Corea del Norte se olvida de amenazas y nombra nuevo primer ministro

Corea del Norte se apartó el lunes, al menos temporalmente, del discurso belicista que la ha caracterizado durante semanas al tiempo que nombró a un nuevo primer ministro, considerado un reformista económico, después de proclamar que las máximas prioridades del país son la construcción de armas nucleares y el fortalecimiento de la economía.

Estados Unidos, por su parte, hizo patente su poderío militar con el envío de jets caza F-22 casi indetectables para los radares a fin de que participen en las maniobras militares que efectúa cada año con Corea del Sur y que Pyongyang considera son los preparativos para una invasión.

La nueva presidenta surcoreana, cuya política hacia Pyongyang busca la reanudación de conversaciones y el envío de asistencia, solicitó el lunes a sus máximos comandantes militares que dejen de lado las consideraciones políticas y que respondan con firmeza a cualquier posible ataque del Norte.

El resurgimiento de Pak Pong Ju como primer ministro durante la sesión anual del parlamento es considerada por analistas una señal clara de que el gobernante norcoreano Kim Jon Un maniobra para respaldar declaraciones recientes en las que se promete centrar la atención en el fortalecimiento del desarrollo económico.

De acuerdo con Naciones Unidas, dos tercios de los 24 millones de habitantes del país afrontan con regularidad escasez de alimentos. Según versiones, Pak fue despedido como primer ministro en 2007 porque había propuesto un sistema salarial similar al de Estados Unidos.

El nombramiento constituye una señal de que Pak volverá a tener una participación importante en la adopción de las políticas económicas.

Pak Pong Ju es la cara de la reforma económica, tal como existe, una reforma con las características norcoreanas, como ellos dicen”, afirmó John Delury, profesor y analista sobre Corea del Norte en la Universidad de Yonsei en Seúl.

Cualquier cambio en la economía no será radical y por el momento cualquiera sería principalmente una aspiración, agregó. Un posible cambio podría ser una reorientación del enorme gasto militar a la economía general del país, afirmó.

Pyongyang reaccionó airada ante las maniobras anuales de Estados Unidos y Corea del Sur y la nueva ronda de sanciones de la ONU tras la prueba nuclear subterránea del 12 de febrero, la tercera del país. Los analistas consideran improbable un ataque de Corea del Norte y sostienen que las amenazas están más relacionadas con esfuerzos por obtener una política más tolerante con Pyongyang del nuevo gobierno de Seúl, reanudar el diálogo con Washington y consolidar las credenciales militares del nuevo líder comunista en su país.

A pesar del incremento de la hostilidad, hay un cambio notable en el discurso de Corea del Norte hacia un mensaje que busca equilibrar los esfuerzos para reanimar una economía moribunda con el desarrollo nuclear.

“Había peligro de que esta situación degenerara en una actitud permanente de guerra”, dijo Delury. “En medio de esta tensión y actitud y retórica belicista, Kim Jong Un dice: ‘miren, seguimos centrados en la economía, pero lo hacemos con nuestra disuasión nuclear intacta”’.

El domingo, Kim y los dirigentes del partido adoptaron una declaración que considera las armas nucleares “la vida de la nación” y un componente importante de su defensa, que no debe ser canjeado ni siquiera por “miles de millones de dólares”.

Pyongyang señala a la presencia militar estadounidense en Corea del Sur como la razón principal de sus esfuerzos para construir misiles y armas atómicas. Estados Unidos ha destacado decenas de miles de soldados en Corea del Sur desde que la Guerra de Corea concluyó con un armisticio, no con un tratado de paz, en 1953.

Aunque los analistas consideran las amenazas de Corea del Norte en gran medida un alarde de bravuconería, hay temores de que pueda escalar un encontronazo armado. Seúl ha prometido que responderá con contundencia si Corea del Norte provoca a las fuerzas surcoreanas. Los enfrentamientos navales en aguas del Mar Amarillo frente a la costa coreana han ocasionado cruentos combates varias veces a lo largo de los años. En un ataque atribuido a Pyongyang en 2010 perdieron la vida 50 marineros surcoreanos.

AP

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