Ebrard llama a la unidad de la izquierda; reclamos no cesan

Marcelo Ebrard al relanzar el Movimiento Progresista. Foto: Cuartoscuro

Marcelo Ebrard al relanzar el Movimiento Progresista. Foto: Cuartoscuro

El exjefe de Gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard prepara el camino para buscar en marzo de 2014 la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) asumiendo el papel del político que logrará que no haya divisiones internas.

Marcelo Ebrard busca alcanzar su objetivo reviviendo al Movimiento Progresista, al que invitó a todas las corrientes perredistas y a los partidos de izquierda.

La declaración política de este movimiento liderado por Ebrard indica que el PRD necesita un “reordenamiento y simplificación” en su toma de decisiones para convertirse en un partido “plebiscitario y de referéndum”.

“Transitar de un partido de grupos a un partido enfocado en la defensa de temas del siglo XXI”, cita el documento sobre el posicionamiento político de este Movimiento encabezado por el exjefe de Gobierno.

Este sábado en un hotel del centro de la Ciudad de México convivieron los integrantes de Nueva Izquierda, Izquierda Democrática Nacional, Foro Nuevo Sol, Red Nacional de Izquierda, Unidad y Renovación, Unidad Democrática Nacional, Movimiento por el cambio democrático e Izquierda Renovadora en Movimiento; lo que no se hacía desde que se presentó la candidatura presidencial para los comicios de 2012.

Sin embargo, aunque en los discursos se hizo énfasis en la unidad dentro del partido, en éstos también hubo reclamos y críticas.

Ebrard aprovechó para exigir que no hubiera más descalificaciones entre militantes y “ser humildes, modestos y contribuir respetando a todos los demás”.

En junio pasado, el dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano lo llamó “borracho de cantina” cuando criticó la participación del perredismo en el Pacto por México.

“En nuestro partido desgraciadamente hemos tenido largas historias donde cualquier pensamiento siempre se le responde con adjetivos o amenazas. Nosotros nunca nos vamos a conducir descalificando a nadie porque piensa diferente a nosotros”, dijo este sábado frente a Zambrano.

Las diferencias internas derivadas del Pacto también se recordaron este sábado pese a que el objetivo era promover la unidad interna.

El dirigente perredista aplaudió el esfuerzo de Ebrard por llevar al partido por el mismo camino, pero insistió en que el PRD debe continuar en el Pacto por México, el acuerdo que firmó en diciembre pasado con el gobierno federal, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) para presentar y negociar reformas.

Apenas el 18 de julio pasado el mismo Ebrard junto con el líder de la corriente Izquierda Democrática Nacional, René Bejarano, y de la Red de Unidad de Izquierda que dirige el senador Alejandro Encinas, exigieron a Zambrano no seguir adelante con el Pacto.

“Son formas de lucha, preguntaría si acaso las reformas importantes que han salido del Pacto por México como la educativa, la de competencia económica, la de telecomunicaciones ¿no son banderas del PRD? (…) O preguntaría si acaso debemos colocarnos como una oposición a ultranza sin tener la fuerza necesaria en el Congreso de la Unión para lograr las grandes reformas, ¿eso nos hace ser más de izquierda?”, expresó Zambrano

Mientras Zambrano defendía el Pacto, hubo dos o tres voces aisladas que lo abuchearon, aunque los mismos asistentes al evento de inmediato intervinieron para pedir respeto.

Sin el recuerdo de López Obrador

Ante más de 300 militantes perredistas, Ebrard hizo énfasis en la necesidad de revivir al Movimiento Progresista para responder a los 16 millones de mexicanos que votaron en 2012 por la coalición que llevó ese nombre y que encabezó como candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, el gran ausente del día.

“Hace un año competimos en una elección muy difícil todas y todos juntos y decidimos llamarnos Movimiento Progresista y así fue que se ganó el Distrito Federal, y así fue que se constituyó e integró nuestra representación en las Cámaras. En muchos estados del país la segunda fuerza nacional es el progresismo en México y (estamos) en la antesala de ser la primera fuerza pero también con la obligación de representar a los 16 millones que votaron progresista (…) no somos una fracción más el día de hoy”, dijo Ebrard.

Durante su discurso, Marcelo Ebrard no mencionó a López Obrador, quien en septiembre pasado renunció al PRD y a la alianza Movimiento Progresista que integraron junto con el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano para formar su propio partido político con el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Sin embargo, el senador Mario Delgado, exsecretario de Educación en el GDF y considerado uno de los alfiles de Ebrard, sí recordó un episodio que protagonizó López Obrador en la elección, aunque sin dar su nombre.

“Es falso aquello que dicen que un movimiento más dentro del partido dividiría. Muy pocos pueden decir o muy pocos pueden dar las muestras que ha dado Ebrard para mantener unida a la izquierda. Recordemos el año pasado cuando prefirió dejar de lado una posibilidad real de ganar la presidencia de la República porque la izquierda no se dividiera. Este movimiento busca seguir siendo un espacio para esta unidad”, dijo Delgado entre aplausos de los asistentes.

Ebrard renunció a la candidatura presidencial en noviembre de 2011 para apoyar a López Obrador después de que se presentó una encuesta en la que el tabasqueño mostraba mejores números en las preferencias del electorado.

Sin embargo, hace apenas dos semanas, el consultor político Luis Costa Bonino, quien asesoró la campaña presidencial del Movimiento Progresista dijo que Ebrard fue uno de los políticos que boicoteó la campaña de López Obrador.

Enfrentamiento entre corrientes

Las diferencias entre corrientes del PRD han sido evidentes no sólo desde que se firmó el Pacto por México en diciembre pasado, sino en las últimos dos procesos para elegir a su dirigente nacional.

En 2011, Jesús Ortega impulsó al actual presidente perredista, Jesús Zambrano; ambos de la corriente Nueva Izquierda también conocida como Los Chuchos; mientras que Izquierda Democrática Nacional apoyó a Dolores Padierna, quien finalmente se quedó como secretaria general.

En ese proceso, Marcelo Ebrard apoyó al ahora legislador Armando Ríos Piter y otras corrientes como Izquierda Social y Democracia Social negociaron el voto para Padierna sólo para no validar a Zambrano.

En 2008 la historia fue más complicada, pues antes de que Encinas tuviera su propia corriente, participó con Izquierda Democrática Nacional frente a Jesús Ortega de Nueva Izquierda.

El conflicto entre ambos para declarar a un nuevo dirigente duró ocho meses y terminó tras la intervención del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que validó el proceso y triunfo de Ortega.

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