El regreso de los zapatistas… y del PRI

El regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al gobierno de México, parece haber despertado a un actor político que había permanecido un largo tiempo en silencio: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Recientemente el grupo armado anunció que emitirá un pronunciamiento esta semana, y muchos en el país creen que se referirá al retorno del PRI, partido al que declaró la guerra en 1994.

Pero más allá del mensaje, algunos se preguntan cuál es ahora el papel que tiene el EZLN en México, sobre todo porque desde 2008 ha vivido en un virtual aislamiento en las montañas de Chiapas.

Actualmente el EZLN mantiene su carácter de grupo armado, aunque la mayor parte de su trabajo es de carácter político y comunitario.

En el territorio que controla, ubicado en la zona de cañadas, la montaña y la Selva Lacandona de Chiapas, estableció un sistema propio de autoridades basado en las Juntas de Buen Gobierno, integradas por delegados y representantes de los pueblos indígenas.

También mantiene un intenso contacto con organizaciones internacionales, especialmente a través de su vocero, el subcomandante Marcos.

Cuatro años en aislamiento

Entre 2001 y 2008 muchos activistas podían entrar con relativa facilidad a la zona de influencia zapatista, pero a partir de ese año los pueblos iniciaron un proceso de reflexión interna que cerró las puertas a los extraños. Desde entonces han sido pocas las apariciones públicas del movimiento.

Zapatistas resguardan la entrada a la comunidad de Oventic.

No ha sido un proceso sencillo, le explica a BBC Mundo Silvia Gómez Tagle, investigadora del Colegio de México (Colmex). Desde 1994, el Ejército estableció varias bases militares en Chiapas, mientras que el gobierno federal aplicó programas especiales de salud, educación y apoyo a la producción agrícola.

Además, organizaciones no gubernamentales como el Centro Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas denuncian que surgieron grupos paramilitares que no han cesado de hostigar a las comunidades zapatistas.

A ello hay que sumar que su capacidad de convocatoria es muy distinta a la que tuvo en el pasado, e incluso varios antiguos aliados se han alejado del grupo, consideran especialistas.

Gómez Tagle asegura que “ha perdido gran parte de su prestigio político como actor que no estaba comprometido” al asumir distintas posiciones que fragmentaron a sus simpatizantes.

El EZLN, añade la analista, ha cometido “errores políticos” como la contracampaña que hizo en 2006 contra el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, postulado por una coalición de partidos de izquierda.

El resultado fue que organizaciones de trabajadores, campesinos e indígenas se apartaron del proyecto zapatista, un escenario muy distinto al que tuvo tras su aparición pública.

En sus inicios los zapatistas fueron reconocidos por haber puesto bajo los reflectores las dificultades de las comunidades indígenas.

“Esa fue la magia del EZLN, haber articulado demandas muy diversas de los indígenas que allí estaban siempre, pero que casi nadie les hacía caso”, explica Gómez Tagle.

Un antigüo movimiento

De acuerdo con sus comunicados y documentos internos, el origen de lo que hoy es el EZLN se ubica en noviembre de 1983, cuando culmina la primera etapa de organización que realizaban varios activistas en comunidades indígenas de Chiapas.

Enrique Peña Nieto. Tomada de www.enriquepenanieto.com

El grupo estaba vinculado a las Fuerzas de Liberación Nacional, un movimiento guerrillero que durante la década de los años 70 operó en ciudades de cinco estados, especialmente del noreste y el sur del país.

Durante una década el trabajo de los activistas se transformó, pues pasó de la organización comunitaria a la acción armada para recuperar tierras comunales en poder de hacendados y organizaciones vinculadas al PRI.

El EZLN apareció públicamente la madrugada del 1 de enero de 1994, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado por México con Canadá y Estados Unidos

Los zapatistas se tomaron a la fuerza los edificios de gobierno en varios municipios y luego atacaron la guarnición militar de Chiapas. Durante varios días se enfrentaron con el ejército, pero los combates se suspendieron después que el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari decretara un cese unilateral del fuego.

A partir de ese momento, el EZLN y el gobierno federal establecieron varias mesas de diálogo, que se interrumpieron definitivamente en 2001, cuando el Congreso rechazó una serie de reformas a la Constitución que habían propuesto los zapatistas y otras organizaciones civiles.

El grupo armado logró romper la dominación del PRI, que controlaba prácticamente toda la vida de los pueblos y ciudades de Chiapas.

Muchas comunidades ganaron el gobierno de sus municipios, pero eso generó diferencias con el movimiento zapatista que no cree en los procesos electorales de México.

“El EZLN tuvo una posición muy intransigente, no aceptó ninguna forma de relación ni con partidos ni con el estado mexicano”, señala la especialista.

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