Los muertos que no cuentan
para el Ejército

En las estadísticas no se habla de ellos, pero aquí se desglosa el número de soldados caídos en enfrentamientos, la ubicación dónde murieron, los grupos criminales que operan en esas zonas y los que han muerto por una posible venganza.

Los muertos que no cuentan <br> para el Ejército

Enfrentamiento contra miembros del crimen organizado.

Esta es la tercera entrega que hace Animal Político sobre una investigación relacionada con el número de bajas del Ejército desde que arrancó la guerra contra el narcotráfico. En el primer trabajo se informó cómo la institución castrense no había  informado de la muerte de 8 de cada 10 militares en sus comunicados, la principal herramienta de difusión adoptada para dar a conocer las bajas del crimen organizado y sus propios elementos. En el segundo reportaje se contrastaron los recursos pagados por la Sedena a las familias de soldados y civiles muertos en enfrentamientos, lo que arrojó una diferencia de 5 a 1. En este texto se desglosa el número de soldados caídos en enfrentamientos, la ubicación dónde murieron, los grupos criminales que operan en esas zonas y los que han muerto por una posible venganza del narco pero que en las estadísticas no se habla de ellos.

Francisco Sandoval (@MrTerremoto)

El asesinato del cabo de infantería Ángel Aguilar -integrante del Quinto Batallón de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano “no fue ni será en vano”, dijo en 2008 el comandante de la Segunda Zona Militar en Tijuana, Alfonso Duarte Mujica. A más de tres años del crimen, una solicitud de transparencia hecha por Animal Político a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) revela que el soldado fallecido no forma parte de la lista de militares asesinados en la guerra contra el narcotráfico. Aun cuando su muerte ocurrió durante un enfrentamiento armado contra una célula criminal.

La muerte del militar ocurrió el miércoles 15 de octubre de 2008 en la colonia Los Santos, de Tijuana. Esa tarde el Ejército se topó con una célula de hombres armados, quienes en su huída se refugiaron en la casa que usaban como escondite, a media cuadra de una escuela secundaria y a menos de 200 metros  de la Cruz Roja. Militares y delincuentes accionaron sus armas y decenas de estudiantes entraron en pánico. Los vecinos de esa populosa zona fueron desalojados ante el peligro de quedar en el fuego cruzado.

En los poco más de 20 minutos de tiroteo, cuatro delincuentes murieron. También el Cabo de Infantería, de 28 años de edad, que un día después fue despedido con la promesa de “honrar su memoria”, dijo el General Duarte. Las propias investigaciones del Ejército ya arrojaban que los muertos pertenecían al grupo encabezado por el narcotraficante  Teodoro García Simental, “El Teo”.

Sobre el asesinato de Aguilar y el porqué no fue incluido en el reporte de transparencia, Animal Político solicitó información a la SEDENA, pero hasta el cierre de la edición la institución no había respondido.

I.-Militares asesinados

106 desde que Felipe Calderón le declaró la guerra al narcotráfico. Lo anterior fue informado por la SEDENA a través de una solicitud de transparencia, en la que se omite el asesinato del cabo Ángel Aguilar, pero en la que se documenta muchas de las bajas que ha tenido el Ejército en los estados con fuerte presencia de los cárteles del narcotráfico en el país.

De las 106 muertes, 24 ocurrieron durante enfrentamientos armados en Tamaulipas, donde el Centro Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y la PGR reportan la presencia de los Zetas y el Cártel del Golfo.

En Guerrero, donde operan cárteles como los Zetas, Sinaloa, Golfo y La Familia, se han registrado 10 asesinatos.  En Nuevo León y Chihuahua, donde predominan células criminales del Golfo, Zetas, Pacífico y Juárez, nueve y ocho militares, respectivamente, han muerto en diferentes enfrentamientos armados con estas bandas del narcotráfico.

Desertores del Ejército con entrenamiento en Estados Unidos, los Zetas son el grupo del narcotráfico que mayor presencia tiene en las entidades donde se han documentado estos asesinatos. De los 16 estados donde según la SEDENA ha habido bajas castrenses, los Zetas tienen presencia en nueve y en ellos han provocado 78 muertes de soldados.

II.-En actos de servicio

Además de los 106 militares asesinados en enfrentamientos armados, existen otros 149 que han fallecido en el presente sexenio en “actos de servicio”, según informó la dependencia en la solicitud de transparencia hecha por Animal Político.

De esas 149 bajas, 47 ocurrieron en accidentes automovilísticos, 45 en accidentes aéreos, 27 fueron homicidios y 5 accidentes por accionar sus armas de fuego. También, en menor cantidad, se reportan muertes por ahogamiento, deshidratación, atropellamiento y descargas eléctricas.


En varios de los casos, los militares realizaban labores contra el narcotráfico cuando ocurrieron los accidentes.

El 18 de junio de 2010, por ejemplo, 11 elementos de la Fuerza Aérea Mexicana murieron cuando el helicóptero en que viajaban se desplomó en el municipio sinaloense de Badiraguato.

En esa ocasión, la SEDENA informó en un comunicado de prensa que los militares sobrevolaban la zona para realizar acciones “en el marco de la Campaña Permanente Contra el Narcotráfico y la aplicación de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos”.

Debido al accidente, provocado por las malas condiciones del clima, un mayor de caballería, un capitán segundo de infantería, tres tenientes, cuatro sargentos y dos cabos perdieron la vida.

El 18 de abril de 2008, 12 militares que sobrevolaban el municipio de Uruapan, Michoacán, en busca de un plantío de mariguana, murieron cuando el helicóptero en el que viajaban se desplomó debido a una falla humana.

En aquellos hechos murieron un mayor de infantería, un teniente, un subteniente, dos sargentos, tres cabos y cuatro soldados.

III.-Los homicidios

De los 27 homicidios reportados, nueve se perpetraron en Monterrey, Nuevo León, en un lapso de siete días. El informe de transparencia de la SEDENA señala que los primeros tres asesinatos —cometidos contra soldados de infantería—, se registraron el 15 de octubre de 2008; tres días más tarde otros dos soldados murieron; el 19 de octubre un soldado y  dos cabos fueron encontrados sin vida y el 22 de octubre se reportó la muerte de un sargento segundo de infantería.

En los nueve casos, los militares fueron asesinados con arma blanca, según reportó la prensa local.

El 20 de diciembre de 2008, la institución reportó la muerte de ocho militares en el municipio de Chilpancingo, Guerrero. Las víctimas: un capitán segundo de infantería, tres sargentos, dos cabos y dos soldados.

En esa ocasión, los medios locales informaron que junto a los cuerpos decapitados de los militares -privados de su libertad cuando se encontraban de descanso-, se encontró un mensaje que señalaba: “Por cada uno que me maten yo les voy a matar a 10 militares”.

La cifra de militares muertos producto de la guerra contra el narcotráfico, podría ser mayor a la reportada por la SEDENA a través de transparencia, pues existen casos, como el del cabo Ángel Aguilar, que no fue reportado y en otros, como en Chilpancingo, que los crímenes son clasificados como homicidios aún cuando las pruebas revelan que se trata de una venganza de células del crimen organizado.

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