Así hacía periodismo Armando Saldaña en uno de los estados más peligrosos para la prensa

Animal Político entrevistó a familiares y reporteros veracruzanos sobre el trabajo del periodista asesinado número 17 en Veracruz del año 2000 a la fecha; el 12 desde que Javier Duarte gobierna la entidad.

Así hacía periodismo Armando Saldaña en uno de los estados más peligrosos para la prensa
El periodista veracruzano, Armando Saldaña. //Foto: Facilitada por El Mundo de Córdoba. El Mundo de Córdoba
El periodista veracruzano, Armando Saldaña. //Foto: facilitada por El Mundo de Córdoba

El periodista veracruzano, Armando Saldaña. //Foto: facilitada por El Mundo de Córdoba

“No sabemos por qué lo mataron. Él no le debía nada a nadie”.

Marlén respira hondo y mantiene la voz firme, a pesar de que han transcurrido tan sólo unas horas desde que el cuerpo de su padre, el periodista Armando Saldaña, apareciera con cuatro balazos la tarde del lunes 4 de mayo en una zona de cañaverales de Acatlán de Pérez; municipio oaxaqueño ubicado a unos diez kilómetros de la localidad veracruzana de Tezonapa, de donde era originario el comunicador.

La mañana del 3 de mayo, el periodista de 52 años, de estatura baja y corpulenta, piel tostada por el sol de la zona cañera de Veracruz, sonrisa fácil y la voz algo rasgada, salió en busca de notas como hacía a diario. Al momento de su partida su hija cuenta que estaba tranquilo, platicador y de buen ánimo. Rasgos que describían la personalidad bullanguera y abierta de “Saldaña”, como lo conocían en buena parte de los municipios de la Cuenca del Papaloapan; desde Cosolapa hasta Tierra Blanca, pasando por Córdoba en la zona centro del estado.

Era domingo, pero eso no importa cuando no tienes un sueldo base, como era el caso de Armando. Además, con las campañas políticas en plena efervescencia de cara a la elección del próximo 7 de junio, “Saldaña” tenía mucho material que recabar para su programa La grilla, punto y debate; espacio radiofónico de la Ke Buena que conducía todos los sábados a las 14 horas. Ahí, frente al micrófono, comentaba, analizaba, criticaba, e invitaba a la gente a que participara para platicar sobre la política local y regional, y sobre lo que acontecía en Tierra Blanca.

“Él hablaba en su programa de política, sobre todo. De quién trabajaba bien y quién no”, explica Octavio Bravo, jefe de informativos de la emisora Ke Buena en Tierra Blanca.

“Armando era un periodista muy frontal. Daba información veraz muy fuerte, y no se mordía la lengua. Si hablaba de cañeros, por ejemplo, pues decía lo que pensaba, aún y cuando ese es uno de los temas delicados en toda esta zona de Tierra Blanca, porque hay muchos intereses de dinero y de poder”, señala otro reportero que labora para una estación de radio, quien pide mantener su nombre en el anonimato por temor a represalias en un municipio donde el crimen organizado tiene en el secuestro de migrantes y en el robo de combustible a Pemex algunos de sus negocios más jugosos.

“Esta zona es muy brava –recalca el periodista-. No es fácil reportear aquí, porque aún quedan reductos del cártel de Los Zetas y hay mucho ‘chupaductos’ que se dedican a robar combustible”.

Por este motivo, a pesar de que Armando trataba en sus notas cuestiones sociales y hablaba en la radio de la ‘grilla’ política, el reportero sabía después de 25 años de experiencia laborando en medios como El Mundo de Córdoba, La Crónica de Tierra Blanca, o Radio Max, que hay temas en Veracruz que no se pueden investigar por el altísimo riesgo que conlleva.

“En diferentes medios se está publicando que Armando estaba investigando el tema de los ‘chupaductos’, pero eso no es cierto. Lo que sí hacemos, a veces, es dar a conocer los boletines de la PGR en los que las autoridades dicen que detuvieron a tantas personas por el tema del robo de combustible, pero nada más. De ahí a meternos a investigar ese tema, hay mucha distancia”, matiza el director de informativos de la Ke Buena.

“Mi padre no se metía en nada de eso”, corrobora por su parte Marlén, quien denuncia que aún nadie de las autoridades, ni del Gobierno de Veracruz, ni de Oaxaca, ni tampoco de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), se ha acercado a la familia para darles información o alguna pista sobre el motivo por el que asesinaron al comunicador.

“Mi padre no tenía problemas con nadie -insiste la hija del periodista-. Ni nosotros tampoco. Por eso podemos dormir con las puertas abiertas, porque sabemos que no le debemos nada a nadie”.

“En Veracruz todos estamos en el ojo del huracán”

Otro de los periodistas entrevistados para este perfil, que labora para un medio de comunicación de Tierra Blanca y que también pidió el anonimato por razones de seguridad, narra que lo primero que hizo cuando la tarde del 4 de mayo recibió una llamada de un editor para pedirle datos sobre el hallazgo de un cadáver en una zona ubicada entre Acatlán y Cosolapa, fue colgar y marcar de inmediato el número de Armando Saldaña.

“Armando era un periodista muy movido y conocía muy bien todo lo que pasaba en toda la zona de Córdoba, Tezonapa, Omealca, Cosolapa, Acatlán, y Tierra Blanca. Por eso, como muchas otras veces, marqué primero su celular para saber qué datos tenía él”.

Pero “Saldaña” ya no contestaba a las llamadas.

“Llamé a otra compañera y me dijo que sí sabía de un muerto en esa zona, que había ido al lugar y que los policías le habían pasado el dato de que se trataba de un periodista que se llamaba Armando Saldaña Morales”, cuenta el reportero, quien aún consternado lamenta varias veces que “no podía creer que fuera él” después de tantos años de compartir profesión y amistad.

Otro periodista que trabaja para un medio impreso en la zona de Tezonapa, Omealca y Cosolapa, municipio oaxaqueño en el que apenas en agosto del año pasado también fue asesinado a balazos Octavio Rojas Hernández, quien combinaba su trabajo en el Ayuntamiento de esta localidad con una corresponsalía para el diario El Bueno Tono de Córdoba, cuenta que cuando escuchó por el radio el hallazgo de un cadáver en Acatlán, jamás pensó que estaba yendo a cubrir el homicidio de un compañero. El mismo con el que estuvo platicando un día antes sobre beisbol, deporte del que Armando era fanático y narraba partidos los fines de semana.

“Me mandaron a la zona para reportear el suceso. Y cuando llegué y vi que era Armando… -hace un pausa y exhala un suspiro-. Hay cosas que como periodista estás acostumbrado a ver en esta zona, pero esto me dejó destrozado”.

Cuestionados por separado sobre el posible móvil del asesinato, ambos reporteros coinciden con la familia en apuntar que “Saldaña no tenía problemas con nadie” y que “era un tipo muy carismático, que se llevaba bien con toda la gente”.

“Aún no se sabe por qué lo mataron. Y por la forma de ser de Armando, que era una persona con mucho carisma, muy tranquila y noble, nos impacta aún más saber que lo asesinaron de una forma tan brutal”, dice el reportero del medio impreso, que después de 17 compañeros asesinados en Veracruz desde el año 2000 a la fecha, 12 desde que el priista Javier Duarte accedió a la gubernatura en el verano de 2010, exige, una vez más, “que las autoridades tomen cartas en el asunto ya”.

“En Veracruz todos estamos en el ojo del huracán –condena el periodista-. Los reporteros, los fotógrafos, y los comentaristas de radio como Armando. Todos”.

Veracruz no quiere investigar; le pasa la ‘bolita’ a Oaxaca

Sin embargo, las autoridades veracruzanas no parecen dispuestas a escuchar los reclamos de los comunicadores. Si en los casos recientes de los homicidios de Moisés Sánchez y Gregorio Jiménez intentaron desacreditar la labor periodística de los reporteros como móvil del asesinato –de Moisés el gobernador dijo que era “un taxista”, mientras que de Goyo la Fiscalía achacó su homicidio a pleitos personales con una vecina-, en el caso de Armando la Procuraduría del estado se apresuró a informar que no lo va a investigar, debido a que el cadáver apareció en el municipio oaxaqueño de Acatlán de Pérez, a diez kilómetros de la línea ‘fronteriza’ de Veracruz.

“Son hechos que acontecen a Oaxaca y a los que el estado de Veracruz es totalmente ajeno”, aseveró el martes 5 de mayo el fiscal del estado, Luis Felipe Bravo, cuando fue cuestionado por los medios de comunicación.

Tal vez por eso, ninguna autoridad se ha acercado hasta el momento a la familia de “Saldaña” para informarles sobre las averiguaciones del caso, ni nadie del Gobierno se presentó ayer al velorio del periodista veracruzano.

“Nadie de las autoridades fue para apoyar a la familia de Armando –comenta con rabia contenida en la voz otro reportero de una emisora radiofónica de Tierra Blanca que, como el resto de los entrevistados, pide guardar el anonimato por temor a represalias en uno de los estados más violentos para la prensa, según documenta la organización civil Artículo 19-. A ellos no les importa que hayan matado a otro periodista, sólo andan viendo cómo se echan la bolita unos a otros”.

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