Columbus, Georgia.- Andrés Hirsch es argentino, y Mercedes Moreno de El Salvador.
El destino los ha unido en una caravana de familiares de víctimas mexicanas para protestar aquí, en medio del bosque de Columbus, Georgia, contra una institución que desde 1948 se ha encargado de adiestrar y capacitar a militares de América Latina en todo tipo de acciones de combate táctico, contrainsurgencia y represión de protestas y movimientos sociales: la Escuela de las Américas (SOA, por sus siglas en inglés).
A Mercedes Moreno, en 1989, ocho militares salvadoreños entrenados en la academia de Fort Benning le secuestraron a un hijo recién deportado desde Estados Unidos: ser joven y no tener identificación fueron motivo suficiente para considerar a José Leónidas como integrante de la guerrilla.
Estuvo preso seis meses y fue liberado, pero las huellas de la tortura utilizada para sacarle información sobre la insurgencia salvadoreña a la cual nunca perteneció, diezmaron las facultades mentales del hijo de Mercedes; en un nuevo intento por cruzar a Estados Unidos, José Leónidas fue detenido y deportado, en esta ocasión, a Guatemala. Eso ocurrió en el año de 1991. Hasta la fecha, Mercedes Moreno sigue buscando a José Leónidas.
“Me da tristeza estar aquí, en esta escuela de asesinos”, dice Mercedes y acusa a la institución de preparar a los “Escuadrones de la Muerte” que hicieron labores de contrainsurgencia durante la guerra civil salvadoreña.
Los padres de Andrés Hirsch, activista del comité de arte y cultura de la Caravana por la Paz, salieron huyendo de La Plata, Argentina en 1976, al inicio del régimen militar del general José Rafael Videla.
Aún cuando el dictador argentino no estudió aquí en Fort Benning, varios integrantes de su círculo cercano como Roberto Viola, Leopoldo Galtier, Joaquín M. Urruty, y muchos otros mandos medios y superiores adiestrados en la SOA han sido llamados a cuentas por la Comisión Nacional de los Desaparecidos (CONADEP) para investigar violaciones a los derechos humanos durante la llamada “guerra sucia” en Argentina.
“Fue una experiencia muy fuerte, es algo de lo que mis papás no hablaban mucho, pero la Escuela de las Américas es algo que ha estado presente para mí, de una u otra forma, desde mi adolescencia”, cuenta el estudiante de sociología por la UNAM.
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Protestas en Columbus, Georgia, en el marco de la Caravana del Movimiento por la Paz en Estados Unidos.Manuel Larios.
El mensaje, pintado en la espalda de cuatro activistas de la caravana por la paz, representa el repudio de la Caravana por la Paz a una escuela que -a diferencia de ciertas universidades, como Harvard, que se enorgullece y hace públicas las listas de sus graduados, entre quienes figuran políticos, académicos, artistas y escritores- ha tenido que declarar que “ninguna escuela debería rendir cuentas por las acciones de sus graduados”.
Al percatarse de la presencia de manifestantes en la puerta de entrada de la SOA, un militar a bordo de un Mustang negro acelera a fondo y hace rugir el motor del vehículo deportivo. No es la primera vez que alguien protesta en Fort Benning.
De hecho, la reputación de esta academia castrense es tan mala que un grupo de ciudadanos agrupados en la organización “School of Americas Watch” (Observatorio de la Escuela de las Américas) lucha desde hace 22 años para conseguir el cierre definitivo de la institución militarizada.
El reverendo Roy Bourgeois, líder de SOA Watch, está encargándose de una estrategia externa para evitar que militares de países latinoamericanos reciban entrenamiento en Fort Benning. El más reciente éxito de este plan, fue la firma de un compromiso para cancelar el envío de tropas ecuatorianas a esta academia. El convenio fue firmado apenas un par de meses atrás por el presidente de Ecuador, Rafael Correa.
Bourgeois está convencido de que el mundo sería mejor sin la existencia de SOA: por ello, no duda en afirmar que Estados Unidos, a través del adiestramiento otorgado a la milicia de otras naciones, tienen responsabilidad en las matanzas y represiones ejercidas por dictadores en sur y centro América.
“Tenemos que cerrar esta escuela”, repite con fervor Bourgeois, antes de disculparse para salir con dirección al aeropuerto de Atlanta y tomar un vuelo para entrevistarse con el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y buscar que éste siga los pasos de su homólogo ecuatoriano respecto al entrenamiento militar en Fort Benning.
El reverendo agradece la presencia de la Caravana por la Paz y comenta que el espíritu de su lucha los acompañará el próximo mes de noviembre, cuando se realice la manifestación anual para pedir el cierre de la Escuela de las Américas.
“Su presencia nos llena de alegría y es una bendición; gracias por estar aquí”, dice Borgeois.
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La Escuela de las Américas de Fort Benning también tiene un legado para el pueblo de México: aquí entrenaron varios integrantes del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFES) del ejército mexicano; los mismos que fueron reclutados a finales de la década de 1990 por el entonces líder del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas, para conformar el grupo de sicarios de élite bautizados como “Los Zetas”.
“Los graduados de esta escuela nos han humillado -dice el poeta Javier Sicilia durante su participación en la protesta en Fort Benning- y han humillado la historia de los ejércitos de todo el mundo. Un ejemplo de esta humillación es el Cártel del Golfo, que contrató 31 soldados (egresados de la SOA) como sicarios que se convirtieron en lo que ahora son los zetas; son ellos los que destazan, decapitan y desaparecen gente”.
Una veintena de cuerpos inmóviles están esparcidos frente al acceso principal de Fort Benning, que para éste momento ya está lleno de cruces blancas y fotos de desaparecidos por la violencia de la guerra contra el narco en México.
El montaje de la escena, es idéntica a otras escenas que se han descubierto en parajes desiertos de Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz, Chihuahua y otros estados, donde las balaceras y ejecuciones masivas se han convertido en parte de la cotidianeidad.
Mercedes y Andrés son dos de los cuerpos que están ahí, protestando contra esta “alma mater” de asesinos y represores. Unidos por el destino en esta cruzada de paz.









