“Los pobres lo tienen a usted, no les falle”: Lula a Peña Nieto

Foto: Cuartoscuro

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El ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva aseguró que el hambre existe por falta de vergüenza de aquellos gobernantes en el mundo que no se preocupan por el pueblo pobre.

Advirtió que “el pueblo no tiene por qué tener paciencia, debe tener esperanza y confianza en sus gobernantes”, aunque recomendó al presidente mexicano Enrique Peña Nieto paciencia ante sus adversarios, y le recordó: “Los pobres lo tienen a usted, no les falte”.

En el arranque de la Cruzada Nacional Contra el Hambre en Zinacantán, Chiapas, Lula da Silva sostuvo que sí se puede acabar con el hambre “pero necesitamos gobiernos comprometidos. Los ricos no necesitan los gobiernos, quien necesita los gobiernos son los pobres del mundo”.

Lula recordó el programa “Bolsa Familia” que impulsó en su gobierno y costó el equivalente a 0.5% por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), más o menos 13 mil millones de dólares.

“¿Saben cuánto costó la guerra en Irak hasta el momento, buscando armas químicas que nunca existieron? Un billón 700 mil millones de dólares, imagínense ustedes a cuantos pobres podríamos ayudar con ese dinero”, expuso.

La crisis financiera causada por el mismo sistema financiero internacional “ha utilizado más de nueve billones de dólares para salvar a ese mismo sistema financiero, imagínense ustedes cuántos platos de comida podríamos poner en las mesas del pueblo pobre del mundo”, dijo el ex presidente brasileño.

Lula da Silva alertó al presidente Enrique Peña, y a Rosario Robles Berlanga, titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), y a todos los involucrados en el programa sin hambre, que cuando en Brasil emprendió el programa Hambre Cero lo criticaron sus adversarios, tanto de derecha como de izquierda.

“Qué es lo que pasa en el radicalismo, los dos opuestos se encuentran y esos adversarios decían que el programa tenía carácter asistencialista, decían que el Presidente era populista, que piensa nada más en las elecciones. Ese programa era darle limosna a la gente, las personas se van hacer perezosas, no querrán trabajar más, es muy poco dinero decían, 25, 30, 50 dólares es muy poco. Yo les decía, ¿es poco pero para quien tiene mucho?”.

Pero esa cantidad, para las madres brasileñas “que iban a la cama sin poderle dar un vasito de leche a sus hijos y que se despertaban por la mañana sin poder darle un pan a sus hijos…sí (era) suficiente para saciar el hambre de sus hijos”, y por ello refrendó su recomendación de paciencia ante las críticas.

“Ellos decían que primeramente la economía tenía que crecer. Es como si fuera una torta, que primero tiene que crecer para después repartir, y la torta crecía pero alguien se la comía y los pobres seguían pasando hambre”.

Por ello, sugirió al jefe del Ejecutivo mexicano, “Usted tiene que decir todos los días que el pueblo pobre no tiene por qué tener paciencia, debe tener esperanza y confianza en su gobierno”.

Resaltó que en los 10 años de su gobierno en Brasil se logró sacar a 33 millones de personas de la pobreza y 40 millones a la clase media, además de generar 19 millones de empleos formales.

También, rememoró, su país era un país capitalista: donde no había capital, no había crédito para los pobres, ni para la clase media, ni para las pequeñas y medianas empresas.

Aconsejaban no otorgar créditos a personas que no tenían cómo pagarlos, porque a la larga perjudicaría al gobierno, pero “yo le decía a mis ministros, ¿ustedes no saben qué es ser pobre?”.

Porque, afirmó, los pobres no tienen bienes materiales para ofrecerlos en garantía, “el único patrimonio que un pobre tiene es su nombre y su honor”.

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