Desde el 10 de junio de 1971
la pregunta sin respuesta es ¿Por qué?

A manera de homenaje a los jóvenes estudiantes y a las personas no vinculadas a la protesta que ese día fueron asesinadas por Los Halcones, Animal Político reproduce hoy, en una versión resumida, la crónica de la revista ¿Por qué? que definió el "Halconazo" como una "cacería humana"

Desde el 10 de junio de 1971 <br> la pregunta sin respuesta es ¿Por qué?
Los Halcones, con varas de bambú y armas de fuego

Catorce días después de la matanza de estudiantes del 10 de junio de 1971, en las calles de la Ciudad de México comenzó a circular una edición extraordinaria de la revista Por qué?, con el encabezado “Decenas de muertos”, que se convertiría en el primer testimonio sobre la masacre que lograba burlar los filtros de la censura oficial, misma que había impedido a la prensa convencional hacer una narración apegada a la realidad, acerca de lo ocurrido aquel Jueves de Corpus, cuando un grupo paramilitar conocido como Los Halcones arremetió contra la primera gran manifestación universitaria organizada en la capital del país, desde el 2 de octubre de 1968.

Impresa en papel de contrabando, que pagaban al doble de precio comercial debido a que el entonces monopolio gubernamental, PIPSA, se negaba “a vendernos un solo kilo de papel”, tal como marca su editorial; con su director general encarcelado desde que esta misma revista responsabilizara por la anterior matanza en Tlatelolco al entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz; y sometida a la constante requisa de sus ejemplares por parte de la Secretaría de Gobernación, el 24 de junio de 1971 Por qué? logró poner en circulación su ejemplar 156, con el cintillo “extra”, y en el que el entonces joven reportero Horacio Espinosa Altamirano (quien años más tarde adquiriría relevancia no sólo en el periodismo, sino también en el ámbito de la poesía) describe a detalle los hechos que, ese 10 de junio, le tocaran reportear.

Por qué?, edición 156

 

A manera de homenaje a los jóvenes estudiantes y a las personas no vinculadas a la protesta que ese día fueron asesinadas por Los Halcones, Animal Político reproduce hoy, en una versión resumida debido a su longitud, la crónica de lo que el autor definió en junio de 1971 como una “cacería humana”.

La matanza fue oficial*

México se ha vuelto a bañar con la sangre estudiantil. El jueves 10 de junio de 1971, el DF, la capital del país, fue escenario de otra espantosa matanza de estudiantes y pueblo en general, en la cual decenas de muertos y cientos de heridos fueron el patético testimonio de la barbarie oficial. Un nuevo genocidio, un nuevo Tlatelolco, truncó una manifestación pacífica de más de 10 mil estudiantes, que intentaban desfila del Casco de Santo Tomás, frente a la Escuela de Economía del Politécnico Nacional, hasta la estatua de Carlos IV, en el cruzamiento de las avenidas Juárez y Reforma. El saldo exacto de muertos y heridos se desconoce {hasta la fecha}, pues las policías han impedido el esclarecimiento de los hechos, aunque por versiones de testigos oculares, el número de muertos fluctúa entre 75 y 125, casi todos llevados al Campo Militar Número Uno, al decir de los informantes. Los heridos pasan de 300, algunos en gravísimo estado.

Todo estuvo perfectamente planeado. El aviso para comenzar la agresión contra la columna estudiantil fue una bomba de gas lacrimógeno, lanzada por un granadero cuando los manifestantes entraban a la Calzada México-Tacuba… Había comenzado la matanza… Eran las cinco de la tarde, con siete minutos…

Los Halcones, con varas de bambú y armas de fuego

 

Decenas de muertos**

Contra lo que señalan las partes y las marionetas oficiales, los hechos sucedieron así: la ciudad vivía bajo la tensión causada por el anuncio de una manifestación que, partiendo de las escuelas del Politécnico en el Casco de Santo Tomás, terminaría frente a la estatua de Carlos IV, conocida como “El Caballito” {entonces ubicada en el cruce de Reforma y Juárez}. La manifestación tenía por objeto apoyar la lucha que han entablado en Monterrey los estudiantes universitarios contra la imposición y el escamoteo, contra la enajenación, mediatización y el engaño farandulesco de cambiar a Elizondo por Luis Farías (el entonces gobernador de Nuevo León, Eduardo Elizondo Lozano, renunció al cargo como parte de las medidas tomadas por el gobierno central, para desactivar el movimiento estudiantil que cobraba fuerza en ese estado, en defensa de la autonomía universitaria); también –y era renglón especialísimo– exigir la inmediata libertad de todos los presos políticos existentes en el país.

La manifestación estudiantil, al dar inicio.

 

Por la mañana de este día, camiones y tranvías del servicio urbano fueron pintados, invitando a la manifestación; por aquí y acullá se leían consignas y papeles engomados. La tensión subía de nivel a medida que transcurrían las horas; la pregunta que infinidad de trabajadores y ciudadanos nos planteábamos era: ¿permitirá el régimen la manifestación? ¿Tendrá la suficiente flexibilidad e inteligencia de permitir su realización, máxime cuando en el mundo está fresca la noticia del 2 de Octubre, de los presos políticos, de los desterrados {los líderes estudiantiles exiliados} y que las consecuencias de los desgobiernos las ha entrevisto el propio Díaz Ordaz durante su breve permanencia en Francia?

A las tres de la tarde, las rutas de los camiones que iban para las colonias que rodean el citado Casco de Santo Tomás fueron desviadas, con el obvio propósito de impedir la concentración masiva de los estudiantes y el pueblo. Hay que advertir que, días atrás, sin ocultarlo, la Ciudad de México estaba sobrevigilada, pero este 10 de junio el Ejército, la Policía de Tránsito, los Bomberos, las policías de los innumerables cuerpos secretos, los granaderos y porras y Halcones y el MURO {Movimiento Universitario de Renovadora Orientación, grupo de ultraderecha}, fueron acuartelados y permanecían en estado de alerta.

Pistolas, fusiles y metralletas usaron Los Halcones, según testigos.

 

Los granaderos se desplegaron –sitios constatados por el que escribe–, en el Monumento a la Revolución, en la plaza de Tlatelolco; en el cine Cosmos (cruzamiento de las avenidas Melchor Ocampo y Ribera de San Cosme), en Nonoalco e Insurgentes. la red represiva se dilataba: se probaban sus garfios.

En la hora mencionada, el tránsito en general fue cortado en las calles y avenidas que corren paralelas a San Cosme, así como en las colonias San Rafael, Santa María la Ribera y la Nueva; también parte de la colonia Anáhuac o Santa Julia quedó aislada. la intención era clara: hacer que al Casco de Santo Tomás llegaran los coordinadores y dirigentes estudiantiles sin el apoyo de las masas populares.

La Alameda de Santa María –a las tres y media de la tarde– estaba convertida en un inmenso zoológico: contingentes de porras y halcones se hallaban tendidos sobre el pasto en acecho, mirando en abierta provocación y reto, hacia la Casa del Estudiante Sinaloense (que estaba ubicada en las calles de Ciprés); en camiones color gris, en autobuses de líneas urbanas, habían sido transportados. La concentración tenía carácter de amenaza: la turba jadeaba y permanecía echada, exhibía sus conocimientos pornográficos; en los camiones –como más adelante se verá– traían piedras y garrotes.

Por otra parte, en las calles de Amado Nervo y Sor Juana Inés de la Cruz –calles que convergen al Casco de Santo Tomás– una veintena de camiones con granaderos armados de metralletas, fusiles automáticos, cascos, garrotes y escudos, así como rifles para lanzar bombas lacrimógenas, esperaban la orden para reprimir a la usanza de Tlatelolco (más tarde los servicios urbanos en general, e inclusive el Metro, fueron suspendidos).

La concentración estaba anunciada para las cuatro de la tarde. la marcha se inició a las cinco. La columna avanzó por la avenida Instituto Técnico –más conocida como avenida Río Consulado–, sosteniendo refriegas desde sus primeros pasos. A lo largo de más de un kilómetro quedaron heridos y golpeados, pero al llegar a San Cosme, les fue cerrado el paso por las porras, Halcones y el MURO, así como por los agentes de la policía secreta, que se movilizaban en automóviles, quienes agredían a los estudiantes por la espalda.

Según Por qué?, Los halcones eran un grupo juvenil inscrito en la nómina de la administración pública capitalina, adiestrada en técnicas de combate por el Ejército.

 

La trampa cerraba sus rejas cuidadosamente planeadas, trazadas por una mano fraticida que se empeñará en dar la versión de que fue un “choque entre grupos estudiantiles”.

Desde las 5:15 y hasta las ocho de la noche, el teatro represivo se ubicó entre el cine Cosmos, la Escuela Normal –donde se produjeron continuas descargas de armas de diversos calibres–, el antiguo Panteón Inglés y las calles que circundan la zona.

Y es falso, como se pretende indicar en los noticieros oficiales, que se trató de un “encuentro entre estudiantes de diversas ideologías”: asistimos a la cacería humana del régimen contra el pueblo; el régimen representado (¡escuche, señor Pablo González Cassanova!), por las porras de las preparatorias Uno, Ocho, Cinco y Siete; porras cuyos integrantes no son más que vulgares bandoleros y que en ciertos momentos utilizaron los camiones que los transportaron, como trincheras, y que entregaban a estudiantes que alcanzaban y golpeaban con brutalidad, a los agentes secretos: al igual que entregaban las mantas con lemas y consignas de lucha de los manifestantes.

Un joven herido es trasladado por sus compañeros a una ambulancia.

 

La ambulancia es interceptada por Los Halcones y el herido es extraído, para entregarlo a los granaderos.


Estamos seguros de que debe haber cientos de heridos –vimos caer a menores de edad, a niños de brazos– y aunque el radio de observación personal es limitado, por los disparos, las descargas de ametrayadora y la duración de la represión, calculamos en decenas el número de muertos (es oportuno recordar que en el genocidio de Tlatelolco el régimen anunció 36 muertos, cuando las investigaciones y testimonios indican que, por lo menos, cayeron 600 personas).

También damos testimonio de que provocadores del régimen, apostados en azoteas y edificios, dispararon en un principio contra los manifestantes (aquí recordemos la similitud que los sucesos guardan con el 2 de Octubre, cuando los integrantes del Batallón Olimpia dispararon “contra el Ejército”).

Hubo minutos en que nos vimos obligados a permanecer bocabajo, pegados al suelo, por lo nutrido de la balacera. Se producían descargas contra el pueblo; se disparaba contra el pueblo con ametralladoras y fusiles automáticas, mientras el pueblo, inerme, se defendía con piedras y blasfemias, a fuerza de correr y maldecir y subirse a los edificios y saltar la barda del mencionado Panteón Inglés de San Cosme.

A las ocho de la noche, los disparos y persecuciones continuaban y se proyectaba cortar la luz eléctrica para mejor asesinar y cazar a los jóvenes.

Somos testigos de infinidad de heridos y detenidos que fueron transportados en ambulancias de la Cruz Verde y Roja, en ambulancias del Seguro Social, en automóviles de agentes secretos y camionetas policiacas. Somos testigos de la agresión que se hizo contra fotógrafos de prensa. Damos testimonio de mujeres que lloraban y clamaban buscando a sus hijos: “gobierno asesino, sólo falta que hayan matado a mi hijo”… Y hablamos de asesinatos, porque es imposible que, disparando en la forma que lo hicieron los agentes –repetimos: pistolas, fusiles y metralletas fueron utilizadas–, no haya muertos.

Antes de morir, un estudiante herido autoriza al reportero Horacio Espinosa Altamirano tomarle un retrato, "con tal de que no seas de la prensa vendida…¨

 

¿Quién es el responsable de esta cacería?

¿Pueden ser responsables los estudiantes y el pueblo que, en una manifestación pacífica, exigen sus derechos y la libertad de los hombres que sufren cárcel y procesos ilegales por el “delito” de sus ideas políticas? ¿Es responsable el imbécil que dispara bajo una orden dictada desde arriba; el psicópata, el subnormal que integra las porras y el cuerpo de Los Halcones? ¿Pueden ser responsables los por lo menos 500 detenidos que debe haber en delegaciones y cárceles secretas, de las siniestras policías secretas que padecemos?

No. El responsable es el régimen, que prefiere invertir el dinero del pueblo en pagar a estos zánganos, en lugar de subir el salario de los maestros, por ejemplo. El gran responsable es el régimen que mantiene al pueblo bajo la amenaza, en permanente estado de sumisión, disperso por la ignorancia y el ridículo nivel político y cultural; pueblo que entre hambre y enfermedades crónicas se debate con salarios bajísimos y altos impuestos. El responsable es el régimen que funda su poder en la represión individual y colectiva, para “solucionar” los problemas, para enterrar a los hombres que no se humillan ante el pavoroso espectáculo.

La presente administración {la del priista Luis Echeverría Álvarez} se ha definido –para los que aún tenían dudas o abrigaban espejismos claudicantes y oportunistas–: no tiene más lenguaje que el genocidio.

Cadáver de Rafael Márquez, estudiante de la Escuela Superior de Medicina del IPN, baleado por Los Halcones, rescatado por sus compañeros en la Escuela Nacional de Maestros y velado en el anfiteatro de la Facultad de Medicina de la UNAM.

 

Al amanecer del día once, tuvimos noticias de que las ambulancias de la Cruz Roja recogieron a 24 heridos y dos cadáveres; de que en el hospital Rubén Leñero había 33 lesionados, entre los que se encontraba un fotógrafo de The News; allí había cuatro muertos. También tenemos conocimiento de que en el Centro Médico hay heridos de extrema gravedad.

Por otra parte, fuimos informados de que el director de la Escuela Normal, al ser entrevistado, dijo: “No me explico la presencia del Ejército. Que los jóvenes que entraron en el plantel habían salido por la parte de atrás de la escuela. Otros que estaban en clase y que sólo había un grupo de pequeños de primaria, los cuales, por su seguridad, fueron resguardados en el edificio escolar”. La entrevista fue realizada a las nueve de la noche.

 

Audio policiaco, durante la represión.

 

Epílogo: la conmemoración

Mañana, cuando se conmemora el 41 aniversario de la masacre de estudiantes del 10 de junio de 1971, el movimiento estudiantil #YoSoy132, convoca a los siguientes actos conmemorativos, en todos los cuales se anuncia, posteriormente, la transmisión del debate presidencial:

 

– Marcha en la Ciudad de México, que partirá a las 11:30 horas de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, en el Casco de Santo Tomás al Zócalo. Luego, a las 18:00 horas, otro contingente está convocado a partir del Ángel de la Independencia, también al Zócalo, para la presenciar la proyección del debate entre candiadatos presidenciales, que iniciará a las 20:00 horas.

– En Aguascalientes, marcha al mediodía de la Glorieta del Quijote, a la Plaza de la Patria.

– En Barcelona, España, a las 17:00 horas, concentración en la Plaza Cataluña.

– Marcha en Tijuana, Baja California, que partirá a las 12:00 horas de la Torre de Aguacaliente a Las Tijeras, pasando por el Monumento México, en Zona Río.

– En La Paz, Baja California Sur, concentración en el auditorio del Tecnológico de la Paz, a las 17:30 horas, para actos político-culturales. La reunión tiene el objetivo añadido de presenciar el debate presidencial.

– En Campeche, concentración en el Parque La Alameda, a las 11:00 horas.

– En Coahuila, marcha a las 10:00 horas del Avión de Sarabia, en Lerdo, por el boulevard Miguel Alemán de Gómez Palacio, con una parada en la Torre Eiffe, y continuarán por boulevard Independencia hasta la Fuente del Pensador, en la Alameda, Zaragoza, de Torreón.

– En Chihuahua, mitin vespertino en la Plaza del Ángel.

– En Durango, concentración, a las 15:00 horas, en el monumento a Guadalupe Victoria.

– En Chicago, Estados Unidos, marcha que partirá a las 11:00 horas, de la secundaria Benito Juárez, en el barrio de Pilsen, a la Plaza Tenochtitlán, en el cruce de la Calle 18 y Blue Island.

– En Guadalajara, Jalisco, marchará, a partir de las 13:00 horas, del parque José Clemente Orozco, junto a los Arcos de la avenida Vallarta, a la Plaza de la Liberación, en el Centro Histórico. Otro sector, además, ha anunciado que intentará llegar a la Expo Guadalajara, donde se realizará el debate entre los candidatos presidenciales.

– En Nueva York, Estados Unidos, concentración vespertina en la Judson memorial Church, 239 Thompson Street, en Manhattan; en St Jacobi Lutheran Church, 5406 4th Ave, y en la Alianza Adelante, de Brooklyn; y en la Iglesia del Redentor, en Queens, para presenciar posteriormente el debate presidencial.

– En el zócalo de Puebla, a las 17:00 horas, comenzará la conmemoración del Halconazo con actividades artísticas. los organizadores convocan a los participantes a llevar instrumentos musicales, pinturas, coreografías “y todo el arte que puedan”.

– En Cancún, Quintana Roo, concentración a las 12:00 horas en el Parque de las Palmas.

– En Culiacán, Sinaloa, concentración a las 9:00 horas en La Lomita.

– En Villahermosa, Tabasco, marcharán a las 16:00 horas de la Plaza de la Revolución, hacia la Plaza de Armas, por la avenida Paseo Tabasco.

– En Reynosa, Tamaulipas, marcharán a las 12:00 horas de la Plaza Niños Héroes a la plaza Miguel Hidalgo, frente a la presidencia municipal.

– En Tlaxcala, concentración a las 12:00 horas en la Plaza de la Constitución.

– En Xalapa, Veracruz, marcha a las 12:00 horas del Tranvía del Recuerdo, por Díaz Mirón, con escala en TV Azteca, y luego de vuelta por 20 de Noviembre hasta el punto de partida.

– En Zacatecas, concentración a las 14:00 horas en la Plaza Bicenetenario. Marcha a la Plazuela de la Caja, para presenciar el debate, a las 20:00 horas.

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