Tú eliges: transbordas a la guerra o la paz

Tú eliges: transbordas a la guerra o la paz

La mujer tiene ante sus ojos un pequeño soldado de plástico y una paloma de origami. Las figurillas son un obsequio, pero sólo puede escoger una de ellas, que una joven le extiende sosteniéndolas sobre sus palmas abiertas.

La mujer opta por el soldado y, mientras lo toma, la mano derecha de la joven, en la que yace la paloma, se va cerrando, estrujando con fuerza las alas y la cabeza de la figurilla, hasta hacer de ella un amasijo de papel.

La mujer entiende entonces lo que ha pasado. Mira al soldado de plástico, que ahora le pertenece, y luego mira de nuevo la paloma de papel, emblema de paz, destruida irremediablemente.

Sólo entonces la joven le ofrece conservar la paloma, pero así, muerta como está, la mujer no la acepta. Algo de culpa luce en su gesto y, mientras cierra su puño, ocultando así al soldadito, mira de reojo a los otros pasajeros del Metro, en especial a aquellos que desde un principio rechazaron el emblema de la guerra y, en cambio, aceptaron la paloma de papel, preservándola.

Un minuto robado

Las puertas del Metro se cierran y, como de costumbre, dentro ya hay quien recorre el vagón, arrojando sobre el regazo de cada pasajero un pequeño volante, con algo escrito. La mayoría no lee su contenido.

Beatriz

Luego, tal como ya es rutina, una cantilena se alza por encima de todo ruido, es la voz de un joven que, pese a su timbre grave, la mayoría no escucha.

– ¡Nosotros no venimos –grita– a venderles nada, ni a pedirles dinero… Venimos a robarles, pero no sus pertenencias, sino un minuto de su atención, durante el cual les pedimos que reflexionen en los efectos de la violencia… Esto no es un simulacro: la Guerra contra el Narco ha dejado 40 mil muertos en los últimos años..!

Se trata de Juan, que intenta imitar el tono de un vendedor ambulante, mientras Beatriz, Brenda, María Luisa y Rodrigo, todos estudiantes de arte en la ENAP, van posándose ante cada pasajero, para tenderles, en silencio, el soldado o la paloma.

“Si escogen la palomita –reflexiona Beatriz–, pues gracias, qué bueno que aportes un poco de tu conciencia, que pienses estas cuestiones y las tengas claras, y si escoges el soldado, está bien, hazlo… pero la palomita que te ofrecí se va a destruir, ese aporte de paz que pudiste haber dado se va, se pierde… con eso buscamos generar conciencia.”

Arte en movimiento

Al principio nadie entiende de lo que se trata. Algunos pasajeros se cruzan miradas de duda compartida, y hay, también, quien, sin prestar atención alguna, prende el volante con dos dedos y los deja al aire, en espera de que su dueño pase a recogerlo, pero es la insistencia de los “ambulantes” lo que va despertando a cada uno.

 

María Luisa

“De lo que se trata es de romper la cotidianidad de las personas –explica María Luisa–, en este caso la rutina diaria venir de tu casa a la escuela, o al trabajo, transcurso en el que poco percibes de lo que pasa a tu alrededor… Partimos de eso, de querer despertar o echar una cubeta de agua fría a las personas y que reflexionen sobre la violencia, cuando menos durante el tiempo que pase antes de que decidan conservar o tirar el obsequio que les damos… Y no se trata de reflexionar en torno al narcotráfico, solamente, sino sobre todo tipo de generadores de violencia.”

– ¿Por ejemplo? –la pregunta es abierta. Brenda, risueña, responde.

Brenda

– Por ejemplo, acabamos de toparnos con una señora que también estaba repartiendo volantes informativos, en su caso sobre sordera, ella misma era sorda, había ocupado un asiento dentro del vagón, luego de recibir la negativa de muchos pasajeros… yo me le acerqué y le di a escoger la paloma o el soldado, ella prefirió la paloma y se quedó contemplándola por varios segundos, creo que después de padecer el rechazo de la gente, recibir esa paloma hizo que le cambiara un poco el semblante, eso ya deja mucho para nosotros…

Así van, de vagón en vagón, repitiendo el performance cuya fórmula original está plasmada en los volantes que reparten, inscrita en letras pequeñitas: “Un minuto de conciencia + Un minuto de conciencia + Un minuto de conciencia / TODOS = Un México Consciente. NO MÁS VIOLENCIA“.

Seis de cien

Al final del recorrido, en Ciudad Universitaria, Juan extiende sobre el pasto los volantes que sobran, así como unas cuantas palomas, seis de ellas aplastadas, del centenar que elaboraron, y varias decenas de soldados que los usuarios del transporte público capitalino rechazaron. El saldo, visto así, es positivo.

Juan

“No sólo nosotros, sino mucha gente joven está haciendo o proponiendo cosas –dice Juan, con modestia–, desde repartir un volante hasta realizar un performance, compartir una reflexión, toda la banda está harta de violencia, de corrupción… Ahora ya es fácil escuchar las cifras de muertos y no sentir nada, pero esta reflexión que nosotros proponemos es para decir ‘ya basta, qué es lo que estamos haciendo, todavía faltan generaciones por llegar y qué es lo que les estamos haciendo’. Nosotros somos la llave de esa generación que viene. Y la banda está tomando conciencia, sí, pero también tiene miedo, la banda quiere hacer algo y no sabe cómo hacerlo… así, la actividad artística es, para nosotros cinco, el mejor camino.”

Esta acción, añade Brenda, no está delimitada a realizarse durante un número específico de días, “cuando se nos agoten las palomitas, haremos más… empezamos sin saber cuál sería el resultado, pero a todos nos ha dado mucho en qué pensar y, por la reacción de la gente, creo que a ellos también, así que seguiremos durante algún tiempo”.

Rodrigo

Los cinco estudiantes de arte, todos de entre 19 y 22 años, se aprestan entonces a partir rumbo a la Biblioteca Central de la UNAM, donde continuarán su intervención del espacio público.

Antes de partir, sin embargo, Rodrigo lanza una última sentencia, fría y cálida a la vez, con un gesto serio sin dejar de ser afable: “En la sociedad mexicana han empezado a darse pequeños cambios, la marcha de Sicilia es una muestra, pero hay todo tipo de reacciones de hartazgo, la gente ya esta harta de no ver cambios en términos políticos, y se empiezan a ver pequeños cambios que va realizando la gente para acabar con la pasividad, para acabar con esa incapacidad para indignarnos, para acabar con esa cultura de quejamos sin evitar cometer esos mismos errores, la sociedad ahorita está en un proceso de reflexión y esperemos que en las elecciones se vea reflejado, cada quien con su ideología política, pero que se escoja lo mejor para la sociedad y democráticamente o, de lo contrario, habrá que empezar a reaccionar… Ahora, si algo no nos parece, lo decimos.”

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Comentarios
  • Ay que bonitos los chairos, solo les faltaron sus camisetas con la cara del che guevara, ternuritas!