
La ciencia está en juego en México, debido a que en ésta, la segunda economía más grande de América Latina, la inversión en ciencia y tecnología se ha mantenido estancada poniendo en juego la capacidad nacional para innovarse y competir y todo porque el conocimiento, la investigación, el desarrollo y la innovación no han sido una prioridad para los servidores públicos, reportó la revista científica Nature.
La publicación especializada en ciencia hizo estos apuntes en un artículo en el que reflexiona sobre la coyuntura de las elecciones para el futuro de la investigación y desarrollo científico de México.
Natura señala que hace ya dos sexenios, el entonces candidato presidencial por el Partido Acción Nacional, Vicente Fox Quesada, prometió elevar el Gasto Bruto en Investigación científica y Desarrollo tecnológico del 0.4% a 1% del Producto Interno bruto. (GIBID por PIB). Pero dos administraciones más tarde, el gasto en ciencia y tecnología no ha superado aquel 0.4 por ciento y México aún no logra alcanzar una mejor posición en el desarrollo de conocimientos a escala internacional. El último recorte del presupuesto destinado a ciencia y tecnología para 2012 desató frustración, pues fue de por lo menos mil millones de pesos, según afirmó Juan Pedro Laclette, coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico a La Jornada, y afectó a distintos fondos sectoriales, destinados a apoyar el desarrollo científico en los estados y a promover la innovación.
Durante la mayor parte del siglo XX, México fue considerado el líder de la ciencia latinoamericana. Y mientras que el país aún cuenta con excelentes investigadores, el Gasto en Investigación científica y Desarrollo tecnológico se encuentra ahora entre los lugares más bajos de las 40 economías más importantes del mundo.
Ahora México enfrenta competencia por parte de otras economías emergentes. “Brasil ha casi alcanzado a México en PIB per capita, en menos de una generación”, afirmó Andrew Selee, director del Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson, situado en Washington, D.C. a Nature.
La inversión en ciencia y tecnología coloca al país por debajo de la media entre los países latinoamericanos y del Caribe que es de 0.6%; Chile invierte dos veces más que México y Brasil tres veces más, según información de Arena Electoral.
A través de Arena electoral de Fundación Ethos, Federico Stezano, maestro y doctor en Ciencias Sociales por la FLACSO-México, resalta un punto central para dar un nuevo impulso a la ciencia, la tecnología y la innovación: aumentar la vinculación del sector científico con la sociedad y las empresas. El sector empresarial contribuye en menos de la mitad del Gasto Interno bruto en Investigación científica & Desarrollo del PIB, mientras que en otros países alcanza el 70%.
Stezano resalta que como actores de la innovación, la mayoría de las empresas mexicanas no se involucran en procesos de transferencia de conocimientos, ni con otras empresas ni con la academia: CONACYT reveló que 84% de las empresas carecen de acuerdos de cooperación con otras empresas, universidades u otras organizaciones (OECD, 2009).
“Hay una relación directa entre la capacidad nacional para transferir conocimientos del sector científico a las empresas y el modelo de desarrollo nacional que se impulsa”, escribe Stezano. “Y esta vinculación dinámica de los actores de la innovación señala un camino probable, aunque lento, para cambiar los procesos persistentes de bajo crecimiento económico y desigualdad.”
La experiencia reciente de Brasil, que ha gastado consistentemente desde 2006, más del 1% de su PIB en investigación, es un ejemplo de esto.
Para el sociólogo, el panorama nacional muestra grupos de investigadores aislados pero de alta calidad científica, algunas empresas muy innovadoras y experiencias exitosas, aunque excepcionales, de vinculación ciencia-industria de las cuales se pueden extraer lecciones. La situación apela al sector político y al próximo presidente a atender las necesidades reales de los agentes de la innovación en base a una propuesta de gobierno que priorice a la ciencia y tecnología nacional como motor del desarrollo.
Durante estas campañas, la ciencia volvió a ser un tema en la mesa. La propuesta uniforme de los cuatro candidatos presidenciales para ciencia y tecnología a lo largo de las campañas y debates electorales fue la ya prometida duplicación del presupuesto a 1%; otras variaban e iban desde la promoción de mecanismos de financiamiento público-privado y la creación de sinergias con el sector empresarial, hasta la creación de una Secretaría de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.
“Esta es la primera vez que escucho a los candidatos expresarse positivamente sobre la ciencia”, comentó José Franco López, presidente de la Academia de las Ciencias Mexicanas en la Ciudad de México a Nature. “Antes, la ciencia no figuraba entre los discursos. Pero ahora, ciencia, tecnología e innovación se están reconociendo como motores para el desarrollo económico.”
En una comparación de las propuestas sobre ciencia y tecnología de los cuatro candidatos, Arena Electoral, calificó al candidato por el Movimiento Progresista Andrés Manuel López Obrador era la mejor opción, aún cuando recibió una puntuación reprobatoria.
Por su parte, en una carta dirigida a Nature, el virtual ganador de los comicios, Enrique Peña Nieto, recalcó una de sus conocidas propuestas con respecto al ámbito científico: “Necesitamos crear un Sistema Nacional de Innovación que promueva a través de estímulos efectivos, protección a los derechos de propiedad intelectual, mayor financiamiento y coordinación entre el sector público y privado”. Añadió “en el futuro, la inversión privada será instrumental para el éxito del sistema”.
Según Nature, la ciencia en México seguirá en riesgo mientras no existan las herramientas para lograr una unión entre el sector empresarial y la investigación académica.
Lee aquí el artículo original en Nature.