Vivir de franelera, la pelea diaria por una calle

Desde hace cinco años Honorina Humildad cuida los autos de la calle de Enrico Martínez esquina con Tolsá, junto a la Ciudadela. Pero no es un trabajo tranquilo pues en octubre de 2011 comenzó a padecer las amenazas físicas, psicológicas y de muerte que le ha hecho Diana, otra franelera que trabaja en esa calle. Cada una a su modo pelea por el lugar y los autos que ahí se estacionan ya que aseguran es la herencia que les quedó de “El Charro” tras su muerte el 06 de septiembre de 2010.

Antonio Arnulfo Alamillo era aficionado al canto por eso sus amigos lo apodaron así. Él vivió muy rápido: a los 15 nació su primera hija y a los 34 ya era abuelo. Fue policía auxiliar en diferentes lugares y en uno de sus empleos conoció a Honorina -quien ya tenía un hijo-; en 1990 se juntaron (era la tercera esposa para él) y tuvieron una hija, Adriana.

De policía a cuida coches

Para ser franelero sólo se necesita una calle y a principios de la década del 2000 “El Charro” comenzó este nuevo empleo en la calle de Mesones; en el 2007 se fue a la calle de Enrico Martínez donde llevó a su esposa para que le ayudara a trabajar con los autos de los empleados y visitantes de la Biblioteca México, tienda ISSSTE y Televisa Chapultepec entre otros.

Según Honorina Humildad en esos días Diana le pidió ayuda a su marido. Acababa de salir del penal de Santa Martha, iba acompañada de otra mujer de nombre Angélica y tenía necesidad para mantener a su hijo Manuel. Por eso le pidió en préstamo algunos espacios con la promesa de regresarlos después; “El Charro” accedió y le dio seis lugares que estaban a la altura de la biblioteca; pero no contaba con que después ella le quitaría siete espacios más y que le pintaría cuernos para devolverle nada. Desde ahí se dio una relación extraña entre ellos; unos días eran mienta madres y otros tantos buenos cuates. ¿Cuál era su vínculo en verdad? Una versión es que Diana decía ser su sobrina; la otra que “El Charro” era el padre de su hijo.

A mediados del 2010, Diana desapareció. Honorina atestiguó cuando Angélica llamó a su esposo y le pidió una cooperación para sacar a Diana de la cárcel porque la policía la había encontrado en un coche robado. Los vecinos también ayudaron; al poco tiempo Diana reapareció y estuvo tranquila unos días pero después volvió a las andadas.

Para entonces la relación entre Honorina y su esposo ya estaba en crisis. Peleaban con frecuencia por que él ya no daba dinero a la casa, comenzó a beber en exceso sin importarle la hipertensión y la arritmia cardiaca que padecía; incluso hubo algunos momentos de maltrato y según se sabe, hasta le aparecieron otras mujeres con los respectivos hijos. Una semana antes de la celebración del Bicentenario, “El Charro” murió en su esquina de trabajo. Quienes vieron la escena dicen que estaba bebiendo con unos amigos y que en el forcejeo por una botella cayó de espaldas en la banqueta y se golpeó la nuca. A la mañana siguiente su esposa se enteró porque un policía la buscó en su casa para pedirle que fuera a reconocer el cadáver.

¿Calle heredada?

Muerto “El Charro” había que seguir trabajando; por eso Honorina regresó el 20 de septiembre a Enrico Martínez para continuar en el mismo oficio acompañada de su hijo; la sorpresa fue que Diana ya se había adueñado de la calle completa. Entonces -para recuperar ‘su’ espacio- acudió a la Secretaría del Trabajo del DF para tramitar el permiso y credencial correspondiente. Fue atendida por Francisco Gordillo, subdirector de Previsión Social de la Zona Metropolitana, quien le dijo “a usted ya la conozco, yo no sé quién le pidió sus papeles pero los lugares no se heredan. Yo ya tengo la persona a la que le voy a dar su calle. Hágale como pueda o váyase al Estado de México. ‘El Charro’ me platicó que ustedes estaban separados así que no le voy a dar nada. Sus papeles pueden entrar pero no saldrán avalados”.

Honorina buscó a Diana y le pidió sus lugares de regreso. “Me dijo que le había pagado 700 pesos a Gordillo para que el permiso saliera a nombre de su hijo Manuel. No entendí y cuando regresé a la Secretaría a preguntar me dijeron que sabían que Manuel era hijo de mi marido. No creo que sea cierto pero si así fuera ¿dónde queda Adriana? Ella sí es hija de mi difunto” explica.

La situación se agravó cuando Diana, Angélica y Manuel comenzaron a presionar para correrla. Aparecían coches con rayones, llantas ponchadas, sin espejos o de plano abiertos. “Quieren quedarse con todo, a veces pasan y gritan que somos unas mierdas, que me van a traer a pan y agua ¡hasta amenazan con golpear o matar a mi hijo! Tengo clientes que mejor se han ido porque ya las conocen” asegura Honorina.

El conflicto llegó al Ministerio Público, donde la viuda denunció las amenazas y pidió que la dejen trabajar la calle que de manera implícita dice que le heredó “El Charro”; exigió que Diana los deje en paz y les devuelva los trece lugares que les quitó. También levantó una queja en la Comisión de Derechos Humanos del DF para averiguar por qué la Secretaría del Trabajo no le ha querido tramitar su credencial.

El último enfrentamiento fue cuando Diana y Angélica golpearon a Honorina y a su hijo por lo que Diana fue remitida al juzgado cívico donde permaneció 25 horas arrestada; a Angélica no la detuvieron porque huyó. Pero Honorina acudió de nuevo a la PGJDF donde un ministerio público las hizo firmar un pacto de no agresión. No obstante las amenazas siguen, aunque veladas. “Quiero que me devuelvan los lugares que me heredó mi esposo ‘El Charro’ porque en el fondo nadie ha resuelto eso; en la Secretaría del Trabajo Gordillo Moguel se hace ‘pato’ y no arregla nada; sólo nos dejan en la misma calle a las dos, separadas por unos metros de distancia”.

Desde mediados del 2011 inició la reglamentación para franeleros y a la fecha no ha terminado:

1. La Secretaría del Trabajo del DF informó que 7 mil franeleros fueron regularizados. En teoría cada uno recibirá credencial de no asalariado y chaleco (con número económico y teléfono de quejas). En teoría estará prohibido apartar lugares y cobrar cuotas obligatorias al automovilista, por lo que sólo podrían tener una cooperación voluntaria. Pero en la práctica esto no sucede.

2. ¿Quiere quejarse de algún franelero? Tendrá que hacerlo por escrito a la Dirección General de Trabajo y Previsión Social del DF.

En suspenso…

1. En diciembre del 2010 la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, pospuso la votación de un dictamen que propone arrestar de 20 a 36 horas a aquellos franeleros que trabajen sin permiso. A un mes de terminar la actual legislatura, no hay fecha para que éste sea votado.

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