Se extiende en México quema de negocios por extorsión

Ahora que se sabe que el incendio en el que resultaron con quemaduras tres personas y que consumió en su totalidad el bar “La Cabaña”, ubicado en el municipio de los Reyes La Paz en el Estado de México, fue provocado por un grupo de sujetos armados, sólo falta que las autoridades confirmen si se trató de una extorsión, como la mayoría de los testigos y diversos medios de comunicación sospechan. Y todo apunta a que así fue.

Una vez establecida en el norte del país, este tipo de presión, mediante la quema de comercios, se convirtió en una de las últimas tendencias del crimen para someter a los empresarios en México.

En los últimos cinco años, la prensa ha documentado por lo menos 141 incendios –casas, hoteles, bares, fábricas –en 17 estados en los que podría estar implicada la delincuencia organizada.

El incendio de negocios comenzó en Ciudad Juárez en 2008 y se extendió por el resto del país.

Ahora su presencia no se limita al norte, estas acciones se han visto también en el Estado de México, entidad que se ha sumado a la lista de las zonas con mayores índices de violencia.

Desde 2008, algunos locales en el norte de México comenzaron a ser incendiados por grupos de la delincuencia organizada para forzarlos a pagar “derecho de piso”. Esta táctica no es de un cártel en específico, según Alejandro Hope, especialista en temas de seguridad, “Es probable que se viralizara la práctica”. Ha sido un método usado por carteles como Los Zetas, el cartel del Golfo, La Familia Michoacana y hasta por pequeñas bandas.

El bar “La Cabaña” se encuentra en la avenida San Francisco, un corredor de antros donde la violencia ha sido un tema constante en los últimos tres años. Días después de la Navidad de 2012, el medallista olímpico en Sidney 2000, Noé Hernández Valentín, recibió un disparo en la cabeza en uno de los bares ubicados a lo largo de esta zona. Las extorsiones son una más de las herramientas utilizadas por los grupos de la delincuencia para ganar dinero y expandir su control. Desde casas, locales, puestos de mercado, fábricas, hoteles, bares, todos han sido víctimas de este delito. Muchos comerciantes se sienten amenazados y han tenido que abandonar sus hogares.

Cifras de la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE 2012) documentó 628 mil 912 extorsiones contra negocios en 2011 -92% de las cuales no fueron denunciadas ante las autoridades. El sector que se ha visto más afectado es la pequeña y mediana empresa.

“Lo que hemos visto no es el cierre total de las empresas que padecen extorsiones –en su mayoría pequeñas y medianas como tienditas, restaurantes o tintorerías – sino un fenómeno de movilidad. Cierran y se van a otro estado”, asegura Ricardo Robles, director de Estrategia Pública y Comunicación en la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

Las pequeñas empresas no tienen el dinero para gastar en seguridad de alto nivel como los grandes corporativos. Esto los hace un blanco más fácil para los extorsionadores, afirma Hope.

Dependiendo del tipo de negocio el extorsionador puede exigir desde 10 mil hasta 500 pesos semanales.

No pagar a menudo significa que los empresarios serán acosados con llamadas telefónicas o sus negocios y casas estarán vigilados.

En agosto de 2011, Monterrey vio una supuesta extorsión convertirse en el peor atentado en México contra civiles jamás registrado. Un casino ubicado en una de sus avenidas principales fue quemado con más de 50 personas en su interior. Días más tarde, medios de comunicación informaban que el incendio se produjo porque el empresario Raúl Rocha, propietario del lugar, se negó a pagar la cuota establecida.

Camiones distribuidores y bodegas de Sabritas, una de las más grandes empresas mexicanas, también fueron incendiadas en Morelia, Michoacán. Robles menciona que este hecho fue consecuencia de la negativa de la empresa a realizar los “pagos”.

De acuerdo a Alejandro Hope, este tipo de actos pudieran ser considerados no tanto como una forma de presión, sino un mensaje hacia los demás comerciantes advirtiendo que ellos también deben de pagar o lo mismo podría ocurrirle a sus propiedades.

“Mientras más miedo exista, menos se tienen que utilizar este tipo de métodos”, asegura Hope, explicando porque en ocasiones hay una racha de extorsiones ligadas con incendios y de repente desaparecen.

De los 141 incendios reportados por los medios de comunicación, más del 50% ocurrieron en solo cinco estados: Chihuahua, Jalisco, Michoacán, Durango y Coahuila. La mayoría de las entidades son el hogar de importantes rutas de tráfico de drogas y son presas de la delincuencia organizada.

Aunque las extorsiones se presentan en la mayoría de los estados, el tipo de bandas criminales que utilizan esta táctica es diferente, según Sergio Hernández Trejo, subdirector de análisis macroeconómico del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Por ejemplo, la concentración del delito de extorsión en Tamaulipas puede atribuirse a que es el punto en el que se acumula la gente que viene desde Centroamérica, Tabasco y Veracruz con el objetivo de cruzar la frontera con los Estados Unidos. Las bandas criminales se aprovechan de todos aquellos que no logran pasar, asegura Hernández Trejo.

En algunos casos la policía es partícipe de este delito. Según la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas, el 50% de los casos que no se reportan es por alguna causa atribuida a la autoridad. Solo este mes tres policías municipales de la ciudad de Saltillo fueron detenidos y acusados de exigirle a un comerciante el pago de 5 mil pesos.

Desde que el Presidente Enrique Peña Nieto asumió el cargo, una de sus promesas ha sido disminuir la violencia pero organismos como Coparmex y Ceesp sostienen que la inseguridad sigue siendo un problema importante para las empresas en México y temen de la expansión del delito sino es contenido a tiempo.

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