Cartolandia: la colonia perdida del Estado de México

Es una de las colonias perdidas más conocidos de la zona metropolitana. En casi dos décadas, la han visitado todo tipo de políticos, pero ninguno ha podido revertir la pobreza que ahí se vive.

Cartolandia: la colonia perdida del Estado de México
Cartolandia. Foto: Francisco Sandoval.
Foto: Fundación Luis Pasteur.

Cartolandia es una colonia ubicada entre los límites del Distrito Federal y el Estado de México. La mayoría de sus residentes son centroamericanos y mexicanos provenientes del sur que arribaron en “la bestia”, el tren de carga que abordan los migrantes para viajar al norte del país.

De los llamados “barrios perdidos” en la zona metropolitana es uno de la más conocidos. Ahí han llegado presidentes, gobernadores, alcaldes y empresarios, pero ninguno ha podido revertir la pobreza en la que viven sus cerca de 600 habitantes desde hace más de 20 años.

Durante las inundaciones que dejó la tormenta tropical Arlene, fue una de las zonas que tuvo que ser desalojada por las autoridades. Aun así hubo moradores que ahí se quedaron para evitar que les robaran las pocas pertenecías que tenían. Una semana después, el 7 de julio de 2011, el presidente Felipe Calderón, así como el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto y el empresario Carlos Slim –el hombre más rico del planeta-, visitaron la zona para supervisar los avances del Túnel Emisor Oriente, considerada la obra de drenaje profundo más grande de su tipo en el país.

En su discurso, Calderón invitó a los ahí presentes a ponerse “en los zapatos de la gente”, pues dijo que cuando el agua negra entra a sus casas, “cuando ve que se le mojan los poquitos muebles que ha podido tener, cuando se le echa a perder el refrigerador, lo de menos es que le expliquemos si es responsabilidad de uno o es responsabilidad del otro. La gente nos exige a todos, y con razón, que le arreglemos su problema y que le cumplamos, precisamente.”

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Cartolandia. Foto: Francisco Sandoval.

Antonio Juárez es un migrante oaxaqueño asentado ahí junto a sus cinco hermanos y sus padres. Llegaron hace 17 años huyendo de la pobreza que se vivía en el Istmo de Tehuatepec.

“Nos vinimos durante la crisis de Carlos Salinas de Gortari”, reconoce.  Sus padres se dedicaban a la siembra del café, pero tras la devaluación de 1994 los precios se vinieron abajo así que no les quedo de otra que venir a probar suerte al Distrito Federal. Sin dinero para pagar renta, decidieron establecerse a la orilla de las vías del tren en un asentamiento irregular conocido como Cartolandia.

En censo 2010 de INEGI, señala que Ecatepec tiene un total de 1.6 millones de habitantes. Es el municipio más grande del Estado de México -cuya población es de 15 millones- y el que mayor número de pobres tiene. Estudios de la Sedesol, estiman que en la entidad 11.2 millones de personas viven al día, 6.9 millones de ellos sufren pobreza patrimonial –que no cuentan con un bien o propiedad-, 3 millones están desempleados, atraviesan marginación e insuficiencia alimentaria por alguna incapacidad y 1.9 millones sufren de pobreza alimentaria. En el caso de Cartolandia, todos sus habientes se encuentran en estas tres variables.

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Para llegar a esta colonia pérdida hay que atravesar el Río de los Remedios. Después recorrer varias calles de San Miguel Xalostoc, municipio de Ecatepec, y entrar por la calle Francisco Villa. Del lado Distrito Federal sus límites son el barrio Nuevo Atzacoalco. El nombre del asentamiento se lo deben al material con el que están construidas la mayoría de las casas: Lámina, madera y cartón.

Se trata de un asentamiento establecida a las orillas de las vías del tren a lo largo de 500 metros, cerca de un sendero terregoso en el que se dividen las vías. Se podría decir que su extensión es tan grande como cuatro canchas de basquetbol.

Caminar por los rieles del tren parece ser la única diversión que tienen los niños de la colonia, a quienes siempre se les puede ver acompañados de una manada de perros flacos. La mayoría de sus padres no tienen un empleo fijo. Casi todos piden caridad en las calles, son recolectores de basura o vendedores ambulantes en cruceros viales.

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María es otra indígena oaxaqueña que se asentó en Cartolandia hace más de una década. Plática que hasta hace cuatro años era muy común ver a los migrantes caminar pegado a las vías del tren. “Ya no se bajan. Será por tanta maldad que hay”, dice la mujer de 65 años con un español atropellado.

La causa del por qué ya no es tan común ver a los migrantes por las vías, sin embargo, no es la maldad que señala María. Hasta octubre de 2008 ahí se encontraba una casa del migrante que el Ayuntamiento de Ecatepec construyó para brindar apoyo a todos aquellos viajeros que se trasportaban en la bestia, pero el albergue fue cerrado por las autoridades locales.

“La cerraron porque el (entonces) Presidente Municipal no cubría los gastos que se requerían”, asegura Antonio, quien agrega que esa fue la versión que se manejó en su momento. Animal Político buscó a las autoridades municipales para conocer las causas que motivaron la clausura del albergue, pero hasta el cierre de la edición no se había tenido una respuesta sobre el tema.

Una nutrida manada de perros ladra desesperadamente junto a las vías. —La bestia— está a punto de hacer su entrada. Los niños corren descalzos unos cuantos metros para resguardarse de su furia. De algunos techos salen volando pedazos de cartón. Un vientecillo fresco se deja sentir. Es hora de marchar. Dentro de un par de horas oscurecerá y salir de ahí se torna complicado.

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