Mal diseñada y sin resultados, estrategia para prevenir la violencia contra las mujeres en CDMX

Una de las estrategias analizadas fue la entrega de silbatos que, según las organizaciones, se trata de una medida “problemática”, debido a que está mal diseñada y no atiende el tema del acoso contra las mujeres en el transporte público

Veracruz
Protesta contra los feminicidios en México. Cuartoscuro

La estrategia 30-100 para prevenir la violencia contra las mujeres en la Ciudad de México (CDMX), impulsada por el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, fue “mal planeada”, “mal ejecutada” y sin resultados. Así lo concluye el informe realizado por cuatro organizaciones sociales a 100 días de su instrumentación.

Ala Izquierda, EQUIS Justicia para las Mujeres, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) y el Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del Programa de Derecho a la Salud del Centro de Investigación y Docencia Económicas (ADSYR) presentaron este jueves 24 de noviembre el informe de seguimiento Estrategia 30-100 selección de acciones de impacto inmediato para prevenir, atender y sancionar la violencia hacia las mujeres en el transporte y los espacios públicos.

El informe analiza los resultados de las políticas implementadas por el gobierno de la CDMX tras la marcha del 24 de abril pasado, donde mujeres de 26 ciudades en el país protestaron contra las violencias machistas y la inacción gubernamental para combatirlas.

Aunque el gobierno de la Ciudad de México lanzó la estrategia 30-100 para afrontar la problemática, las organizaciones concluyeron tras el análisis que se trata de una política pública “endeble e insuficiente para hacerle frente al problema que supuestamente debía atacar”. Se quedó en “una buena intención” nada más.

Una de las políticas analizadas es la entrega de silbatos que, según Mancera, serviría para que las mujeres “avisaran” de posibles delitos. Para las organizaciones se trata de una medida “problemática”, debido a que está mal diseñada y no atiende el tema del acoso en el transporte público.

La estrategia fue anunciada el 25 de mayo pasado, pero careció de diagnóstico sobre los tipos de violencia en el transporte público y de análisis de la propia estrategia, por lo tanto, “su defensa como política pública es endeble”.

Tampoco estuvo vinculada a otras áreas. Si una mujer hace sonar el silbato, las autoridades no saben qué hacer. De acuerdo con el informe, cuando preguntaron a la Secretaría de Seguridad Pública, respondió que no existe un protocolo de actuación policial para enfrentar violencia en el transporte público.

Esto significa que “se repartieron los silbatos sin tener claro el papel de las mismas autoridades ante su llamado”; por tanto, no puede ser considerada como una medida eficaz para combatir una de las formas de violencia.

Tampoco tuvo éxito en materia cuantitativa. Se ofrecieron, en total, 115 mil silbatos, en una ciudad con una población de casi 9 millones de habitantes, pero según información del Instituto de las Mujeres CDMX, sólo se repartieron 19 mil 417 silbatos a mujeres y mil 16 a hombres. Tampoco hubo claridad sobre el cálculo para repartir ni cuál era la población objetivo.

Entre los requisitos para obtenerlos está presentar credencial de elector –lo que excluye a menores de edad y quienes no cuentan con la ciudadanía– y tener correo electrónico, aunque sólo 63.1% de los hogares tiene acceso al Internet. “El acceso al silbato, por lo tanto, está fuertemente restringido”, dice el informe.

Mal diseño y sin impacto

En marzo pasado, el caso de Andrea Noel, periodista estadounidense agredida en la calle, y otras denuncias que se hicieron pública en redes sociales originaron debate sobre la violencia contra las mujeres y, al mismo tiempo, desencadenó más agresiones vía internet hacia las denunciantes.

En unos días, miles de mujeres atendieron la convocatoria surgida en redes sociales para marchar el 24 de abril. Fue la primera vez en que las mujeres y hombres protestaron para exigir respeto y cese de las agresiones contra mujeres, además de políticas públicas para combatirlo.

En respuesta, el gobierno capitalino lanzó la campaña “Tu Denuncia es Tu Mejor Defensa”, cuyos mensajes se transmitieron en carteles, dovelas y calcomanías, en rutas y estaciones del sistema de transporte colectivo y dirigida a las mujeres, a quienes incita a “hacerse escuchar”, denunciando. #PorTiPorTodas.

El informe identifica tres aspectos que no contribuyen a resolver el problema. Primero, al ser la única campaña al respecto en la Ciudad, “todos los esfuerzos de comunicación están centrados en las mujeres víctimas de la violencia sexual”, por lo que no se incluye a los agresores y el público en general.

La campaña finca la responsabilidad en las mujeres. “Es una campaña que les dice a las mujeres que tienen que denunciar si quieren que el problema se aborde. Todo depende de ellas. Más aún: que de ellas depende ayudar a otras”.

El llamado está fincado en la denuncia “formal”, pero el proceso “está plagado de obstáculos” para las mujeres, toda vez que implica una inversión de tiempo que no pueden hacer si es que trabajan, además, en las instancias gubernamentales pueden ser revictimizadas. Otro problema confirmado por la investigación es que el resto de las instancias estaban desvinculadas de la campaña.

 Los espacios divididos

Para las organizaciones, la decisión del gobierno capitalino de aumentar los espacios exclusivos para las mujeres en el sistema de transporte público es “problemático”, porque no se sabe a ciencia cierta su eficacia y debía ser atemporal.

La estrategia Viaja segura, de acuerdo al gobierno, agrupa y fortalece las acciones que han desarrollado desde 2008 con el Programa Viajemos Seguras en los diversos sistemas de transporte público.

Esto significa que la estrategia 30-100 del gobierno está basada en programas que ya existía. Aunque un informe realizado por el Colegio de México analiza la eficacia de esta estrategia, los resultados no son públicos.

Por lo tanto, tras 8 años de implementación del Programa Viajemos Seguras, la ciudadanía no cuenta con elementos para valorar la idoneidad de ampliarlo o focalizarlo en una nueva estrategia.

Sin saber si este programa ha funcionado, el gobierno simplemente decidió mantenerlo y aumentar los espacios para las mujeres en el sistema de transporte público”, refiere el informe.

Como otras políticas públicas, ésta debe servir para propósitos específicos y temporales. Los transportes separados no contribuyen para alcanzar la igualdad, ya implementarlos de manera permanente resultan en lo mismo: segregación.

El informe concluye que la estrategia del gobierno capitalino “presenta problemas desde su concepción” porque no está basada en un diagnóstico adecuado del problema que supuestamente ataca. Esto deriva en un mal diseño y mal ejecución de las políticas públicas.

Las estrategias tampoco previeron indicadores, ni procedimientos adecuados para evaluar. Esto, incluso, puede ser contraproducente, ya que “ha implicado no solo un desgaste institucional y de cara a la ciudadanía, sino un gasto de recursos que se pudieron haber utilizado para otro tipo de políticas”.

Close
Comentarios