¿Pueden las estrellas porno abrirse paso en el cine?

Durante las últimas semanas, los amantes de ciertos géneros de cine han estado disfrutando de un adelanto de la próxima película de Lindsay Lohan.

The Canyons, una producción independiente de bajo presupuesto escrita por el autor de American Psycho, Bret Easton Ellis, ha llamado la atención por dos razones.

Además de la fascinación del público por todo lo que hace la señorita Lohan, la elección del actor principal ha causado revuelo.

El papel le fue concedido a James Deen, un conocido intérprete de películas para adultos que ha participado en más de 3.000 escenas pornográficas.

Muchos actores de esa industria han intentado pasarse al cine comercial durante el último medio siglo, con resultados diversos.

La decisión de contratar a Deen recayó sobre el aclamado director Paul Schrader, reconocido por haber escrito los guiones de Taxi Driver y “Toro Salvaje”. ¿Representa un cambio en la actitud de la industria cinematográfica hacia el talento “triple equis”?

La estrella de películas pornográficas británica Keiran Lee cree que sí.

Puertas abiertas

El actor de 28 años comenzó su carrera filmando escenas con una pequeña compañía de la ciudad de Loughborough, en el centro de Inglaterra, ante de mudarse a Los Ángeles, donde ahora es uno de los británicos mejor pagados de la industria.

Pero Lee, quien solía trabajar para una empresa de trenes, tiene como meta saltar al cine comercial, y cree que las condiciones actuales no podrían ser mejores.

“Lo bueno de la industria de películas para adultos es que abre puertas para entrar al mercado convencional. No es algo tan tabú como solía ser”, dijo.

“Ha evolucionado hasta un punto en el que se dice, ‘vale, pongamos a una estrella de cine porno en el reparto’, porque ya tiene una base de seguidores y crea un poco de polémica. Definitivamente me interesa. Soy afortunado por estar en Los Ángeles”, añadió.

Tradicionalmente, los roles que han recibido actores porno en el cine comercial es de strippers, galanes y muñecas de playa ataviados en minúsculos trajes de baño o versiones exageradas de ellos mismos.

Por ejemplo, Jenna Jameson, una de las más conocidas actrices del porno que logró su “transferencia” al cine común y corriente es recordada por su papel de desnudista invitada a un programa de radio en la película Private Parts de Howard Steins.

Pero Lee cree que hay motivos para ser optimistas. Además de la publicidad que ha rodeado la contratación de James Deen, menciona el “ascenso” de Sasha Grey - otra estrella del porno – de la mano de Steven Soderbergh.

En 2009 el director escogió a Grey para interpretar a una prostituta de buena paga en The Girlfriend Experience. Soderbergh explicó que la había elegido porque no parecía encajar en el molde de la actriz porno “perjudicada”.

Porno suave

La interpretación de Grey recibió críticas mixtas. Desde entonces ha protagonizado la serie de comedia Entourage como una versión exagerada de sí misma y ha tenido papeles pequeños en películas de bajo presupuesto.

Gail Dines, profesor de sociología y autor del libro “Mundo de la pornografía: cómo el porno ha secuestrado nuestra sexualidad” argumenta que aunque el cine comercial está absorbiendo la imaginería del porno cada vez más, no está listo para recibir con los brazos abiertos a sus representantes.

“El porno suave ha emigrado ahora a la cultura popular, y mucho de lo que ves en revistas, televisión y películas emula las imágenes del porno suave de hace una década. Pero a los actores no les está yendo tan bien en la tarea de saltar de una industria a la otra”, opina.

“Sasha Grey era la gran esperanza porque obtuvo un rol principal, pero desde entonces sólo ha tenido papeles pequeños y no ha logrado consolidar su carrera fuera del porno todavía”, añade.

Para la socióloga, las actrices porno arrastran un “estigma, debido al sexismo en la industria del porno y la manera en que las mujeres son representadas, en forma degradante y deshumanizada”, mientras que los hombres “pueden sacar partido de su imagen hiper masculinizada”.

Con todo, la especialista cree que es muy pronto para juzgar si el cine comercial está dispuesto a convertir a las estrellas porno en grandes luminarias del espectáculo.

La sugerencia de 50 sombras

El director de The Canyons, Paul Schrader, admitió sus reservas sobre la posibilidad de entregarle el papel principal de su largometraje a una estrella porno, según escribió en una entrada de su blog en internet este año.

“Bret (Easton Elllis) le prometió a James (Deen) que le haría una prueba. Yo estaba renuente porque me parecía poco probable que le diera el papel. James ha hecho más de 3.000 películas porno. Eso es un lastre de malas actuaciones tremendo”, dijo.

“Para mí James fue una revelación. No sólo era sólido como actor y estaba preparado, sino que también tenía un carisma difícil de definir que atrae al público”, agregó.

Sin embargo, el director también apuntó que una de sus candidatas favoritas para el papel femenino principal perdió interés cuando supo que Deen podría convertirse en su coestrella.

Ahora que el rodaje ya concluyó, Easton Ellis están tan impresionado con el trabajo de Deen que ha sugerido que se le dé el papel principal de la adaptación de “50 sombras de Grey” que está en fase de preproducción.

Pero todavía no parece que los grandes estudios estén predispuestos a contratar a una estrella del porno para roles protagónicos.

Pragmáticos

Para Jordan McGrath, editor del blog EatSleepLiveFilm, no sorprende que Sasha Grey no levantara cabeza en el mundo comercial. Y eso no es precedente auspicioso para Deen.

“Aunque es comprensible, es un poco triste porque no importa cuán duro trabaje Grey o cuán buena sea, ningún estudio en el mundo la va a contratar para un proyecto con el que espere hacer dinero”, señala.

“El talento no tiene nada que ver con el asunto, el cine es una industria y uno no se puede imaginar a Fox o Warner invirtiendo el dinero en una exestrella porno”, opina.

¿Veremos algún día a James Deen en una superproducción de verano? “Nunca. Simplemente no puede pasar”, sostiene.

Otros, como el editor de la revista estaodunidense Screen International Jeremy Kay, usan el mismo argumento para sacar la conclusión contraria. “Hollywood es un negocio y los estudios no se ponen quisquillosos cuando se trata del pasado de las estrellas. Si el rostro encaja, entran a la producción y tienen su oportunidad”, señala.

Para Kay, hay que recordar quién tiene la última palabra.

“Si a la película le va bien y la audiencia reacciona positivamente al actor, podría labrarse una carrera en el largo plazo. Todo viene dictado por cómo los consumidores responden al producto”, afirma.

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