Música, teatro y artes plásticas para este fin

Música

Carla Morrison: la voz de una generación

Carla Morrison es una compositora e intérprete que nació y creció independiente. Es de las pocas artistas que debe mucho su éxito a las redes sociales. Con apenas 26 años y un Long Play,  “Déjenme Llorar”, lanzado durante 2012 —y aun hoy tiene el sitio 16 de ventas en las tiendas Mixup. Ha sido el ciberespacio la que se ha encargado de difundir su música. No tiene nada que ver con las cantantes de televisión, o campañas de las grandes disqueras. Ella compone, escribe y produce su disco, bajo el sello de Intolerancia, que lo mismo escuchamos en redes, en el Palacio de Hierro o en sus giras por la República Mexicana o centros donde los jóvenes van fascinados a escucharla. Es la nueva voz de una generación.

Allá en su natal Tecate, Baja California, empezó su música en 2006, con bandas de covers. Se va a Phoenix, Arizona a estudiar más música. Forma un grupo, “Babaluca”, con relativo éxito. Regresa a México y en 2009 lanza su primer demo, “Aprendiendo a aprender” y, en 2010, uno más, producido por Natalia Lafourcade, “Mientras dormías”, hasta el lanzamiento de su LP, “Déjenme Llorar”, el 26 de marzo de 2012, que desde entonces no ha dejado de sonar. Desde que salió, Déjenme llorar  es un éxito, boca a boca, que poco se ha reflejado en los medios tradicionales. Sus conciertos, llenos, lo corroboran, sin la gran publicidad de otros. Se niega a hacer promoción en televisión, sobre todo desde que se declaró 132, que fascinó a los jóvenes y que desde entonces la toman como su musa.

Sus canciones son de amor, no de protesta social. Su música es pegajosa, cerca de Julieta Venegas, Natalia Lafourcade o Ximena Sariñana. Para mi gusto, es la mejor. Su voz es potente, capaz de cantar una ranchera, un bolero, una balada y desde luego el rock estilo pop. Es una gran intérprete de sus canciones, pero creo es mejor cuando canta clásicas del repertorio popular, a las que da un nuevo giro musical. Es, pues, mejor música e intérprete, que compositora, muy por encima de la moda, una voz con carácter y personalidad propia. Ninguna de las piezas que ejecuta tiene pierde. Su futuro es ser internacional. Carla Morrison llegó para quedarse una larga temporada en el mundo de la música…

Ídolos populares

Pedro Infante e Irma Dorantes: historia de un amor

Todos la hemos visto cada año en el panteón, recordando a Pedro Infante. Desde la muerte del ídolo popular, Irma Dorantes acude cada mañana del 15 de abril a depositar flores al hombre que conoció cuando ella tenía 13 años de edad, la niña que filmó a su lado Los tres huastecos, en 1948. Desde entonces ya casi nunca se separaron, hasta el año de 1957, cuando se cayó el avión de Pedro Infante. Una historia de amor había terminado.

Ella ha dicho que lo quiso desde la primera vez que lo vio. En el cementerio, en una silla de ruedas, con 80 de edad, advierte: “es probable que sea el último año que vengo. No estoy bien de salud, estoy delicada y…” Irma Dorantes logró sobreponerse estos 56 años a la ausencia del amado, a pesar de vivir desheredada porque se anuló su matrimonio por exigencia de la anterior esposa, María Luisa León.

“Mis ojos”, le decía Pepe el Toro. Después le cambiaría el apodo por el de “Ratoncito”. Para ella, él era “Perrito”. Él mismo se dibujaría con ella, y sus sobrenombres. Conserva todo de él: los anillos de compromiso y de boda, las espuelas, los dijes con sus nombres, sus lentes Ray-Ban, el encendedor con el que prendía sus cigarros, parte de su ropa interior, y la esclava que dice: “A mi Ratoncito. Pedro”. Objetos invaluables para una mujer que se sobrepuso a la adversidad a fin de sacar adelante el fruto de su amor: Irma Infante.

El ídolo popular —una vida que en 15 años de hacer cine y cantar rancheras había cautivado a millones—, a los 39 años no tenía testamento. La rebatinga por la herencia no se hizo esperar. Con la anulación del matrimonio de Irma Dorantes, ella y su hija quedaron a la deriva. Pero también la madre y los hermanos de Pedro Infante. Un error social, civil, provocó la tragedia del desamparo para una mujer que entonces tenía 24 años.

Lo escribe en su libro Así fue nuestro amor: “No sé cómo, pero pude sobrevivir. Me puse a trabajar duro, porque me prometí a mí misma que a mi hija no le iba a faltar lo que su papá le hubiera podido dar. Y gracias a Dios, nunca le faltó”. Regresó al cine con Ismael Rodríguez, en El gran premio, con Sara García, y con Clavillazo en Pobres millonarios, entre muchas otras, hasta llegar a filmar con La India María. Se iba a los palenques a cantar y a montar a caballo. Pero nunca dejó de ir al cementerio  todos los 15 de abril, en el peor día de su vida, cuando murió el hombre que le había mandado a escribir una canción, que dice: “Eres linda,/ con tus ojos verdes/ el día que esos ojos no quieran mirarme/pierdo la razón… Así es nuestro amor”.

En el aniversario luctuoso de Pedro quisimos dar a conocer parte de una historia llena de contradicciones en un ídolo al que el pueblo de México le perdona todo.

Teatro

Harold Pinter: razones para sonreír

¿Quiere ver actores de primer nivel escenificar a uno de los dramaturgos más lúcidos del teatro contemporáneo? La fuerza de Laura Almela, la madurez de Rosa María Bianchi y la experiencia de Arturo Ríos hacen de Viejos tiempos, de Harold Pinter, uno de los mejores trabajos de esta temporada teatral.

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Dirigir una pieza de Harold Pinter es un reto. El dramaturgo reclama del público, director y actores, razonamiento sin emociones baratas, rebeldía con causa, no viacrucis de melodrama telenovelero. Pinter es de la corriente teatral del absurdo, al lado de Ionesco y Beckett.  Si no acude con frecuencia al teatro, la obra puede desconcertarlo, porque el autor exige conocimiento para entender sus diálogos irónicos, de doble filo, en clave de comprensión intelectual. No es para aficionados al teatro que, de vez en cuando van al Teatro de los Insurgentes. Es un dramaturgo para los que la mente va más allá de toda emoción o risa sin  raciocinio.

Ironía que primero pasa por el cerebro, antes de cualquier entusiasmo gratuito. Pinter pide razones para la risa, no emociones. El director argentino de Viejos tiempos, Rubén Szchmacher no podría bordar la puesta en escena sin tres actores de gran nivel. Bianchi, Almela y Ríos son lobos de mar en la escena. El público entiende que el dramaturgo es un gozoso animal teatral que  encuentra en la tragedia del hombre un atisbo de esperanza: pensar el mundo antes de destruirnos sin razonar los por qué. Y sonreír. ¡Vaya paradoja! Justo la razón del teatro del absurdo. El rompecabezas para entender de qué estamos hechos los seres humanos.

La Sala Xavier Villaurrutia, atrás del Auditorio Nacional, es el lugar donde el teatro se dignifica en el mejor montaje de esta primavera del año. Funciones, hasta el 12 de mayo.

 

Artes plásticas

José Guadalupe Posada o la eternidad

Abrió los ojos a la eternidad el 2 de febrero de 1851. Empezó su leyenda al cerrarlos para siempre, el 20 de enero de 1913. Lo que sigue es el mito a una vida y obra dedicada al dibujo en sus múltiples facetas. José Guadalupe Posada apostó por imágenes de la vida mediante el dibujo, en un país donde el analfabetismo ascendía al 80 por ciento de la población. Realizó alrededor de 20 mil grabados. El arte no existía para él porque ni siquiera se consideraba artista. Hoy, México le rinde homenajes a 100 años de su muerte.

La ciudad de México exhibe sus grabados en Paseo de la Reforma,  el Museo de la Estampa, el Museo Nacional de Arte, Munal, y en el Museo de El Estanquillo, en la colección de Carlos Monsiváis. Igualmente en la ciudad que lo vio nacer: Aguascalientes. Un homenaje nacional a quien pasó a la historia del arte del siglo XX y le dio la vuelta al mundo con una imagen, icono imprescindible de la cultura mexicana: la calaca.

Posada tuvo la gracia de trabajar con los mejores conocedores de la cuarteta, técnica con la que nace el corrido mexicano, integrándose así a la imaginación, la fabulación, el genio del pueblo mexicano que a toda tragedia o suceso nacional le ponía letra e imagen con sentido del humor. Sus ilustraciones eran la atracción primera en las hojas de color. Grabados que quedaron para siempre en el inconsciente colectivo y es hoy arte sin fronteras. El artista más popular que, como escribió Diego Rivera: “Su obra, por su forma, es toda la plástica; por su contenido, es toda la vida”.

Litografía, grabado en hueco, al buril sobre metal tipográfico, y grabado en relieve, al ácido o sobre zinc fueron las diferentes técnicas donde el estilo de Posada se impuso. Viñetas de hoja tamaño carta o más chicas, en su mayoría. Aproveche ahora que lo tenemos en varios museos de la ciudad de México y Aguascalientes. Dejar pasar esta oportunidad única es omitir que los mexicanos sabemos sacarle al humor negro su máxima expresión artística.

Sano hubiera sido que las instituciones —federal y capitalina—acordaran una mejor promoción, conjunta, sin rivalidades, para que la noticia de este acontecimiento hiciera que muchos mexicanos apreciemos  y admiremos más a José Guadalupe Posada.

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