenía reportada la muerte de 153 militares en el marco de su “campaña permanente contra el narcotráfico”.

Del total de muertos, uno era coronel de Infantería, cuatro tenientes coroneles, dos mayores, dos capitanes de primera, nueve capitanes de segunda, 31 tenientes, 10 subtenientes, ocho sargentos de primera, 25 sargentos de segunda, 60 cabos, 96 soldados y un cadete.

En el caso de los soldados muertos, el Ejército pagó a cada una de sus familias un seguro de aproximadamente 175 mil pesos, lo que multiplicado por 96 arroja una suma de 16 millones 819 mil 200 pesos.

Por los 153 soldados muertos en los últimos 5 años, la SEDENA pagó más de 55 millones de pesos por los seguros de vida a los que eran acreedores, sin contar que las familias de los fallecidos siguen recibiendo una pensión del 100 por ciento, según el sueldo percibido antes de morir.

Vi.-Cinco a uno

Adicionalmente a la cifra mencionada, hay 79 familias que de 2008 a la fecha han recibido entre 500 mil pesos y 100 mil dólares cada una, por un seguro de protección que tenían los militares que conducían o tripulaban vehículos terrestres y aeronaves del Ejército.

Según una segunda de solicitud de información hecha a la SEDENA, la “mayoría” de los accidentes ocurridos a personal terrestre y aéreo se dieron en el marco del combate a las “operaciones contra la delincuencia organizada”.

En lo que se refiera a los montos entregados por la muerte de accidentes aéreos, las aseguradoras han pagado pólizas de 100 mil dólares a 42 familias, lo que arroja un total de 4 millones 200 mil dólares (en moneda nacional son 49 millones 140 mil pesos, con un tipo de cambio de 11.70).

Por accidentes vehiculares, la cantidad pagada es de 18 millones 500 mil pesos, lo que significa que 37 familias recibieron 500 mil pesos cada una por estos hechos, según información que entregó el Ejercito a Animal Político a través de segunda solicitud de transparencia.

Entre lo que se ha pagado por seguros de vida que exige la Ley de Instituciones de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas y las pólizas de accidentes, los familiares de los 153 militares muertos han recibido más de 120 millones de pesos, es decir, un promedio de 784 mil pesos para familia.

Aquí lo explicamos gráficamente para visualizar las diferencias entre civiles y militares muertos

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