César, el maestro de lenguaje de señas al que vivir en silencio no lo detuvo

César Ernesto Escobedo Delgado se define como un activista que ayuda a las personas sordas a través de un diplomado para enseñar el Lenguaje de Señas en México.

Sordas
César Ernesto Escobedo Delgado se describe como un “activista social”, que defiende los derechos de las personas sordas, por lo que diseñó un diplomado, con el que enseña la Lengua de Señas Mexicana (LSM). Montserrat Sánchez Maldonado

Falta de maestros en lenguaje de señas, nulo apoyo de universidades públicas y pocos intérpretes. Esta es la realidad que enfrentan las personas sordas que viven en México.

De 5 millones 739 mil 270 personas con discapacidad que viven en México, 12.1% son sordas, es decir 694,451 habitantes del país padecen deficiencia auditiva, de acuerdo con cifras del Censo de Población y Vivienda más reciente, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Una de estas personas es César Ernesto Escobedo Delgado, quien se quedó sordo cuando tenía un año de edad.

Actualmente, a sus 39 años, César Ernesto domina y enseña diez diferentes lenguas en señas; sin embargo, los primeros años con su padecimiento fueron complicados.

“Fue hasta los 11 años que pude aprender la lengua de señas. Asistí a una escuela para personas como yo, pero los maestros no estaban suficientemente capacitados”, recuerda Ernesto, quien se comunica a través de una traductora de señas.

El joven cuenta que fue gracias a uno de sus compañeros y a sus padres que logró dominar el lenguaje de señas en español, con lo que superó su discapacidad y actualmente busca ayudar a otras personas que están en su misma situación.

A lo largo de su vida, el silencio no ha detenido a César Ernesto, quien ha viajado a 30 países e incluso fue alumno de la Universidad de la India.

“En cada lugar al que iba conocí a personas sordas y fue gracias a ellas que pude entender las variaciones del lenguaje de señas, ya que como cualquier lengua en cada país es diferente”, platica.

Debido a esos viajes, César Ernesto domina el lenguaje de señas en inglés, japonés y francés y otros idiomas, los cuales sigue aprendiendo gracias a YouTube, donde ve videos que le ayudan a reforzar su lenguaje en otros idiomas.

Fotografía: Montserrat Sánchez Maldonado
Fotografía: Montserrat Sánchez Maldonado
Fotografía: Montserrat Sánchez Maldonado
Fotografía: Montserrat Sánchez Maldonado
Fotografía: Montserrat Sánchez Maldonado

El activismo de César Ernesto

César Ernesto se describe como un “activista”, que defiende los derechos de las personas sordas, por lo que diseñó un diplomado, con el que enseña la Lengua de Señas Mexicana (LSM).

Uno de sus logros es ser parte del Comité para el proyecto de la UNESCO sobre las lenguas de signos en peligro de extinción.

César Ernesto lamenta que en México no exista ni un lugar especializado para preparar a los profesores de lenguaje de señas.

“Ojalá México se pareciera más a Escandinavia. Ahí hay mucho apoyo a la comunidad sorda, ya que se le brinda ayuda de intérpretes y hasta servicio de video chat para la interpretación”, señala.

Otro de los problemas que enfrentan las personas con deficiencia auditiva es que la interpretación lenguaje de señas está en decadencia, advierte César Ernesto, quien también se desempeña como asesor de la Asociación Civil académica para las personas sordas de la Universidad de Guadalajara.

En la actualidad, según dice, hay 44 personas especializadas en interpretar. “Necesitamos abrir más espacios y más escuelas para formar a más intérpretes”, recomienda.

Tras reconocer esta problemática, el activista social buscó ayuda en universidades como la UNAM, la UAM o la Universidad de la Ciudad de México; sin embargo, acusa que las tres instituciones le dieron la espalda.

Explica que la negativa de las universidades se ha dado a pesar de que, desde 2015, la lengua de señas tiene el reconocimiento de patrimonio de la nación.

“(Las universidades) Dicen que no tienen presupuesto o que están ocupadas con otros proyectos grandes, no se dan cuenta que esto también es un proyecto grande”, abunda.

César Ernesto acusa que se han reportado abusos por parte de algunos intérpretes debido a la falta de capacitación.

“¿Quién se va a dar cuenta si un intérprete abusa y no da bien el mensaje o no le presta atención al sordo?… Nadie que no sepa la lengua de señas”, explica.

Lee: “Por ser sordo me dijeron que nunca iría a la escuela. Ahora tengo doctorado”.

Además, el activista indicó que instancias como el Consejo Nacional para Combatir la Discriminación (Conapred) no los apoya.

A pesar de este panorama, el joven asegura que no dejará de luchar hasta que se tomen en serio los derechos de las personas sordas y para ello impulsará su diplomado, el cual desea que se convierta en una carrera profesional en la Ciudad de México.

Los resultados del diplomado

Las instalaciones del Instituto para la Integración al Desarrollo de las Personas con Discapacidad de la Ciudad de México (Indepedi) fueron el lugar donde se graduaron tres alumnas, que concluyeron con éxito el Diplomado Inclusivo de Lengua de Señas, impartido por César Ernesto.

Para iniciar con el evento, alguno de los alumnos interpretaron en el lenguaje de señas la canción “Color Esperanza”, lo que ocasionó que los asistentes al evento siguieran el ritmo con las manos.

Tras la inauguración, Fernanda, una niña de seis años que padece Síndrome de Down, interpretó una canción en compañía de su madre, con lo que demostró su avance en el aprendizaje de la lengua de señas.

Después fue el turno de una joven que no solamente no puede hablar sino que está imposibilitada para caminar. Ella interpretó la canción “Papá” del grupo Timbiriche.

Además, hubo lectura de cuentos, se contaron chistes y adivinanzas a lo largo de las cerca de tres horas que duró el evento.

Close
Comentarios