“Temblé cuando me enteré (de la muerte del embajador de Estados Unidos en Libia, Chris Stevens). No tenía ni idea. Ésta era una película que pensé que nadie vería”, dijo la actriz Lily Dionne a CNN, justo antes de decir que el director de la película The inocence of the muslims timó a todos los actores al presentarles el proyecto como algo totalmente diferente.
La película realizada por el californiano de 55 años de edad Nakoula Basseley Nakoula ridiculiza y personifica a Mahoma –algo vetado por el islam-, lo muestra como un hombre que mantiene relaciones sexuales, es pederasta y pone en duda que haya sido portador de la palabra de Dios.
¿El resultado? Un pandemónium en Medio Oriente, ataques a embajadas de Estados Unidos en varios países y diez muertos, entre ellos el embajador de la Unión Americana en Libia, Chris Stevens.
Lily Dionne y 78 actores más fueron reclutados por Sam Bacile –seudónimo que utilizó Nakoula Basseley Nakoula- para, según la actriz, participar en una película descrita como “una aventura histórica en el desierto de Arabia”.
Aunque Dionne jamás escuchó a Basseley hablar sobre política o religión, hubo hechos que nunca terminó por comprender: después de que concluyó la grabación de la película “llevaron a los actores a la post producción y los hacían decir palabras específicas. Como por ejemplo Mahoma. Era aislado. No estaba en contexto. Decían di Mahoma y ellos, los actores, decían ¿por qué di Mahoma?”
Después de enterarse de la muerte de Stevens y los múltiples ataques a embajadas de EU en países de Medio Oriente y Asia, los 79 actores que formaron parte de The Innocence of the muslims lanzaron un comunicado para decir que están “extremadamente molestos y con la sensación de que el productor se aprovechó de la situación”.
Además, dijeron que están “conmocionados por el drástico cambio de guion y por las mentiras que les dijo a todos los involucrados”.
El propósito de la película, “hacer notar la hipocresía del islam”: Basseley
Después que se reveló el secreto de quién había dirigido y producido The innocence of muslims, Basseley platicó con el Wall Street Journal sobre su creación, a la que definió como “un esfuerzo político para hacer notar la hipocresía del islam”, no sin después añadir que “el islam es un cáncer” y asegurar que el mensaje de la película es político, no religioso.
“Nuestra intención era llegar a la pequeña minoría de gente muy peligrosa en California e intentar horrorizarlos tras comprender qué tan peligroso es el islam. Sabíamos que iba a provocar algo de fricción si alguien le prestaba atención”, declaró el activista antimusulmán Steve Klein, quien dijo ser consultor de Basseley para la elaboración del guion.
Apenas el 15 de septiembre la policía federal de Estados Unidos interrogó a Basseley, supuesto cristiano copto, de origen egipcio y con antecedentes penales: fue sentenciado por fraudes bancarios en los que utilizó hasta 17 seudónimos.
Posteriormente, Basseley obtuvo su libertad condicional por cinco años, con la condición de no poder utilizar computadoras ni internet sin supervisión de las autoridades estadounidenses.
La cuestión es que Basseley podría ser arrestado de nuevo si se demuestra que violó los términos de su libertad condicional.
Las protestas en el mundo musulmán
Cuando la televisión egipcia transmitió fragmentos de The innocence of muslims, el caos comenzó no sólo en Egipto, sino en Libia, Yemen, Túnez, Líbano, Marruecos, Sudán, Irán, Iraq, Israel e Indonesia, caos que hasta el momento ha dejado diez muertos.
En Libia se registró un ataque a la embajada de Estados Unidos, en Bengasi, que dejó como saldo cuatro estadounidenses muertos, entre ellos el embajador Chris Stevens.
Días más tarde, el 15 de septiembre, la organización terrorista Al Qaeda se responsabilizó del atentado al consulado estadounidense en Libia, bajo la justificación de la venganza por la muerte de su número dos, Abu Yahya al-Libi, ocurrida en un bombardeo en Pakistán en junio pasado.
El ataque contra el consulado de EU en Libia sucedió mientras centenares de manifestantes en Egipto escalaron las paredes de la embajada estadounidense en El Cairo, agarraron la bandera y la remplazaron con una bandera islámica.
Como era de esperar, el gobierno del presidente Barack Obama se deslindó de la producción y/o creación de la película y aseguró que haría justicia “con quienes mataron a nuestra gente”.
En Pakistán también están furiosos. Ayer, manifestantes musulmanes incendiaron un club de prensa y un edificio, lo que desató un enfrentamiento con la policía que dejó un muerto.
Los manifestantes atacaron el club de prensa por creer que los periodistas no informaban debidamente sobre las protestas, según el jefe de la policía paquistaní, Akhtar Hayat.
Otro país disgustado es Afganistán. Ahí, centenares de personas quemaron automóviles y lanzaron piedras contra una base militar estadounidense en su capital, Kabul.
En Sudán y Túnez también fueron allanadas embajadas de otros países occidentales, como la de Alemania y Reino Unido, mientras que en Líbano los manifestantes le prendieron fuego a un Kentucky Fried Chicken (KFC).
Indonesia –otrora hogar de Barack Obama en la infancia- también está “en llamas”. Musulmanes lanzaron piedras y bombas incendiarias a la embajada de EU en Yakarta, la capital.
Según el jefe de la policía en Yakarta, Untung Rajad, al menos 11 policías fueron hospitalizados, cuatro manifestantes detenidos y uno también hospitalizado.
Además, en un acto significativo, quemaron una fotografía de Barack Obama.
El llamado a seguir protestando
Aunque líderes musulmanes ya se han disculpado por las reacciones extremistas, hay tres personajes que hacen apología de los ataques a las embajadas estadounidenses como protesta y venganza por el filme The innocence of muslims: el líder de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasrallah; el máximo líder de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y Al Qaeda en Yemen.
El líder de Hezbolá dijo que Estados Unidos debe prohibir la película y quitarla de internet: “éste es el inicio de una campaña seria que debe continuar en todo el mundo musulmán en defensa del profeta Dios”.
Por su parte, el ayatolá Alí Jamenei, de Irán, aseguró que Occidente debe bloquear la película para demostrar que no son cómplices en un “gran crimen”.
Pero lo más grave fue cortesía de Al Qaeda en Yemen, quien elogió el asesinato del embajador Chris Stevens y exhortó a sus seguidores a efectuar más ataques para expulsar las embajadas estadounidenses de las naciones musulmanas.
Al Qaeda instó a que continúen las protestas en naciones musulmanas “para incinerar esas embajadas”.
Y en su comunicado, Lily Dionne y los 78 actores de The Innocence of muslims confiesan que están “muy entristecidos por las tragedias que han ocurrido”.
Aquí un fragmento de la película:
Con información de CNN, The New York Times, Wall Street Journal y AP.







