Bricia López: La princesa oaxaqueña de Los Ángeles

El día que el periodista ganador del Premo Pulltizer por su trabajo gourmet, Jonathan Gold, publicó un reportaje en Los Angeles Times sobre “La Princesa Oaxaqueña”, los Estados Unidos conocieron a una mujer que ya era celebridad en la capital hollywoodense. La guapa Bricia López, nacida en Xitla, Oaxaca, tenía años de ofrecer auténticas tlayudas y el típico mole oaxaqueño en el restaurante de su familia, La Guelaguetza, ubicado en Olympic Avenue en Los Ángeles.

“Cuando mi papá llegó ya había medio millón de oaxaqueños”, cuenta Bricia, quien estudió Administración de Empresas en la Universidad de Mount Saint Mary’s de California. “Él llegó aquí a empezar de cero porque lo perdió todo en la crisis del 94. Cuando consolidó el negocio llegamos el resto de la familia”. Bricia solo tenía 10 años.

Bicia López ha sido publicada en medios como Los Angeles Times, LA Weekly y Travel & Leisure.

Bicia López ha sido publicada en medios como Los Angeles Times, LA Weekly y Travel & Leisure.

En aquel tiempo, el restaurante comenzó a hacerse fama de boca en boca gracias a que los trabajadores doméstico y obreros invitaban a sus patrones a saborear verdadera comida mexicana, “luego empezaron a venir americanos que iban de vacaciones a Oaxaca y querían seguir comiendo lo que probaron allá”, pronto se volvieron una referencia de cocina mexicana real y no de burritos.

Para mediados del año 2000, Bricia y sus hermanos tomaron las riendas del negocio, “que no es una fonda pero tampoco un lugar de manteles largos”, sino un restaurante acogedor tan tradicional como cosmopolita, del que Bricia es el rostro y sus hermanos Paulina y Fernando los operadores de la logística y los proveedores, “todo viene importado directamente de Oaxaca, hasta la masa”, dice orgullosa Bricia, que trajo al colectivo de artistas oaxaqueños La Pitzola para pintar el muro del restaurante “en un evento espectacular”.

Es imposible no ver en ella la poderosa identidad oaxaqueña, “yo recuerdo que mi mamá hacía aguas frescas de diferentes sabores cada día y que mi abuela cocinaba las recetas que eran de su abuela; eso es Oaxaca y esas recetas las encuentras en La Guelaguetza”. Además, los cocineros también son oaxaqueños.

Fachada del restaurante La Guelaguetza en Los Ángeles.

Fachada del restaurante La Guelaguetza en Los Ángeles.

Las recetas de su madre y su abuela incluyen los chiles rellenos con picadillo y un toque de chile de agua; el tamal de mole con hoja de plátano con pollo; la barbacoa de chivo; las memelas y las carnes de chorizo; las tlayuda y el tasajo, y claro, los postres: el Nicuatole, las nieves de leche quemada “que son típicas en la frontera con Chiapas” y las aguas de horchata con tuna, melón y nuez “como las de la famosa Casilda del mercado de Oaxaca”.

Por supuesto, el nombre mismo remite a todo ello, “Guelaguetza significa dar y compartir y es lo que nosotros hacemos”, cuenta Bricia, creadora del concepto I love mole para promover el consumo de este preciado tesoro gastronómico mexicano por todos los Estados Unidos, “a través de www.ilovemole.com enviamos este y otros ingredientes por todo el país, desde Chicago hasta Oregon, incluso de Canadá nos han buscado”.

Pero todo ello no podría suceder si la familia López no amara su tierra, Bricia habla de su natal Oaxaca con pasión y conoce a detalle todo lo que se sirve en las fondas típicas del centro de Oaxaca de Juárez hasta los restaurantes más hot, como Casa Oaxaca del chef Alejandro Ruiz, y Pitiona, del chef José Manuel Baños, “tienen muchos años en esto y son los mejores”.

"Yo sirvo tlayudas no chili con carne".

“Yo sirvo tlayudas no chili con carne”.

Aunque también admira el glamour de los platillos del chef Rodolfo Castellanos del restaurante Origen, “que ha hecho una aportación a la a la gastronomía oaxaqueña al unir una tradición de años con nuevas ideas”, Bricia sigue y seguirá fiel “a las tlayudas”, y si de modernizar se trata, prefiere hacer creme bruleé de mole, hot dog de mole y diferentes propuestas para incluirlo en la dieta diaria, “porque no cambiamos ni adaptamos nada al paladar gringo, es la receta original”.

De hecho, cada vez son más los clientes nativos que acuden a La Guelaguetza, “especialmente los fines de semana que tenemos mariachis y hay celebraciones mexicanas como bautizos y cumpleaños”; uno de esos clientes fanáticos es la gurú de las amas de casa estadounidenses, Martha Stewart “y le encanta el mole”.

Lo mismo comen ahí Kate del Castillo o los miembros de La Banda El Recodo de Cruz Lizárraga que Andrew Garfield, Emma Stone o Bill Murray, “tenemos una gran reputación en la ciudad ente mexicanos y americanos, y eso es algo difícil de lograr en un restaurante auténtico”, dice Bricia, cuyo coctel de mezcal “Sweet Bricia” aparece en la prestigiada lista Essential Cocktails 2011 de Jonathan Gold mientras que The New York Times ha dicho “Cada bar debería tener un Sweet Bricia”.

Con su talento, su originalidad y carisma, pero ante todo, con su identidad oaxaqueñísima, Bricia López se ha convertido en una de las mexicanas más influyentes de la gastronomía en los Estados Unidos, y aún no cumple los 30 años. Es, sin duda, una princesa que vale oro.

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