¿Cómo será la vida de Calderón en Harvard?

Calderón en Harvard en 2008

Calderón en Harvard en 2008 // Foto : Cuartoscuro

Milenio publica que a primera impresión, la transformación que inicia esta semana Felipe Calderón en Harvard en su nueva etapa como académico no tiene la pinta de ser un proceso sencillo de digerir. Implica el retorno a la horizontalidad tras años en la cima política. Y conlleva la extirpación de la mayoría de los atavismos del poder que le acompañaron íntimamente desde 2006: luego de haber contado con los servicios de una cohorte de funcionarios a su disposición las 24 horas del día, ahora solo tendrá una secretaria para llevarle sus asuntos diarios.

Si las reglas que rigen a los demás investigadores de Harvard le son aplicadas, la nueva rutina del ex presidente significará un cambio dramático respecto a su vida inmediata. Uno para el que los escoltas que le sigan del Estado Mayor Presidencial a Boston no podrán servir de gran ayuda y que le obligará a encarar, cotidianamente, detalles tan nimios como levantarse, salir de su oficina, ir por sus hojas para imprimir, quitar las grapas a las recicladas para no atascar la impresora y hasta compartir el tóner con varios vecinos de piso.

En los distintos puestos de impresión dispersos por la escuela John F. Kennedy se advierte otra regla a la que tendrá que someterse el ex presidente: no podrá imprimir más de 200 cuartillas por cortesía elemental con el resto de sus compañeros de investigación.

El diario refiere que aún más llamativo, tendrá que resignarse, como ellos, a trabajar en un sobrio cubículo de apenas cinco metros cuadrados —un espacio menor a cualquier baño de Palacio Nacional— que estará equipado solo con calefacción para el invierno, una computadora PC de escritorio, una extensión de teléfono, un librero, una mesa con dos sillas y una entrada a internet.

 

Leer la nota en Milenio.

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