La Fuerza Aérea cumple 27 años de accidentes; van 132 aviones perdidos y contando…

En promedio, la mitad de los accidentes son fatales; los percances le han costado la vida a 94 militares de 2001 a la fecha . Sedena atribuye 7 de cada 10 choques a fallas de sus pilotos.

La Fuerza Aérea cumple 27 años de accidentes; van 132 aviones perdidos y contando…
Un avión Texan T6C Turbo Hélice sufrió un accidente mientras realizaba trucos y piruetas. // Foto: Cuartoscuro. Cuartoscuro
Un avión Texan T6C Turbo Hélice sufrió un accidente mientras realizaba trucos y piruetas. // Foto: Cuartoscuro.

Un avión Texan T6C Turbo Hélice sufrió un accidente mientras realizaba trucos y piruetas. // Foto: Cuartoscuro.

Los choques de aeronaves del Ejército Mexicano son frecuentes y letales. Todos los años sin falta, desde 1988, la Fuerza Aérea de nuestro país ha perdido aviones por distintos accidentes, ya sea en traslados, exhibiciones u operaciones contra el narcotráfico. El desplome de la avioneta en la feria aeroespacial del pasado sábado 25 de abril inauguró un nuevo año con percances.

Tan sólo de 2001 a la fecha, los accidentes le han costado la vida a 94 militares. En promedio uno de cada dos siniestros resultaron letales.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) tiene un registro histórico hasta 2013 de 129 aparatos perdidos a causa de los accidentes. A ese total, ya hay que agregarle dos aeronaves más involucradas en accidentes fatales en enero del 2014 y la avioneta que se estrelló el sábado pasado.

Hay cinco modelos de aeronaves en específico que concentran prácticamente la mitad de todos los percances; se trata de aviones y helicópteros cuyo diseño original data de la década de los 60 y 70 pero que todavía eran utilizados para distintas misiones en la Fuerza Aérea.

En sus reportes oficiales, el Ejército atribuye la responsabilidad en 7 de cada 10 percances en promedio a fallas humanas , mientras que la minoría corresponde a problemas mecánicos o a malas condiciones meteorológicas.

Cabe señalar que la flota actual de la Fuerza Aérea es de 340 aparatos, de los cuales 219 son aviones y 131 helicópteros. La cifra oficial de cuántas de esas aeronaves están realmente en condiciones de buena operatividad es una información oficialmente clasificada por la Defensa.

Tres décadas de percances

La información de la Sedena, revelada a través de una solicitud de transparencia, ubica los primeros casos de aeronaves dadas de baja por accidentes entre 1984 y 1985. Los aparatos involucrados fueron principalmente helicópteros.

Pero es a partir de 1988 cuando los accidentes se volvieron una constante; no ha habido un año en el que no se registre por lo menos la baja de algún aparato a causa de algún accidente aéreo. El peor año hasta ahora fue el 2003 cuando se perdieron doce aeronaves, en promedio uno cada mes.

Este es un recuento de los accidentes de aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana. // Foto: Animal Político.

Este es un recuento de los accidentes de aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana. // Foto: Animal Político.

Del total de aparatos que la fuerza aérea ha perdido 88 eran de ala fija, como se le denomina en el argot militar a los aviones y 41 fueron de ala rotativa, es decir helicópteros.

Los aviones Pilatos PC-7, uno de los modelos más emblemáticos de la Fuerza Aérea Mexicana (utilizados frecuentemente para dibujar con humo los colores de la bandera en exhibiciones), son los que acumulan el mayor número de aparatos perdidos: 18 hasta la fecha.

La Sedena adquirió un lote de estas aeronaves en la década de los ochenta para misiones de entrenamiento y exhibición. Hoy en día, aún mantiene operativos a varios PC-7 aunque paulatinamente están siendo reemplazados por el modelo Texan II, como el que se accidentó el pasado 25 de abril en la Feria Aeroespacial.

El segundo modelo con más aparatos perdidos -17 en total- es la avioneta Cessna C182s utilizada para traslados cortos y adiestramiento. Luego le siguen los helicópteros Bell 212 de los que la Fuerza Mexicana ya ha visto 13 destruidos; los reactores Lockhead T-33 utilizados en algún momento para intercepción y combate con 11 bajas; y los bimotor de servicio utilitario ARAV de los cuales ya chocaron ocho.

En conjunto esos cinco modelos de aeronaves agrupan 67 aparatos perdidos en percances, prácticamente la mitad de todos los siniestrados.

Estas son las aeronaves que mas accidentes han sufrido. // Foto: Animal Político.

Estas son las aeronaves que mas accidentes han sufrido. // Foto: Animal Político.

Otro informe de la Defensa Nacional identifica que de un total de 73 accidentes ocurridos en este siglo, en 51 de ellos la causa fue un error humano, es decir, una mala operación de los pilotos a cargo de la aeronave. Solo en 15 casos se determinó que el caso fue producto de una falla en el equipo.

Cabe señalar que las conclusiones sobre la responsabilidad de los percances se obtuvieron a partir del trabajo de una comisión investigadora integrada por la misma Sedena y no de organismos independientes.

Causas de los accidentes, de acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional. // Foto: Animal Político.

Causas de los accidentes, de acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional. // Foto: Animal Político.

Foto: Animal Político.

Foto: Animal Político.

Vuelos trágicos

Los percances aéreos ocurridos desde el 2001 hasta la fecha, según datos de Sedena, han dejado como saldo a 94 militares fallecidos, mientras que otros 160 consiguieron sobrevivir aunque varios de ellos resultaron lesionados.

En total la Fuerza Aérea acumula 30 accidentes fatales en lo que va del siglo. Esto significa que prácticamente uno de cada dos accidentes aéreos del Ejército termina con personas muertas.

Los dos percances más trágicos han tenido como actor principal a los helicópteros de la fuerza aérea mexicana. El más reciente fue el ocurrido el 18 de junio del 2010 en Durango cuando un grupo de militares que participaban en la campaña permanente contra el narcotráfico pretendía volver a su base en Badiguarato.

Fue en ese trayecto cuando el helicóptero Bell modelos 412 (una evolución del 212) se desplomó matando a sus once tripulantes: un jefe, cuatro oficiales y seis elementos de tropa. En principio se dijo que la causa fueron las malas condiciones atmosféricas pero la Sedena terminó responsabilizando de la falla a un error humano.

Dos años antes en Michoacán se registró un accidente de la misma magnitud cuando un helicóptero Bell 212 se vino abajo cerca de Uruapan. La aeronave se desplomó a menos de 20 metros de una escuela primaria y sus restos quedaron esparcidos en una línea recta de casi 30 metros.

En ese incidente perdieron la vida once militares entre ellos un Mayor, cuatro oficiales y seis elementos de tropa. Los primeros testimonios indicaron que los motores de la aeronave simplemente se habían apagado lo que provocó el accidente, pero finalmente la comisión que investigó el caso lo catalogó como un error humano.

Otro incidente trágico y que ya no involucró a helicópteros, fue el desplome de una aeronave de transporte pesado Antonov ocurrido el 27 de noviembre del 2010. Este avión, de manufactura rusa es de los aparatos más grandes con que cuenta la Fuerza Aérea y a los que paulatinamente se ha ido reemplazando por los modelo Hércules.

De acuerdo con la información disponible en aquel momento, el percance ocurrió cuando la aeronave intentaba despejar del aeropuerto de Monterrey para dirigirse a la Base Aérea de Santa Lucía. El aparato además de mil 500 toneladas no logró ganar altura y terminó chocando.

El saldo oficial fue de cinco militares muertos, sin que hubiera víctimas colaterales que fue lo que se temió en un principio. Otra vez, la investigación terminó concluyendo que el percance se debió a una falla humana del piloto muerto.

La Defensa Nacional explicó que los percances de las aeronaves, por lo menos los ocurridos desde el 2001 a la fecha, ocurrieron durante acciones de adiestramiento o traslado. Aunque varios de los accidentes se dieron durante las acciones de la campaña permanente de combate narcotráfico, el Ejército negó tajantemente que algunos de los aparatos fuera derribado por armas de fuego por cables metálicos.

Los paracaidistas también lloran

Otros que acumulan varios incidentes en los últimos años son los paracaidistas del Ejército Mexicano. La información revelada por la Sedena indica que desde el 2006 por lo menos cinco paracaidistas han perdido la vida mientras que 22 más resultaron lesionados durante los ejercicios de salto.

El incidente más grave fue el del 8 de febrero del 2010 en un salto de entrenamiento en la base aérea de Santa Lucía, estado de México. Uno de los paracaidistas aterrizó sobre cables de alta tensión y murió electrocutado y otro cayó de cabeza y perdió la vida al instante. Otros trece más terminaron heridos.

Dos años antes, el 18 de septiembre del 2008 en Guerrero, dos paracaidistas colisionaron en el aire y uno de ellos falleció.

El agua es otro riesgo latente para los paracaidista y prueba de ellos son las dos muertes ocurridas en abril del 2014 y junio del 2014 en Quintana Roo. Los militares que practicaban el salto cayeron en un lago y se ahogaron.

Uno de los percances que pudo tener consecuencias fatales fue el ocurrido el 2 de julio del 2013 cuando el paracaidista Esaú Cerqueda se atoró con la compuerta del avión Spartan al momento de saltar. Las imágenes del momento dramático fueron reveladas en un video el año pasado. Finalmente con el apoyo de sus compañeros y su entrenamiento consiguió salir ileso.

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