He seguido las cumbres climáticas durante los últimos dos años: estuve en Cancún – COP16, en Durban – COP17 y esta es la tercera vez que participo en una, ahora la tan esperada Cumbre de la Tierra, conocida como RIO+20, en la turística ciudad de Río de Janeiro.
A pesar de que las cumbres climáticas tienen fundamentos humanitarios y ambientales, en donde la lucha principal es encontrar justicia social al desarrollar políticas que lleven a las naciones a un desarrollo sustentable, muchas veces resultan contraproducentes en comparación con el lento progreso que alcanzan.
El impacto ambiental de estas reuniones es fuerte debido a las altas emisiones de carbono producidas, considerando el numero de personas que recorre grandes distancias en vuelos provenientes de todas partes del planeta. Simplemente en Brasil, se espera albergar al menos 50,000 personas, las cuales son las que se han registrado oficialmente al evento.
En esta ocasión hago un pequeño análisis sobre algunos de los aspectos que hacen de esta meca de la sustentabilidad, una cumbre internacional tan contaminante como cualquier otra:
Estamos en un refrigerador: La temperatura en Río de Janeiro ha estado alrededor de los 20-24 grados en los últimos días, con días nublados. Bastante agradable. Sin embargo, gracias al aire acondicionado, la temperatura baja tanto que el suéter resulta imprescindible. Las quejas se escuchan en todos los paneles y los estornudos inundan los pasillos. Es un gasto de energía innecesaria, además del impacto al calentamiento global por medio del refrigerante utilizado.
Reciclaje confuso: Existe un sistema de separación de basura, la cual ha obtenido varias quejas por resultar un poco confusa. Normalmente se separa en orgánica e inorgánica, pero hay pocos botes de basura y los que existen son azules y grises. El letrero que indica que tipo de basura se debe tirar es muy pequeño, por lo que causa confusión y resulta contraproducente.
Comida para reyes: A pesar de que la desaparición de extrema riqueza y pobreza es uno de los relevantes en la agenda, la comida en la cumbre es muy cara. El buffet cuesta 37 reales, lo cual son alrededor de 300 pesos mexicanos ¿Hacer este gasto diario? Los jugos están en 5 reales, al igual que el agua embotellada (50 pesos mexicanos). Voluntarios y estudiantes se ven obligados a buscar otras alternativas de alimentación durante el evento.
Contradicciones: Uno de los patrocinadores de la cumbre es la multinacional Coca Cola, irónicamente. Además de sus anuncios en cada stand de comida, construyeron una cerca de botellas pet, las cuales solo fueron colocadas como adorno, y aunque pareciera que son recicladas, están impecables y nunca fueron usadas. Un detalle bastante criticado por los ambientalistas del lugar.
A pesar de todo, se pueden rescatar algunos aspectos de la cumbre. Tuve la oportunidad de platicar con María Fernández, quien es parte del comité de sustentabilidad del evento, y señaló el evidente avance en cuanto a las colosales cumbres climáticas anteriores:
Reducción de los daños. El personal que ha viajado a Río +20 de Naciones Unidas, aproximadamente 1,400 miembros, generará alrededor de 3,600 toneladas de emisiones de carbono. Todas ellas seran cubierto por medio del Mecanismo de Desarrollo Limpio, esto significa invirtiendo en proyectos que apoyen la sustentabilidad de la UNEP.
Luz verde. Al parecer, toda la energía usada durante la convención es generada por medio de biocombustibles. También los autobuses y el trasporte en automóvil obtiene combustible por medio de etanol.
Vasos dulces como el azúcar: Los vasos desechables utilizados están fabricados con material reciclado, al igual que maíz y caña de azúcar. Una manera de disminuir las grandes cantidades plástico que se maneja normalmente en este tipo de congresos.
No a la deforestación: En las cumbres climáticas la cantidad de papel que se usa a diario es impresionante. Se imprimen infinidad de programas, de eventos paralelos, de revistas y de comunicados de prensa, al igual que grandes tratados. En Brasil he visto poco gasto de papel, todos los documentos se encuentran en línea, y amenos que se haga una petición especial para recibir una copia impresa del documento, no existen grandes columnas de papeles que ya no se van a utilizar, o que terminan en los basureros.
Ya analizado el impacto ambiental de la cumbre, ahora lo único que queda es seguir las negociaciones y esperar que el resultado que se obtenga contenga un compromiso grande y vinculante. Esperar que todas las emisiones de carbono emitidas por este evento sean irrelevantes en comparación con las que se van a reducir en un futuro cercano.






