Cien años sin Posada

la-catrina-de-posadas-tan-manoseada-ellaJosé Guadalupe Posada por medio de sus grabados, daba voz  a los descontentos. Con sus denuncias satíricas contra  los caciques  de su natal Aguascalientes se inicio en la crítica social, actividad que  alcanzó su punto más alto en la ciudad de México, urbe en la que  realizó lo más fecundo de su obra en el taller que poseía en Santa Inés , hoy calle de Moneda , número 5, donde Diego Rivera acudía a verlo  trabajar sobre el tema del Juicio Final de Miguel Ángel , o   los motines callejeros, los incendios, los temblores de tierra, los cometas que amenazaban que el mundo se volvería toditito chicharrón, o los caso raros donde una mujer dio luz a tres niños… y cuatro animales.

Para José Guadalupe Posada  todo podía ser calavera, desde don Porfirio, Zapata, Madero, o el Quijote, los obreros, rancheros, catrinas y  gachupines, además de los gatos y  caballos, a quienes también  les suministraba su  dosis de tinta.

Posada nació  en la miseria, el 2 de febrero de 1852, a las diez de la noche, en una modesta vecindad en el barrio  Pueblo Nuevo  o de los indios de San Marcos, en Aguascalientes. En la calle de los Ángeles y Manuel Ponce, marcada con los números 47 y 49. Como lo documenta Alejandro Topete, en su texto sobre Posada publicado  en 1957, editado por el Seminario de Cultura Mexicana,  según acta de bautismo cuyo original  se encuentra en el folio 257 vuelta, del libro de bautismos número 100 ,que existe en la parroquia de la Asunción de Aguascalientes. Esperemos que todavía siga ahí, pues Topete minuciosamente informa de su hallazgo el 26 de diciembre de 1939.

Por los historiadores sabemos que Posada, hijo de un humilde panadero, tenía condiciones poco favorables para convertirse en grabador en el seno de una numerosa familia compuesta por seis hijos. Así después de trabajar con su hermano Cirilo vigilando las tareas de los niños en la escuela municipal y frecuentar el taller de  su tío Manuel, alfarero, lugar donde aprendió a darle forma plástica al barro, a la edad de 15 años José Guadalupe aprende  el oficio de pintor,  y a la edad de 19 años, en 1871, ya  trabaja en el famoso taller del litógrafo y editor político  Trinidad Pedroza. En esa época en Aguascalientes existía intensa  y palpitante actividad política, Pedroza desde  su periódico El Jicote que ilustraba Posada, ejercía un periodismo crítico, elección que al pasar los años los obligo a buscar asilo en la ciudad de León, lugar donde fundan un taller de tipografía y litografía que se encargaba de realizar anuncios y imágenes religiosas y estampas para cajetillas de cigarrillos.

Ahí por de manera afortunada surge un acontecimiento notable: la escuela secundaria de León establece en su curricula académica  las materias de encuardenación y litografía, Posada después de  cuatro años de  maestro de la última y emigra a la Ciudad de México, un lugar óptimo para desarrollar su lenguaje.

José Clemente Orozco, en su autobiografía comparte su experiencia al encontrase con Posada y en ella describe sus constantes visitas al taller del grabador, quien trabaja a la vista del público, detrás de la vidriera que daba a la calle, en la que se detenía a contemplarlo por algunos minutos camino  a la escuela. Esa fue confiesa Orozco, el primer estímulo que despertó mi imaginación  y me impulsó a emborronar papel con los primeros muñecos, la primera revelación de la existencia del arte de la pintura.

Así se convirtió en uno de los mejores clientes de las ediciones de Vanegas Arroyo, cuyo expendio estuvo situado entre las calles de Argentina y Guatemala. En ese expendio eran iluminadas a mano, con estarcidor, los grabados de Posada y al observar tal operación recibí las primeras lecciones  de colorido.

Ilustrador de noticias en un país donde el analfabetismo llegaba a cerca del 80 por ciento de la población, la obra de José Guadalupe Posada  contaba con un gran éxito, sus impresos se distribuían en hojas y anuncios comerciales.

La enorme obra del maestro José Guadalupe Posada es universal,  su influencia en la historia del arte ha trascendido su época y es fuente de nuevas interpretaciones, además de ser una de las  iconografías sobre la crítica social más importantes del siglo XX.

Con motivo del centenario luctuoso se han preparado diversas actividades para conmemorar esta fecha, diversas actividades a lo largo del 2013 entre exposiciones, publicaciones, conferencias, coloquios, ciclos de cine, programas literarios, concursos, un programa de cursos de verano y educativos, talleres, música y  teatro se realizará un Homenaje Nacional creador de la Catrina.

Aguascalientes ha declarado el 2013 como el año de José Guadalupe Posada con el tema Posada 100, entre los que se encuentra la primer Bienal Internacional de Grabado José Guadalupe Posada, y la edición  del libro José Guadalupe Posada, a cien años de su partida, de Helia Emma Bonilla, entre otras actividades.

La exposición temporal José Guadalupe Posada. Transmisor, que se presentará en el Munal del 14 de marzo al 23 de junio junto con una selección en formato impreso en las Galerías Abiertas de las Rejas de Chapultepec,  y la muestra José Guadalupe Posada. La línea que definió el arte mexicano en el Museo Nacional de la Estampa del 21 de marzo al 2 de junio.

Entre las exposiciones internacionales está una exhibición de 97 piezas en Gatineau, Canadá, del 24 de enero al 15 de marzo y una exposición de grabados en la embajada de México en Alemania del 8 de marzo al 20 de abril.

Por su parte el maestro Francisco Toledo editará un cuadernillo de dibujo, un programa de actividades de verano de carácter didáctico para visitantes de museos y recintos participantes en todo el país (Promoción Nacional de Verano), un billete conmemorativo acompañado de un sorteo programado para el 12 de febrero en colaboración con la Lotería Nacional.

También se realizará el Coloquio Internacional Las repercusiones de Posada en la plástica mexicana organizado por el Munal, un ciclo de conferencias y actividades académicas realizado por el gobierno de Aguascalientes.

Sobre la obra poco divulgada del maestro Posada  es bueno destacar la serie sobrecarteles de Circo, Maroma y Teatro que pertenecen al  Archivo Histórico de la Ciudad de México Carlos de Sigüenza y Góngora, a través de los cuales el artista anunciaba lo mismo puestas en escena y ópera, que la presencia del circo u otras actividades que el Ayuntamiento de entonces autorizaba y le pedía diseñara para dar a conocer al público, que serán exhibido próximamente en el Museo de la Ciudad de México.

 

Sobre su muerte, habría que decir, que esto de la injusticia artística tiene, o debe tener, un tanto de ley física del destino; que reúne  diversos infortunios que no es fácil que la fuerza de la voluntad individual los supere.

A las  nueve de la mañana en la casa número 6, planta baja, de la calle de la Paz,  del 20 de enero de 1913, José Guadalupe Posada de 66 años,  muere víctima de una enteritis aguda, fue enterrado en una tumba terrible, de donde nadie reclamó sus restos, y estos fueron a parar a la fosa común, para cumplir con su idea por convertirse en  calavera del montón. A su entierro asistieron tres amigos. Dos de ellos analfabetos el otro,  Jesús García, de 52 años, soltero, empleado, que vivía en la 4ª  calle de Tacuba  número 37, fue quien dio aviso de la muerte del ahora homenajeado grabador, al juez del Registro Civil, ese mismo día, a las 5 y 20 minutos de la tarde, ante él declaró que el finado, viudo de María de Jesús Vela, e hijo de los finados, Germán Posada, y Petra Aguilar era de Aguascalientes. Así obtuvo una boleta para 6ª clase para el Panteón de Dolores, Roque Casa y Felipe Rodríguez , de 40 años ambos de la ciudad de México, solteros, empleados, que viven donde el compareciente Jesús García ratificaron el acta,  que contiene dos firmas, la del juez Juan B . Ceballos  y J. García. El original se encuentra  a la hoja número 35 , del libro número 784 de defunciones del archivo de las Oficinas del Registro Civil de la Ciudad de México.  Su editor Vanegas Arroyo no asistir al entierro, pues se entera tres días después.

Posada nos legó más de 15 mil grabados donde la muerte se volvió calavera  que pela, llora, se emborracha, llora y baila.

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