Dicen que un capricho dura toda la vida. Pero la decisión de formar una editorial en un país sin lectores habla de una voluntad admirable de Gabriela Castañeda y Nicolás Pradilla, fundadores del Taller de Ediciones Económicas con sede en Guadalajara, Jalisco. El proyecto editorial no surge como una necesidad sino como un capricho lúdico: publicar libros sin prisa y estar involucrados en todo el proceso creativo y de producción. Hoja por hoja, letra entintada.
Desde hace tiempo ambos diseñadores tenían el plan de crear una pequeña editorial pero no sabían cómo ni con quién, hasta que se conocieron. El destino los alcanzó. No había dudas de unir esfuerzos para lanzarse a una aventura sin un objetivo verdadero o una satisfacción final. En 2010, Gabriela y Nicolás viajaron a Ciudad Guzmán –un poblado al sur de Guadalajara- y por fin pudieron encontrar la máquina ideal, una Risograph GR3750 de segunda mano, con cinco tambores de color. Este artefacto utiliza tintas de aceite de soya y no requiere de un proceso térmico para fijar las imágenes sobre el papel.
El Taller de Ediciones Económicas ha publicado nueve libros con un ciclo editorial único y un tiraje de 300 ejemplares por edición. El primer título fue “Caja registradora”, de la artista N. Samara Guzmán, y se publicó en mayo de 2011. La labor artesanal de esta editorial independiente busca que cada página sea una experiencia visual irrepetible, ya que constantemente exploran posibilidades técnicas y estéticas poco comunes para satisfacer los intereses del autor.
Sin pretender ser una respuesta a los libros digitales, el Taller de alguna forma revaloriza el libro como objeto y propone otra forma de hacer libros, más personales y económicos. Cuando se pensaba hace algunos años en un declive irreversible de las editoriales mexicanas por el efecto de los grandes sellos trasnacionales, proyectos como Almadía, Sexto Piso, Alias, La Caja de Cerillos, Textofilia, Moho, Tumbona, son apuestas y respuestas notables de producir libros de calidad.
Gabriela nos explica los pasos que sigue el Taller de Ediciones Económicas para crear un libro, cuyo catálogo ya forma parte de los acervos de varios museos como el Reina Sofía, el Carrillo Gil y en bibliotecas como la José Vasconcelos. La joven de 29 años, trabajó en la Oficina para Proyectos de Arte (OPA), centro de difusión, documentación y producción de arte contemporáneo de Guadalajara.
-¿Por qué inclinarse en un proceso artesanal y apostar por un equipo en “desuso” como la máquina Risograph?
El equipo Risograph no está del todo caduco, en realidad funciona bastante bien para hacer tiros cortos de manera económica y ecológica. Más bien está algo pasado de moda porque hoy la gente pide colores, reproducción a todo color. De alguna manera se ha asumido el color como un hecho en la impresión. No nos interesa el lado romántico de un sistema caduco como pueden ser los tipos móviles, sino el trabajo con los artistas, que exista un universo delimitado por el propio sistema tecnológico. Una suerte de caja de juguetes que de antemano tiene ciertas reglas y limitantes.

-¿Cómo encontraron ese artefacto? ¿Cuáles son las capacidades y las ventajas de producir libros con esta tecnología?
Nicolás venía ya pensando en la máquina desde hace tiempo y cuando nos conocimos la mencionó y me mandó unas fotos. Después decidimos que era la mejor opción para el proyecto y que se podía convertir en una parte medular. Las ventajas más importantes tienen que ver con la posibilidad de imprimir tiros cortos a bajo costo. Prácticamente no hay merma de papel, utiliza tintas de aceite vegetal, no fósil y tiene un bajo consumo de energía respecto a otros sistemas modernos de tirada corta, lo que lo hace un sistema de impresión sustentable.
-¿Cuál ha sido el libro más “significativo” en los dos años de vida del TEE?
Hasta ahora van nueve libros y nos gusta mucho poder trabajar en todas las etapas de la publicación con cada artista y que, en la medida de lo posible, vengan al Taller a participar del proceso de impresión. El primer título, “Caja registradora”, tiene cierto encanto para nosotros porque con él aprendimos a usar la máquina: presenta todos los errores técnicos por los cuales uno puede pelear y terminar una relación de trabajo con un impresor. No esperábamos nada, ni Samara, lo cual fue una gran ventaja. Partiendo del fracaso, todo sabe a éxito.
-¿Cuáles son los obstáculos que han enfrentado en el proceso de producción? ¿Cuáles son los parámetros que usan para seleccionar autores o propuestas?
Para producir un libro tardamos más o menos un mes. En el Taller apelamos al gusto personal. La elección de los artistas está sujeta a una serie de eventos que no controlamos del todo. Hemos hecho convocatorias para conocer el trabajo de gente interesada en publicar, y a partir de ahí hemos seleccionado a algunos con los cuales trabajamos. Invitamos a gente cuyo trabajo nos gusta o con quienes consideramos que se puede desarrollar un proyecto interesante. También recibimos proyectos constantemente. Estamos abiertos a lo que pueda surgir. De los artistas con los que hemos trabajado algunos eran ya conocidos nuestros y a otros los hemos conocido al invitarlos a trabajar en el Taller. También ha habido a quien hemos invitado y nos ha dicho “no, gracias”. La idea no es descubrir “grandes talentos”, ni escoger a los “mejores artistas”, sino atrapar en el libro una suerte de episodio o suceso que nos parezca significativo de su tiempo. Una manifestación artística en ese momento honesta, en ese momento representativa, así la persona no vuelva a hacer arte jamás o se convierta en un pésimo artista. A veces en el Taller los artistas están presentes imprimiendo y tomando decisiones de última hora. Es importante la relación personal, la confianza que se genera entre ellos y nosotros. Sin embargo, en la plataforma que proporcionamos, no nos gusta que el artista haga “lo que le da la gana” con la máquina. Nos interesa discutir con él, replantear cosas y poder publicar algo depurado, meditado, sin prisa.
-¿Es un proyecto autogestivo o cómo se financia el TEE? ¿Cómo se inserta el TEE en el medio editorial o es algo que no les interesa?
Para los primeros seis libros recibimos el apoyo del PECDA (Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico del estado de Jalisco). Este año contamos con el apoyo de Fundación/Colección Jumex para publicar otros seis títulos, en los cuales estamos trabajando. Estamos planeando en hacerlo autosuficiente, pero tenemos en mente convertirlo en un proyecto redituable. Nos parece fundamental que las publicaciones que edita el Taller sean accesibles.

-¿El TEE es una alternativa para escritores-artistas que no encuentran espacios en las editoriales tradicionales?
Sí, por supuesto. No queremos ser herméticos, ni aislarnos de lo que pasa alrededor. A Nicolás le gusta mucho el ejemplo del fenómeno de las editoriales provinciales en Cuba, un proyecto de descentralización de la industria editorial en la isla, que arrancó a inicios de la década pasada con la instalación de máquinas Risograph en diversas casas de cultura en todo el país. El proyecto del gobierno cubano tiene detractores, pero permitió descentralizar la producción editorial publicando a autores desconocidos que no tenían que ser legitimados por nadie.
-¿Qué otros proyectos editoriales son notables para ustedes? ¿Cuál es su reto principal en el corto plazo?
El reto principal es lograr el autofinanciamiento que permita seguir publicando de manera regular y echar a andar otras series para las cuales ya hay planes. En los últimos años y probablemente en reacción a la digitalización de contenidos, ha habido un nuevo auge de editoriales independientes y otros esfuerzos en torno al libro impreso. De algún modo el soporte impreso está acomodándose en un espacio frente a los contenidos online, el e-book. Eso es una muy buena noticia. Entre las iniciativas mexicanas nos parece particularmente valioso lo que está haciendo “Alias” en la difusión de materiales no editados anteriormente en el país y la publicación de libros de artistas mexicanos.
Catálogo mínimo del t-e-e:
1. Caja registradora, de N. Samara Guzmán
2. Verónica Flores
3. El gallo de oro, de Fernando Palomar
4. Thank you Internet, de Jaime Martínez
5. La repercusión de la línea en el espacio, de Pablo Rasgado
6. El desplazamiento, de Miguel Fernández
7. José Guadalupe Carrillo García (1926-2009)
8. Amazonas Tomo I
9. Del 9 al 11 de diciembre de 2011
>Venta de los libros a través de la página web del taller t-e-e.org
$ 100 pesos cada título.









