arriba: El informe "Mortalidad materna: una crisis evitable", de Médicos sin Fronteras (MSF), evidencia que las mujeres continúan muriendo innecesariamente debido a complicaciones que son evitables y tratables. En la capital de Somalia, Mogadiscio, una de las ciudades más peligrosas del mundo, MSF opera una clínica de atención primaria, donde nacieron estos bebés. © Óscar Sánchez-Rey
arriba: Las mujeres pobres de zonas remotas son las que tienen menos probabilidades de recibir una atención sanitaria adecuada. Según la Organización Mundial de la Salud, el riesgo de muerte relacionada con la maternidad es de 1 en 3.800 casos en los países desarrollados y de 1 en 150 en los países en desarrollo. En Burundi, desde 2008 existe un centro para emergencias obstétricas, en el que esta mujer tuvo a su bebé con ayuda médica especializada. © Francois Dumont/MSF
arriba: Las principales causas de la mortalidad materna son las hemorragias graves y las infecciones que se generan tras el parto. Según MSF, la mayoría de las muertes son evitables con cuidados básicos. En Irak, MSF prestó su ayuda para poner en funcionamiento una clinica obstétrica en el hospital Al Zahara en Najaf, donde nació este bebé. © MSF - Irak
arriba: El 15% de las mujeres embarazadas en todo el mundo tiene complicaciones que ponen en peligro sus vidas. En medio de un conflicto o una situación de crisis, las mujeres embarazadas son aún más vulnerables, bien porque los servicios de salud se colapsan, bien porque son insuficientes o inexistentes. Esta es la situación en la República del Congo. © Robin Meldrum/MSF
arriba: También hay grandes disparidades dentro de un mismo país entre personas con ingresos altos y bajos y entre población rural y urbana. Aquí, los médicos ayudan a una mujer con complicaciones de parto en Kivu Norte, en la República Demócratica del Congo. MSF también atiende a víctimas de violencia sexual y a poblaciones desplazadas por la violencia en el país. © Marine Pariente/MSF
arriba: Las mujeres desplazadas por causa de conflictos armados en sus países son siempre las más vulnerables. Aquí vemos a una mujer con su bebé recién nacido en Kuclak, en la zona fronteriza entre Pakistán y Afganistán, donde MSF ha abierto una clínica de obstetricia. © P.K. Lee/MSF
arriba: La mayoría de las muertes maternas ocurren inmediatamente antes, durante o después del parto. En Hangu, Pakistán, un bebé recibe atención médica. © Isabelle Merny/MSF
arriba: Estos bebés también nacieron en Hangu, Pakistán. En esta ciudad las mujeres tienen acceso a una clínica que ha ayudado a disminuir la mortalidad materna. © Isabelle Merny/MSF
arriba: Bouloubu y su madre tuvieron la suerte de contar con la ayuda médica que necesitaban, algo que según los objetivos de la ONU debería ser universal. El parto es el trance más peligroso tanto para la madre como para el bebé. © Robin Meldrum/MSF
arriba: Pese a todo, Caroline Drema (de 18 años de edad) tuvo a su niña Boulobu por cesárea. Aquí está recibiendo todas las vacunas necesarias que le garantizarán una vida más saludable. © Robin Meldrum/MSF


















