Los policías no nos dejaron ayudarlas: abusos y negligencia mataron a 40 niñas en Guatemala

Los medios Nómada y Plaza Pública señalan las negligencias que llevaron a la tragedia en el albergue para menores, además de presentar testimonios de una sobreviviente y de uno de los varones internados.

Guatemala
Una de las manifestaciones en Guatemala AFP

¿Qué pasó en el ‘hogar seguro’ Virgen de la Asunción, en Guatemala? ¿Por qué murieron 40 niñas?

Mientras se desarrolla la investigación de las autoridades, medios locales recaban testimonios y han hecho un recuento de las irregularidades detectadas en el albergue para menores, las que precedieron al incendio y la tragedia del miércoles pasado.

Plaza Pública recordó que en diciembre del año pasado el Juzgado Sexto de Niñez y Adolescencia del Área Metropolitana condenó al Estado de Guatemala por violaciones cometidas contra los derechos de los menores de edad resguardados en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción.

En esa sentencia, indicó Plaza Pública, se ordenó que se ampliaran las instalaciones del refugio, para distribuir de mejor manera a los niños y tener mayor control.

También se solicitó cambiar la modalidad operativa, contratar más personal y remover a los trabajadores señalados de cometer abusos contra los albergados.

Sin embargo la Secretaria de Bienestar Social de la Presidencia (SBSP), responsable del albergue, se negó a cumplir con esos mandatos, e incluso apeló la resolución judicial.

Leer: No fue el fuego, fue la negligencia

El incendio que mató a las 40 niñas fue precedido por un motín de las adolescentes en el módulo Mi Hogar, respaldado por adolescentes varones.

Según el medio Nómada, esos motines eran frecuentes, “ante las constantes violaciones sexuales por trabajadores, monitores y otras autoridades”.

Aquel martes 7 de marzo, de pronto, a la mitad del motín, el personal del Hogar abrió las puertas, según testimonios recabados por Nómada. 

Entonces llegó una instrucción del presidente de Guatemala, Jimmy Morales, para que la policía permaneciera en el lugar, y los agentes trajeron de vuelta a menores que habían fugado.

“Cuando los policías detuvieron a los adolescentes fugados, vino la primera tanda de ‘castigos’”, indicó Nómada, citando diferentes testimonios.

“A los adolescentes les dieron palizas y a las adolescentes las manosearon. Con excesiva violencia”, detalló.

“Después de las palizas y los abusos, los policías los separaron; a los niños y adolescentes los encerraron en el auditorio y a las niñas y adolescentes en un espacio que algunos describen como ‘la escuela’ y otros como ‘el taller’”.

Nómada relata que después de esos hechos, entre las 2 y las 8 de la mañana “entre 52 y 60 niñas y adolescentes fueron encerradas bajo llave en ‘la escuela’, sin posibilidad de usar los sanitarios después de una jornada turbulenta”.

Una menor que logró sobrevivir, y que ahora está siendo tratada en Estados Unidos, relató que una joven llamada Mimí comenzó a quemar colchonetas.

– ¿Qué hicieron cuando empezó el fuego?, preguntó Nómada.

– Comenzamos a golpear la puerta para que nos abrieran y no nos abrían.

– ¿Cuánto tiempo estuvieron encerradas (desde que inició el fuego)?

– Como diez minutos.

Uno de los adolescentes varones, en tanto, dijo que no les permitieron ayudar a las menores, aunque estaba el incendio.

“Como a las 8:30 (de la mañana del 8 de marzo) empezamos a oler a quemado y no sé ni cómo abrimos la puerta del auditorio (que también estaba bajo llave) para ir a ayudarlas porque se estaban quemando. Pero los policías nos nos dejaron ayudarlas y nos empezaron a pegar. Nadie las ayudó y no nos dejaron ayudarlas”, acusó.

Leer: Estos testimonios apuntan a un crimen de Estado

El albergue tenía una capacidad de 400 jóvenes de ambos sexos, pero se hallaba hacinado con unos 800 menores.

La Procuraduría de los Derechos Humanos había advertido desde hace varios años sobre una situación grave en el albergue, y también señaló que las jóvenes estaban encerradas bajo llave en un salón, cuando se propagó el fuego.

La entidad responsable del refugio es la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de Guatemala.

Ante los señalamientos sobre el grado de culpa de su gobierno, el mandatario guatemalteco ha negado que se trate de un crimen de Estado.

“¿Un crimen de Estado? Por favor, eso no es algo que se tenga que manejar. Habrá que esperar las investigaciones y le hemos pedido a las instancias que las hagan lo más pronto para poder deducir responsabilidades administrativas y penales”, dijo Morales.

El sábado, cientos de guatemaltecos protestaron frente a Casa Presidencial y el Palacio Nacional de Cultura, en el centro histórico de la capital.

Los manifestantes acusaron al gobierno de Morales de negligencia.

El gobernante ordenó cerrar temporalmente el refugio mixto que alberga a menores de hasta 17 años, víctimas de abandono y violencia doméstica, que cometieron alguna infracción o fueron rescatados de las calles, entre otros motivos.

Pese a que destituyó al director del hogar, Morales confirmó en el puesto a Carlos Rodas, titular de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia, entidad responsable del refugio, y señaló que esperarán la investigación liderada por la Fiscalía.

“Ojalá le caiga la ley a los responsables porque no es justo lo que hicieron”, mencionó Sebastián García, tío de una de las jóvenes fallecidas, Siona.

“Pedimos justicia y que cierren ese hogar. Allí las violaban y hacían de todo con ellas. Dejaron que se quemaran”, dijo Amanda Hernández, una ama de casa que intentaba conocer la suerte de su hija de 15 años en el hospital San Juan de Dios.

Con información de AFP 

Close
Comentarios