Bahía Bar: un tsunami que refresca la ciudad

Fer Ledesma quería estudiar cine pero un bar de Barcelona trazó su camino. Se encontraba de intercambio académico en la ciudad donde la obra arquitectónica de Gaudí domina el paisaje y su espacio favorito para divertirse se llamaba “Bahía”, un lugar con mucha onda. Cada noche que llegaba a beber cerveza pensaba que si fuera dueño de un bar le pondría así, pero tenía 23 años y poco dinero.

En 2006 regresó al DF y su obsesión de cursar cine se esfumó por lo complicado que es ingresar a escuelas tipo Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC). Compró equipo de video, pero lo usó para sacar chambas de eventos y presentaciones. Durante un año fue el camarógrafo de la ex legisladora Ruth Zavaleta en la Cámara de Diputados. Sin embargo, el tiempo pasaba y no lograba llenar sus expectativas de vida, por lo que optó por desempolvar sus viejas ideas de Cataluña.

Su familia es dueña de bares tropicales como “La Nueva Cuba” y le pidió a su hermano enseñarle todos los tips para administrar lo que sería su bar. Estuvo trabajando con él un año y medio, ahorró dinero y hace 12 meses abrió las puertas del “Bahía Bar” en Tolsa 36, colonia Juárez. Un foro que privilegia la música underground y que en poco tiempo ya es un referente para la escena musical alternativa del DF.

Músicos y bandas de rock como Juan Cirerol, Nidada, Mujercitas Terror, Las Bruscas, San Pedro El Cortez o Dani Shivers se han presentado en ese espacio que impulsa música de calidad y que se desmarca de lugares mainstream como “El Imperial”. El “Bahía Bar” es un espacio ideal para rockear: capacidad de 300 personas, tragos baratos, bandas interesantes, buen sonido y gente diversa. El grupo de cumbia sicodélica Gallo Negro fue el que inauguró las fiestas que desde hace un año refrescan a la ciudad de México.

A sus 29 años, Fer logró aterrizar ese “sueño imposible” con un trabajo constante y minucioso. No confundió los sueños con la realidad porque los sueños alegran la realidad. Dicen que quien no sueña está enfermo y, a un año de distancia, el “Bahía Bar” está saludable y preparándose para rodar mejor y más rápido.

-¿Cuáles son las principales dificultades que tuviste en este año de vida del “Bahía Bar”?

La constancia es fundamental, no estamos dentro de una zona comercial como el Centro, la Roma o la Condesa y la gente no pasa siempre por aquí. También tiene mucho que ver con quién haga el evento porque finalmente el “Bahía” es un foro, no es un antro, ni una discoteca. “Bahía” es un foro que depende de las personas que programen los eventos. Si la persona que organiza la tocada no trabaja o no lo hace bien pues no viene gente.

-¿Cuál es el proceso de selección de bandas? ¿Qué músicos pueden tocar?

En “Bahía” meto las cosas que me gustan y las cosas que creo que pueden funcionar. Hago una especie de “curaduría” musical, no se presenta cualquier cosa. Tiene que tener onda el grupo. En ocasiones tengo fiestas de música electrónica porque es un sector de gente que escucha esa música que a mí me puede gustar. Hay una banda que toca como salsa-reggae y ese tipo de grupos funcionan. El bar no tiene a alguien que maneje las relaciones públicas, eso le da al lugar su autenticidad. Las relaciones públicas que tenemos son con las personas que hacen los eventos.

 

-¿Qué requisitos hay que cumplir para armar un evento en el “Bahía”?

El que quiera organizar algo se acerca conmigo y me enseña un SoundCloud, quiénes son y, a partir de eso, tomo una decisión. Les pongo condicionantes económicas para que puedan hacer la tocada, todo depende de quién sea y qué haga. Que me vendan arriba de 12 mil para un fin de semana, tenemos una capacidad de recibir a 300 personas.

-¿Cuál ha sido la tocada memorable?

Aquí muchos músicos vienen y ya es como su casa. Los que dan muy buenos conciertos son Juan Cirerol, Agrupación Cariño, Changorama. También hemos tenido noches gays que jalan muy bien con unos Djs “Tehago”, “Portugal” y el proyecto Domestic Fine Arts. “Bahía” abarca un universo grande de personas, pero a la vez es selectivo, es una onda que lo hace único. El “Bahía” es de un solo dueño y no es un grupo de socios o una empresa grande. El único lugar así que conozco es el “Bósforo”. Todos los demás lugares en el DF son empresas: socios capitalistas que se agarraron a un chavo de onda y que quieren poner su negocio como el “Caradura”.

-¿Qué fiesta no funcionó?

Hice una con “Las Ultrasónicas” y no hubo casi gente. No se hizo tanta promoción, igual ellas pensaban que la fecha iba a jalar sola y no jaló bien. Pero es normal, la noche no tiene palabra de honor. Hay veces que la gente se queda viendo el box o simplemente no tiene ganas de salir. Tal vez salió muy fuerte el viernes y al día siguiente se guarda. Son muchas variables, no se puede tener nada seguro en la noche.

 

Comedor y The Flaming Lips

Si en las noches de fin de semana el “Bahía Bar” lanza poderosas oleadas de música y diversión, en el día se transforma en un comedor. De lunes a viernes funciona como una fonda y ofrece platillos deliciosos en una tarde cualquiera: caldo gallego, crema de flor de calabaza, sopecito, ensalada verde con aderezo de zarzamora, arroz a la poblana, costilla de res con tamal de frijol en salsa de ajonjolí, filete de pescado empanizado, pechuga de pollo en salsa strogonoff de queso roquefort con champiñones, tacos dorados ahogados en salsa verde.

Fer Ledesma dice que desde un principio pensó en darle esta doble vida al local: en el día comedor y en la noche bar. Sabe que levantar un restaurante como tal es muy complicado en esa zona de Balderas: estacionamiento, tipo de gente y, sobre todo, precios competitivos. Aunque están a escasas cuadras de la Roma es un universo completamente distinto.

“Si aquí ofreces platillos de 70-80 pesos no va a funcionar. Entonces lo hicimos comedor para poder aprovechar todo el día y la semana. No le veo caso trabajar dos días a la semana si se pueden trabajar seis”.

Casi todos los días se levanta temprano para surtirse de frutas y verduras en la Merced o en la central de abastos. A veces se enfurece porque muchos lugares de comida le copian sus menús o varios bares se “piratean” su programación musical.

 

“Valen la pena el ‘Bósforo’ y ‘El Under’. Hay lugares más locochones como el ‘Spartacus’, ‘El Jacalito’ o el mismo ‘Monroy’ tiene su onda, aunque sea un lugar elitista. A pesar de esto, los jóvenes casi no tienen lugares para divertirse. No hay muchos espacios donde se esté generando una cultura musical. Hay foros que me quieren copiar cosas, que me copian la programación como la ‘Mil amores’. Cosa que programo ellos ahí están”.

-¿Te imaginabas que el “Bahía” sería un lugar referente de la música underground?

Me imaginaba estar así, pero hay que mejorarlo. La seguridad económica es un gran problema. Mantener un sitio tan grande como éste es difícil, con 12 empleados, cuentas de gas, luz y teléfono. Ahorita ya logré establecerme, pero tengo que hacer que corra más rápido. En lo cualitativo estamos muy bien, creo que somos la única opción así en la ciudad. Sitios como “El imperial”, “Caradura” o el “Aurora” no los veo como una competencia porque simplemente no soy como ellos, ya que son empresas y el “Bahía” es un foro de música underground.

-¿Qué banda o músico te gustaría que tocara en este espacio?

Me gustaría que tocaran los Flaming Lips, jajaja. Las bandas que me gustan ya han tocado aquí, tuvimos a San Pedro el Cortez, Sonido Travesura. Me sorprendió en vivo Juan Cirerol. Cuando lo oí la primera vez en un SoundCloud se me hizo horrible y cuando lo escuché en vivo en el “Bósforo” hace dos años y medio me pareció de lo más cabrón por sus letras y la energía que proyecta, por lo que refleja dentro del momento histórico que está viviendo México. Es como toda la conjunción de México en una persona, tanto en cuestión de la violencia, drogas, de la misma intensidad del mexicano, se me hace muy cabrón.

-¿Qué bandas de rock valen la pena ante los interminables reencuentros de bandas famosas de los 80?

Eso está de flojera. Hay como dos grandes segmentos: una parte de esas bandas mainstreameras (Caifanes, Fobia) ya tienen su público específico, tiempos, contratos, son bandas que tocan en lugares que pueden pagarles. Pero también hay otra escena que es muy interesante de gente que se da cuenta que hacer música es algo sencillo y que puede ser algo chingón. Ahora puedes grabar un disco en tu computadora, antes no podías hacer eso y gracias a eso puedes saltarte a las disqueras y foros donde tocan justamente esas propuestas. Algunos ejemplos claros que se me ocurren son: Vale Vergas Discos y Negative Youth, que se dieron cuenta de que hace falta impulsar esta cultura música y hacer que se reproduzca.

Para los que quieran conocer el “Bahía Bar” es ideal que se echen una vuelta la próxima semana, ya que estará festejando su primer aniversario con dos fiestas totalmente gratis: 22 de junio tocará Gallo Negro y su cumbia andina sicodélica. Estará el divertido Sonido Solterón, galeristas de arte que ponen discos “cotorros” para bailar. También se une el proyecto Domestic Fine Arts. Y el sábado 23 de junio estará El hombre que odiaba las naranjas y Laguna verde
de la banda Changorama.

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