Niños y jóvenes mexicanos buscan cambiar al mundo con estos cuatro proyectos

Los pequeños científicos trabajaron durante seis meses con investigadores de la UNAM, el IPN, la UAM y el Tecnológico de Monterrey, para desarrollar proyectos que tengan impacto social.

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Archivo. Difusión PAUTA
A través de diferentes proyectos, los niños y jóvenes mexicanos que participaron en la Feria Nacional de Ciencias del Programa Adopte un Talento tienen un objetivo común: mejorar la vida de sus comunidades.

Para lograrlo, estos niños y jóvenes, que cursan desde preescolar hasta bachillerato, trabajaron durante seis meses con investigadores de distintas universidades del país, como la UNAM, el Politécnico Nacional y el Tecnológico de Monterrey.

La idea de todos los proyectos es que tengan un impacto social, para que los estudiantes puedan “vivir” en carne propia cómo se realiza una investigación científica y proponer soluciones a los problemas de su comunidad.

A continuación, Animal Político presenta algunas de las ideas de los jóvenes mexicanos.

Estimulación transcraneal contra el Parkinson

A sus 17 años, Iván Díaz estudia en el CCH Sur de la UNAM. Acaba de pasar al segundo año de bachillerato, pero el joven ya desarrolló el prototipo de un dispositivo de estimulación transcraneal por corriente oscilatoria (ETCO), que podría servir en el tratamiento del Parkinson.

“Convivo con una persona con ésta enfermedad y yo notaba sus síntomas. Principalmente el temblor en reposo. Me interesó mucho, me causó curiosidad y empecé a investigar sobre por qué temblaban las extremidades, qué zonas afectaba el parkinson y por qué”, explica Iván.

Para tratar el Parkinson, explica el joven, actualmente se usa un método quirúrgico llamado Estimulación Cerebral Profunda (ECP), pero se trata de un método invasivo, que puede provocar hemorragias: “De ahí la idea de crear un neuroestimulador que simule a la ECP pero lo haga de una manera no invasiva”.

“Mi maestro, Gabriel Ramírez García, es un investigador, trabaja en el Instituto de Neurología y Neurocirugía. Él me ayudó con la parte de documentación, me pasó artículos, tesis, y, como algunas cosas estaban en inglés, él me las tradujo”, cuenta.

Iván dice que actualmente el proyecto es un prototipo pero tiene confianza en que a fines de este año puedan mejorarlo hasta el punto de realizar pruebas en animales. No obstante, sus sueños son más grandes y quiere que su proyecto sea lanzado al mercado y sirva como alternativa para miles de personas.

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Iván Díaz desarrolló el prototipo de un dispositivo de estimulación transcraneal por corriente oscilatoria (ETCO), que podría servir en el tratamiento del Parkinson.

Plástico biodegradable, el otro de los proyectos

Andrea Feliciano y Jesús Mercado, de 10 años de edad, junto con Danna Paula Rodríguez, de 9, unieron sus conocimientos para diseñar uno de sus proyectos más interesantes, ya que  el gurpo de menores busca reutilizar las cáscaras de plátano y crear plástico biodegradable.

“Un bioplástico es una alternativa ecológica con múltiples ventajas para las personas y el medioambiente”, explica Danna Paula. “Las cáscaras de plátano son desechos orgánicos que no se aprovechan y forman parte de la contaminación ambiental, por ello las reutilizaremos para crear un plástico biodegradable”, agrega Jesús.

“Se nos ocurrió porque los plásticos están hechos de petróleo, lo que contamina el medioambiente y tardan mucho en degradarse. En cambio, con estos materiales naturales no se contamina el medioambiente y se tarda menos en degradar”, explica Andrea.

Como parte de su proyecto, estos alumnos de la Escuela Benito Juárez, en  Morelia, Michoacán, están en la fase de pruebas para asegurarse de que la mezcla formará un material con características parecidas a las del plástico, por lo que se juntan en sus casas y siempre trabajan bajo la supervisión de un adulto.

“La cáscara de plátano es un desecho orgánico rico en almidón, el agua funciona como solvente y permite que las sustancias se mezclen con mayor facilidad, la glicerina es la encargada de que el material sea flexible, ya que es un lubricante, mientras que el ácido acético funciona como conservador y tiene la función de dar propiedad a la mezcla, dando como resultado un plástico biodegradable”, explica Danna.

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Andrea Feliciano, Jesús Mercado y Danna Paula Rodríguez unieron sus conocimientos para diseñar uno de los proyectos.

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Conozcan el plastiolote

Adonis Pérez, de 13 años, cursa el segundo de secundaria de la escuela Ludmila Yivkova de la Ciudad de México. Uno de sus proyectos busca reducir los niveles de contaminación, sobre todo, la producida por las grandes cantidades de plástico que se desechan a diario.

Tras percatarse que el olote es un desecho común, el joven quiso darle un nuevo uso y crear una alternativa al plástico que sea más amigable con el medioambiente.

Actualmente, Adonis ya lleva dos años trabajando en este tipo de proyectos. Su primera prueba fue un vaso hecho con una mezcla de fibra de olote, fécula de maíz, vinagre y glicerol; sin embargo el líquido no duraba más de 10 segundos en el recipiente, luego se comenzaba a filtrar.

Tras ese fallo, el joven no se desanimó y cambió la mezcla: ahora utiliza una de olotes, glicerol y pequeñas cantidades de pellets (material aglomerado) de plástico. Luego del cambio de mezcla, el joven se percató de su avance, ya que descubrió que el plastiolote es más flexible y el líquido dura cerca de 3 minutos dentro.

Tras ser reconocido como uno de los ganadores de la Feria, Adonis seguirá trabajando y su meta es producir vasos hechos con plastiolote en dos años más.

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Adonis planea producir vasos hechos con plastiolote en dos años más.

Antigraffiti con baba de nopal

Jayro Díaz cursa sexto de primaria en el Instituto Columbus de Morelia, pero a sus 11 años ya desarrolló un proyecto de una película antigraffiti hecha con la baba de nopal, conocida como mucílago.

Luego de varias pruebas, Jayro logró tener éxito en su proyecto. Al mezclar la baba de nopal, con sal, glicerina y etanol y luego de aplicar un par de capas de ese líquido sobre una pared pintada con un graffiti, el joven descubrió que posible eliminarlo con ayuda de jabon y una fibra.

Para Jayro era muy importante que esta mezcla fuera amigable con el medio ambiente, porque, dcie, los líquidos antigraffiti que existen en el mercado tienen muchos químicos.

Tras sus primeros triunfos, Jayro planea comercializar su descubrimiento como una pintura antigraffiti.

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Jayro Díaz cursa sexto de primaria en el Instituto Columbus de Morelia.

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