Pese a mayoría de votos, Rousseff no evita la segunda vuelta en Brasil

La carrera por la presidencia subrayó su naturaleza impredecible cuando Aecio Neces, un exgobernador y senador de centro derecha con un largo linaje político, quedó segundo; la segunda vuelta será el 26 de octubre.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, candidata a la reelección por el Partido de los Trabajadores, durante una rueda de prensa en Brasilia, Brasil, el 5 de octubre de 2014. (AP Foto/Eraldo Peres)
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, candidata a la reelección por el Partido de los Trabajadores, durante una rueda de prensa en Brasilia, Brasil, el 5 de octubre de 2014. (AP Foto/Eraldo Peres) AP
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, candidata a la reelección por el Partido de los Trabajadores, durante una rueda de prensa en Brasilia, Brasil, el 5 de octubre de 2014. (AP Foto/Eraldo Peres)

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, candidata a la reelección por el Partido de los Trabajadores, durante una rueda de prensa en Brasilia, Brasil, el 5 de octubre de 2014. (AP Foto/Eraldo Peres)

Son unas elecciones presidenciales que no dejan de sorprender.

Después de un año de enormes protestas contra el gobierno en todo Brasil, la presidenta, Dilma Rousseff, consiguió más votos que ningún otro candidato en los comicios del domingo 5 de octubre, aunque no los suficientes como para evitar una segunda vuelta en tres semanas.

La carrera por la presidencia subrayó su naturaleza impredecible cuando Aecio Neces, un exgobernador y senador de centro derecha con un largo linaje político, quedó segundo. Rezagado en las encuestas durante la campaña, la semana pasada dio un salto de popularidad y superó a la ex ministra de Medio Ambiente Marina Silva, que llegó a ser la favorita en los sondeos.

A finales de agosto, Silva tenía una ventaja de dos dígitos sobre sus competidores, recién llegada a la campaña tras la muerte en un accidente de avión del candidato inicial del Partido Socialista. Pero entonces, una agresiva campaña del Partido de los Trabajadores de Rousseff, que lleva una larga temporada en el gobierno, destrozó su reputación y sus credenciales.

Con casi todos los votos contados, la presidenta tenía el 41,5% de los votos, frente al 33,5% de Neves. Silva obtuvo el 21%.

La segunda vuelta enfrentará el 26 de octubre a los candidatos de los dos partidos más poderosos de Brasil, de los que proceden todos los presidentes del país de los últimos 20 años y que son bien conocidos por los brasileños.

Neves tiene el respaldo del bien organizado Partido Social Demócrata, que ocupó la presidencia entre 1994 y 2002, un periodo en el que Brasil controló la hiperinflación y dio la vuelta a la economía.

“La labor de Aecio ha sido extraordinaria, y uno de los motivos para eso es la muy sólida estructura de partido que tiene detrás, un partido con una fuerte presencia en todo el país y que ha estado en la presidencia”, señaló Carlos Pereira, analista político de la Fundación Gertulio Vargas, el principal grupo de estudios brasileño. “Ahora son unas elecciones nuevas donde todo está abierto. Aecio, que hasta hace poco nadie pensaba que tuviera una oportunidad, ha surgido como un candidato muy fuerte”.

Neves es economista y ha sido gobernador en dos ocasiones de Minas Gerais, el segundo estado más poblado del país, y donde dejó el cargo en 2010 con un índice de aprobación del 90%.

Es muy conocido en Brasil por ser el nieto de Tancredo Neves, una figura querida que fue elegido como primer presidente brasileño después de la dictadura, pero que cayó enfermo y falleció antes de asumir el cargo.

Neves se refirió a esa herencia en un comunicado difundido el domingo por la noche.

“Qué puedo decir, lo que viene a la mente es lo que mi abuelo Tancredo dijo hace 30 años cuando ganó las elecciones a presidente de la república: ‘No debemos dispersarnos. Estamos sólo en la mitad de nuestro camino’. Y espero poder caminar junto a cada brasileño que quiera un gobierno digno y eficiente hasta el final”, dijo el político de 54 años, que también ha servido cuatro legislaturas como congresista y una como senador.

La agresiva campaña de Roussef demostró ser la caída de Silva, a la que se había visto como catalizador de la extendida suspicacia de los brasileños hacia la clase política, un descontento que estalló el año pasado en protestas masivas. Pero Silva no pudo aguantar la batería de ataques de la presidenta, que la mostró como indecisa y sin la entereza necesaria para liderar el quinto país más grande del mundo.

“Marina Silva intentó, pero no logró, transmitir un mensaje de cambio. Sólo está respondiendo a ataques”, comentó Paulo Sotero, director del Instituto de Brasil en el Centro Internacional Woodrow Wilson para Académicos en Washington. “Hemos visto campañas negativas antes, pero nunca a este nivel de ferocidad”.

Durante sus casi 12 años en el poder, el Partido de los Trabajadores ha introducido amplios programas sociales que han ayudado a sacar millones de personas de la pobreza y llevarlas a la clase media. El mayor apoyo de Roussef viene de los más pobres, que se aferran precariamente a lo que han ganado en una economía que ha bajado su ritmo en los últimos cuatro años.

En contraste con las peticiones de Neves de estrategias económicas más centristas, Rousseff prometió en su campaña ampliar los programas sociales y continuar la fuerte implicación estatal en la economía, una postura criticada desde el sector empresarial.

“Tengo la certeza de que recibí un mensaje, un mensaje sencillo diciendo que debo seguir hacia delante (…) para cambiar Brasil”, dijo Roussef el domingo por la noche ante una multitud de seguidores.

*AP

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