Todos somos peatones…
en algún momento

Todos somos peatones… <br> en algún momento
En noviembre pasado el GDF puso en marcha un programa para concientizar a los automovilistas para que respeten al peatón.
En noviembre pasado el GDF puso en marcha un programa para concientizar a los automovilistas para que respeten al peatón.

Los peatones tienen derechos. Así de simple parece un lugar común. De todas las charlas de Car Free Guadalajara, Karina Gallegos sobresale. Vino desde Quito, Ecuador, a contar su experiencia de defender a los más vulnerables: los que caminan en las calles, que quizá seamos todos. Su charla se tituló “Ciudades para peatones” en el X Congreso Hacia ciudades libres de autos (@CarFreeMX)

Ella dirige la Asociación de Peatones de su país. “Dejamos de lado otros temas, para platicar sobre los derechos de todos”, dice en entrevista para Animal Político.

El programa más exitoso es la campaña para reducir el uso excesivo del automóvil particular. El peatón debería ser el más respetado. La realidad está de cabeza:

“Nosotros creemos mucho en el trabajo hormiga en los procesos. No es posible transformar la realidad caótica de la movilidad, de un día para otro”, afirma Gallegos.

Son procesos lentos y, en medio de esta educación vial, va incluida la revolución de las conciencias. “No hay otro camino”, a decir de la activista.

Y va más allá: cree que es posible democratizar los espacios públicos y para eso utilizan los medios a su alcance, Charlas en las escuelas públicas y colegios privados, con actividades lúdicas y, en ocasiones, han tomado las calles.

Un eje fundamental, dice Gallegos, ha sido impulsar políticas públicas y sanciones legales para el uso de los espacios públicos. La Asociación de Peatones de Quito logró que elevaran las sanciones a los automovilistas (de 8 dólares a 120) por invadir el espacio de los peatones, como las banquetas. Han mezclado el activismo ciudadano con el impulso de ordenamientos legales. Afirma la activista que la movilización logró la implementación de un día sin carro y la semana de la movilidad de manera institucional.

¿Automovilistas y peatones pueden convivir de manera armónica? Para la Asociación de Peatones de Quito, sí. Pero la preferencia, en todo momento la tendrá quienes caminen por las calles. Eso quedó plasmado en el Plan Maestro de Movilidad de Quito: crear redes peatonales, para empezar y construir rampas que reduzcan la velocidad de los autos.

“La infraestructura de las metrópolis no favorece a a los peatones”.

“Una gran desventaja tiene que ver con las condiciones en cuanto a infraestructura de las metrópolis. No les favorece a los peatones. Esta situación no se puede cambiar de golpe”, dice la ecuatoriana que no rebasa los 30 años.

El plan estrella de la asociación es el impulso y aprobación de la declaración de los derechos de peatones, vigente en la Unión Europea desde hace más de una década.

“Ya discutimos estos derechos con organizaciones de Sudamérica. Ojalá podamos presentarlos en el Parlamento Andino”, afirma.

Los derechos de peatón constan de 7 artículos. El primero: Los peatones tenemos derecho a espacios públicos exclusivos que garanticen nuestra seguridad y libre circulación y que no estén asilados sino incorporados en el espacio de tránsito cotidiano.

El segundo: Los peatones tenemos derechos a ser considerados dentro de la planificación de los lugares donde vivimos, para que seamos una prioridad en el diseño de calles y avenidas, y no sean los vehículos motorizados. (Aquí se puede leer el documento completo)

“Queremos hacer realidad que los peatones estén en la parte más protegida; después vendrían los ciclistas, los motocicletas, los usuarios del transporte público y por último, los automovilistas”, agrega.

La paradoja, continúa Gallegos, es que los gobiernos locales como Quito, prefieran invertir infraestructura para los coches, con el supuesto fin de disminuir la congestión. Lo cierto es que esta política pública incentiva más el uso del automotor. La única forma de resolver los problemas viales, es reducir su uso”. Es decir, usar de manera racional los automóviles, pues finalmente se ha convertido en un mal necesario.

“El auto se requiere para muchas cosas. Pero para movilizarnos de manera cotidiana, lo ideal sería compartirlo; en tramos utilizar la bicicleta y dignificar el transporte público”.

–¿De qué tamaño es la proporción de inversión pública, para el transporte privado, en comparación del transporte público, en promedio?

“En América Latina: un 30% de la población se mueve en autos particulares”.

–El caso de Quito es similar al de América Latina: un 30%  de la población se mueve en coches privados y de estos, el 15% lo utiliza para su traslado cotidiano. El resto, un 70%, depende del transporte público. A pesar de estas cifras, la municipalidad de Quito invierte o tira a la basura entre el 50 y 60% del presupuesto destinado para movilidad, a los autos.

–¿Cuál es la identidad del peatón?

–Partimos de esta idea: los ciclistas tienen en su bicicleta una identidad que los representa. ¿Y el peatón? Lo que les decimos es que sin los peatones, una ciudad está muerta. Donde nadie camina, como en los cotos de casas, ni se ven niños jugando en las calles, es deprimente.

“Les decimos a los peatones que deberían sentirse orgullosos porque contribuimos a mejorar el medio ambiente. No contaminamos el aire, no generamos ruido ni destruimos los espacios públicos”.

–Cuando dialoga con automovilistas, ¿qué les dice?

–Que todos, en algún momento, somos peatones al bajarnos del coche o de la bici. La imagen de poseer un coche sigue permeando en la mente de muchos, que es sinónimo de estatus.

–Un argumento recurrente para no utilizar el transporte público es por lo  incómodo que son…

–Eso es un argumento falso. En París, por ejemplo, el metro es incómodo, hay gente parada, los malos olores se desprenden de todos lados y se corre el riesgo de sufrir un robo… No será cómodo pero es eficiente, no contamina tanto y se evita la congestión vial. Hacia allá tenemos que caminar. Es posible.

Close
Comentarios