Incendio en cine en Guadalajara fue un incidente menor: Cinépolis

El incidente sucedido en Cinépolis La Gran Plaza Guadalajara durante la Premier de “Batman: El Caballero de la Noche Asciende” se trató de un incendio menor en un cuarto de basura, aseguró Cinépolis en un comunicado.

“El incendio se controló sin problemas gracias a nuestro protocolo de seguridad, al nivel de capacitación de nuestro personal y a la seguridad que ofrecen las instalaciones. Las salidas de emergencia y señalamientos, funcionaron tal como están diseñadas y las autoridades llegaron de inmediato”, señaló la empresa.

No se presentó ningún herido ni daños materiales, por lo que el cine mantiene sus operaciones de manera regular.

La crónica desde el cine

Era la 1:40 horas del viernes. Bane advertía a los habitantes de Ciudad Gótica que no tenían futuro. Batman esperaba la muerte por misericordia. Las autoridades militares se enteraban de la imposibilidad de ayudar….entonces sonó la alarma y una luz brillante comenzó a prender intermitentemente. Casi todos pensaron que era parte de la película, parecía preparada la escena, pero unos cuantos se levantaron de los asientos al reconocer la advertencia de evacuación.

Varios jóvenes con uniforme entraron a la sala y, sin prender las luces ni detener la película, avisaron que se tenía que evacuar el Cinépolis de La Gran Plaza, que proyectaba en al menos tres salas el estreno de Batman desde el primer minuto de este viernes. Esas pocas salas, evidentemente, estaban repletas de la gente que no pudo esperar a la proyección de esta tarde.

Aunque en su mayoría eran jóvenes, destacaban algunos niños, unos cuantos adultos mayores y una joven en muletas, todos ellos parecían que estaban siendo cuidados especialmente por el resto de la gente.

La sala 7 del cine fue la última en vaciarse, toda la gente fue enviada a los pasillos de emergencia, y ante la falta de humo, algunos comenzaron a bromear, apenas abandonaban la sala cuando ya se quejaban de quién les regresaría precio del boleto, otros gritaban que eran los efectos especiales.

De los pasillos de emergencia los pasaron a otra sala donde también se proyectaba Batman, pero ya no había gente viéndola, toda la gente ya estaba en los pasillos centrales de Cinépolis de La Gran Plaza que estaban llenos de un humo blanco y del olor que suelta el plástico cuando se derrite, la visibilidad estaba reducida, pero nadie perdía el control a pesar de lo exasperante del sonido de la alarma.

Entonces los chistes y los gritos de juego cesaron. La gente caminó por donde les indicaron, despacio, todos guardando la calma y volteando a la salida principal por la que no se podía pasar porque precisamente de allá venía el humo.

-Es que se quema un cuarto de basura de los locales de allá-, dijo un señor que sin uniforme del cine, daba indicaciones para que la gente encontrara una salida.

Y mandaron a la gente a otra sala más, para que usaran esa salida de emergencia, unos cuantos entraron, pero los gritos desde dentro evidenciaron que estaba cerrada. El chillido de la alarma seguía igual, aun que parecía que ya alteraba a quienes la estaban escuchando. Entonces los gritos comenzaron.

-Nos están arrinconando, ya díganos por dónde vamos a salir-, gritó una señora que llevaba de la mano a su mamá.

No tardaron mucho y abrieron una cuarta puerta

-Por aquí sí-, gritaron unas personas desde la sala, y la gente comenzó a caminar rápido, pero algunos los tranquilizaban, -no corran, no corran-

Los que iban acompañados se preocupaban por su gente, los que iban solos, tuitéaban; y todos le cedían el paso a los niños, a la gente mayor y a la chica con muletas.

La gente salió y tomó una escalera de emergencia que los llevó al estacionamiento, ya el reloj marcaba 1:47 horas cuando salieron las últimas personas que habían pagado boleto, pero aún estaban dentro algunos empleados que se cercioraban de que no hubiera nadie dentro.

Entonces la gente rodeó a un joven que tenía un radio y una identificación de Cinépolis, la mayoría preguntaba quién les repondría su boleto, y mientras el empleado explicaba el proceso para volver a ver la película, su radio sonó.

-Oye, Martín, ¿crees que nos puedas ayudar a buscar a un niño pequeño?, se llama Ramsés y trae ropa de rayas- se escuchó en el altavoz del radio.

-¿En qué sala estaba?-, preguntó el empleado que estaba rodeado de gente que quería asegurar que podría volver a entrar al cine sin tener que pagar de nuevo.

Ramsés no tardó en aparecer, en menos de dos minutos avisaron que el niño ya estaba localizado.

Los bomberos llegaron justo a las 2:00 horas, ya nadie estaba dentro, pero aún se escuchaba a lo lejos el chillido de la de las alarmas.

-Se me hace que la película está salada-, dijo un joven a sus amigos, quienes tendrán que esperar hasta esta tarde para ver si el final es tan predecible como la mayoría ya lo esperaba.

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