“Pinches Políticos, ¡todos son iguales!”

“Muerte querida” es un compendio de las mejores tiras que ha escrito y dibujado el incansable novelista gráfico Augusto Mora

“Pinches Políticos, ¡todos son iguales!”

En el 2000 sacaron al PRI de Los Pinos pero la alternancia fracasó. Ahora se presenta otra oportunidad, “ahora sí”, para el “verdadero cambio”. Hace más de 40 años el escritor Jorge Ibargüengoitia dijo que el estilo mexicano de gobernar es el de un prestidigitador que es, al mismo tiempo, padre amoroso. Pareciera que nada ha cambiado. Nos han hecho creer que el arte de gobernar es un acto de magia. Al pueblo le toca esperar a que salgan los conejos del sombrero.

El poder corrompe y el que se mete en la política termina corrompido: desde el cargo más alto como la Presidencia de la República hasta la pequeña y lejana presidencia municipal. Sin embargo, todas esas prácticas oscuras ocurren tan divertidas en el municipio de Mictlantepec, que ya no importan. “Señor presidente le vengo a implorar, que a este pueblo, no venga a saquear”, canta un señor sombrerudo en el mercado principal.

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Un día el secretario particular del presidente llegó a la oficina y encontró botellas de alcohol tiradas, olor a cigarro, guácaras, una verdadera escena guarra. Regino le pregunta sorprendido: “Señor presidente, ¿ya vamos a empezar a trabajar o va a seguir chupando?”. Con botella en mano y apoyado del escritorio responde el cornudo: “Hic… Nnno Reg-gino, vamos… a aventarn-nos ttodo el… Hic… Guadalupe-Reyes… Hic”. Con su agenda, el alebrije dice resignado: “Pero ya estamos en marzo señor”. El todopoderoso alcanza a escupir: “Burp!”.

 

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Y así son los personajes principales de “Muerte querida” (Caligrama Editores 2012), un compendio de las mejores tiras que ha escrito y dibujado el incansable novelista gráfico Augusto Mora. Si en “El Maizo. La maldición del vástago” recrea el mundo de los Tlacololeros, una mitología de Guerrero; en “Muerte querida” presenta los absurdos y el valemadrismo de la clase política mexicana.

 

El “¿y yo por qué?”, de Vicente Fox; “Voy a defender el peso como un perro”, de José López Portillo; “No tengo cash”, de Ernesto Zedillo; “Yo vi a miles, miles de ‘spring breakers’ en México divirtiéndose y tengo entendido que los únicos ‘shots’ que recibieron eran de tequila”, de Felipe Calderón; ya no resultan graciosos sino indignantes. Mejor vámonos todos a Mictlantepec donde la única regla es estar de fiesta y tomar “frucsi de osito” adulterado.  

 

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Desde hace 10 años Augusto creó esta tira cómica que no sólo habla de política sino también de las contradicciones perversas de la religión católica. Los curas Carmelo y Martincillo explican, por ejemplo, que el narco diezmo es un acto de “fe y humildad”: es como el lavado de pies que hace el Papa, nomás que aquí en vez de pies es dinero.   

 

Además, para los que tienen poca fortuna en el amor está el inocente pobre amigo de Enjuto Buendía, que ama ciegamente a la española pelirroja La Petenertita, que sólo juega con el tonto corazón del joven huesudo: “Préstame tu belleza cadenciosa, esta linda noche sigilosa, déjame pasearte en el cielo frío, cantando que tu corazón es mío”, soltaba a todo pulmón el jaranero en Navidad. Ella bajó del balcón y antes de que Buendía le plantara un beso, atajó: “¡Momento! ¿Me vas a llevar en un trineo más cool que el de Rodolfo?”, preguntó un poco fresa. Sorprendido, Enjuto Buendía dijo: “Yo sólo tengo un burro”. Jajaja se río la europea: “Entonces sorry, es que ya tengo planes”, y se subió al Ferrari de Rodolfo el Reno.        

 

“Muerte querida” apareció hace una década en el periódico del PRD capitalino “La Fuerza del Sol”, y la primera colaboración de Augusto fue ilustrar unas calaveras por el día de muertos. Al siguiente número propuso la tira cómica y aceptaron las situaciones cínicas y humorísticas de los protagonistas del pueblo.

 

En esos años de euforia foxiana cursaba la preparatoria y le entusiasmaba las tradiciones mexicanas, sus cantos y danzas. Admiraba la obra del artista José Guadalupe Posada y fue creando, a través de las calaveras, personajes con personalidad propia. Posteriormente involucró a otras celebridades que tienen que ver con la juguetería del arte popular mexicano como los alebrijes.

 

“La muerte festiva atrapó mi atención, por eso el nombre de ‘Muerte querida’. Es una alegoría a las tradiciones mexicanas, al día de muertos. Los personajes son calaveras con vida, calaveras de papel maché”.

 

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En esos primeros años, los cartones eran en blanco y negro, nunca tuvo problemas de censura. Estuvo en esa publicación partidista tres años y después apareció a todo color en la revista MAD México en 2007 y duró hasta el 2010. Anduvo también por “El Chamuco” y actualmente publica “Muerte querida” en la revista Emeequis y en Internet.

 

“Es un riesgo muy grande. Tengo una autocrítica muy fuerte para saber si lo que estoy haciendo vale la pena. No todas las tiras son buenas. De repente estoy iluminado y se me ocurre una idea muy cagada cuando camino por la calle: la cara de una persona, una anécdota que me contaron. De alguna forma mido si los chistes funcionan por el número de comentarios, likes en Facebook o tuits”.

 

La tira dibujada la termina en una hora pero después vienen las complicaciones con el guión, ya que puede tardarse tres días. Por eso también checa el trabajo de otros moneros como los de La Jornada, que son los que más le gusta cómo escriben. Se siente más identificado con Trino por sus relatos desmadrosos y de puro cotorreo.  Sin embargo, su gran influencia es Eduardo del Río, “Rius”. Su madre es historiadora y en su biblioteca siempre estaban a la vista sus libros del caricaturista michoacano.

En “Muerte Querida” encontraremos tiras audaces con un sarcasmo inteligente que descubre la realidad que vivimos. El humor de Augusto Mora nos da la posibilidad de reírnos y descubrir que estamos vivos.

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