Migración, pena de muerte y pobreza: los temas del discurso del Papa en el Capitolio de EU

Por primera vez en la historia, este jueves 24 de septiembre un Papa tomó la palabra ante la sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos; el pontífice hizo un llamado a abolir la pena de muerte, a combatir la pobreza y pidió responder “de una manera siempre humanitaria, justa y fraternal” ante la crisis de migrantes.

Migración, pena de muerte y pobreza: los temas del discurso del Papa en el Capitolio de EU
El presidente de la Cámara, John Boehner, se seca los ojos mientras escucha el discurso del papa Francisco ante el Congreso, en Washington. // Foto: AP. AP
El presidente de la Cámara, John Boehner, se seca los ojos mientras escucha el discurso del papa Francisco ante el Congreso, en Washington. // Foto: AP.

El presidente de la Cámara, John Boehner, se seca los ojos mientras escucha el discurso del papa Francisco ante el Congreso, en Washington. // Foto: AP.

En un discurso histórico ante el Congreso de Estados Unidos, el Papa Francisco hizo un llamado a abolir la pena de muerte, a combatir la pobreza y le pidió a los legisladores acoger al “extraño en nuestro seno” y responder “de una manera siempre humanitaria, justa y fraternal” ante la crisis de migrantes.

“En este continente, miles de personas son conducidas hacia el norte en busca de una vida mejor para ellos y para sus seres queridos, en busca de oportunidades mayores. ¿No es esto lo que queremos también para nuestros propios niños?”, cuestionó Francisco.

Pidió a los legisladores no desconcertarse por los números y verlos como personas, ver sus caras y escuchar sus historias, tratando de responder como mejor se pueda a su situación.

“Tratemos a los otros con la misma pasión y la compasión con la cual queremos ser tratados. Busquemos para los otros las mismas posibilidades que buscamos para nosotros. Tratemos de ayudar a los otros a crecer, como nos gustaría ser ayudados nosotros mismos.

“Si queremos la seguridad, démosles seguridad; si queremos vida, démosles la vida; si queremos oportunidades, démosles oportunidades. El criterio que usamos para otros será el criterio que el tiempo usará para nosotros”, señaló.

Por primera vez en la historia, este jueves 24 de septiembre un Papa tomó la palabra ante la sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos, gracias a la invitación del presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner.

A su llegada, el sumo pontífice fue recibido con entusiasmo en un recinto atestado por jueces de la Corte Suprema, secretarios del gabinete y legisladores de ambos partidos, que suspendieron sus riñas para ovacionarlo de pie. El Papa escuchó la frase: “Señor presidente, el papa de la Santa Sede”, y fue entonces que recorrió el pasillo central lentamente, mientras los legisladores aplaudían y algunos inclinaban la cabeza al verlo pasar.

En su largo discurso, pronunciado en inglés, el líder católico indicó que la responsabilidad de los miembros del Congreso es permitir el crecimiento del país, así como defender y preservar la dignidad de los ciudadanos hacia el bien común.

Citó a cuatro grandes personajes que representan los valores fundamentales de los estadunidenses y cuyo espíritu puede sobrevivir a las crisis, las tensiones y los conflictos: Abraham Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day y Thomas Merton.

Advirtió que la responsabilidad de todos es “proteger y defender la vida humana en cada etapa de su desarrollo”.

Sostuvo que se requiere un “delicado balance” para combatir la violencia perpetrada en nombre de la religión, de la ideología o de un sistema económico, y salvaguardar la libertad religiosa, intelectual e individual.

Más adelante se refirió a los indígenas originarios de la Unión Americana, denunció que sus derechos “no siempre fueron respetados”, reconoció que sus primeros contactos con los colonos fueron a menudo “turbulentos y violentos”, y llamó a no repetir “los pecados y los errores del pasado”.

Se pronunció por una abolición global de la pena de muerte y estableció: “Estoy convencido que este camino es el mejor, porque toda vida es sagrada, toda persona humana tiene una dignidad inalienable, y la sociedad solo se puede beneficiarse de la rehabilitación de los convictos”.

Después del discurso, el Papa Francisco se asomó a un balcón del Capitolio, desde el cual se dirigió brevemente a los miles que ocupaban los jardines y el parque más allá. “Buenos días”, dijo.

Francisco pidió a una multitud de decenas de miles que recen por él. “Si hay entre ustedes algunos que no creen o que no pueden rezar, les pido que me envíen buenos deseos”, agregó.

Concluyó en inglés con “Dios bendiga a Estados Unidos”.

La tarde de este jueves, el Papa partirá hacia Nueva York, donde encabezará la oración vespertina en la Catedral de San Patricio.

Con información de AP y Notimex.

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