Del plan cero desechos a la producción de energía: así separan la basura en otras ciudades

Bolsas de colores, más de 30 categorías para reciclar y convertir basura en energía, son algunos de los sistemas de gestión de residuos que están funcionando en distintas partes del mundo.

basura
Archivo. Cuartoscuro
La Ciudad de México ya separa la basura. Desde hace julio pasado, la capital del país se unió al grupo de ciudades que reciclan a gran escala.

Orgánicos, inorgánicos reciclables, inorgánicos no reciclables y de manejo especial y voluminoso: estas son las cuatro categorías para separar la basura en la capital. Pero, ¿cómo lo hacen en otras partes del mundo?

Animal Político te cuenta qué hacen otras cinco ciudades con la basura, cómo funcionan sus sistemas y algunas reglas que vale la pena conocer.

Lee: Estas son las nuevas reglas para separar la basura en la CDMX a partir de hoy.

Las cinco bolsas de basura en Bruselas

En la capital de Bélgica existen cinco bolsas distintas para la basura, cada una de un color diferente.

La naranja es para la comida, la verde para los desechos del jardín (ramas, plantas, hojas), la amarilla para papel y cartón y la azul para botellas plásticas, latas y cajas de jugo, leche, etc. En tanto que la bolsa blanca es para los residuos domésticos no reciclables.

Dos veces a la semana, el camión recoge las bolsas blancas y una vez a la semana pasa por las otras cuatro. Incluso tienen un plan especial para pasar por los árboles de navidad.

El plan cero basura de Kamikatsu

Este pequeño pueblo japonés tiene una meta ambiciosa: reducir a cero sus desechos en 2020. Comenzó su plan de reciclaje hace 14 años, sus habitantes separan sus residuos en 34 categorías distintas.

Cada persona  limpia, ordena y entrega sus desechos (no hay recolectores). Con este sistema, hoy reciclan, reutilizan y hacen composta con 80% de sus desechos y el resto queda en los vertederos.

Además, crearon las tiendas “kuru-kuru”, donde se puede donar ropas, juguetes, muebles, y a la vez, llevarse gratis lo que uno necesite.

La ciudad se ha convertido en un ejemplo mundial y es visitada por cerca de 2,500 personas cada año para aprender a separar los residuos como lo hacen ellos.

De desecho a energía en Suecia

Suecia es un caso especial, porque todo el país recicla bajo un programa que se llama “de desecho a energía” (Waste to Energy, en inglés). Casi la mitad de todos los residuos domésticos se queman y se convierten en energía para el país.

Solo 1% de la basura termina en los vertederos. Este plan de reciclaje sueco ha sido tan exitoso que en 2014 comenzaron a importar basura de otros países como  Noruega, Reino Unido e Irlanda, para abastecer los 32 centros de energía que poseen. En 2015, Suecia importó más de 1.3 millones de toneladas de “basura”.

Los hogares suecos separan papel de diario, plástico, metal, vidrio, aparatos eléctricos, bombillas (ampolletas) y pilas.

Además algunos municipios del país están separando los desechos orgánicos para poder hacer composta.

Sin duda el país europeo es líder mundial en la gestión de residuos, ya que recupera más energía de cada tonelada de residuos que cualquier otro país.

A la vanguardia

En San Francisco, California, en Estados Unidos, las políticas de reciclaje comenzaron en 1989, y en 25 años lograron bajar 80% la cantidad de desechos enviados a rellenos sanitarios.

Actualmente, el objetivo que tiene el gobierno de San Francisco es cumplir la meta de basura cero en 2020.

La separación de los residuos en San Francisco comienza con la educación escolar. Ahí todo el mundo, sin hacer diferencias entre adultos, jóvenes, adolescentes y niños, sabe que en el momento de tirar la basura debe hacerlo según el tipo de residuo, en alguno de los tres contenedores de 120 litros dispuestos en casas, escuelas, oficinas, clubes, bares, restaurantes y paseos de compras. Los restos de comidas van en un contenedor verde; el material reciclable, en uno azul, y el material irrecuperable, en uno negro.

Además, San Francisco es la primera ciudad que prohíbe la venta de agua embotellada. Al aprobar esta moción en contra de la industria del plástico, la ciudad espera controlar nuestra adicción a este producto “enemigo del medio ambiente”. La iniciativa busca inspirar a otros a no utilizar botellas de plástico, y en vez en llevar botellas reusables consigo, una acción simple que todos deberíamos imitar.

Ahorro de recursos en Adelaida

En la capital australiana idearon una planificación con enfoque ecológico para la ciudad a fines de los años 80, la que incluyó políticas de rendimiento energético, ahorro de recursos, reciclaje y reutilización de residuos, y uso y consumo del agua.

Los habitantes de Adelaida utilizan los colores del semáforo para facilitar la comprensión de la ciudadanía. El rojo es para la basura no reciclable, el amarillo para los desechos reciclables y el verde para los desperdicios orgánicos.

Los residentes pueden pedir una bolsa especial para compostaje, hecha a base de almidón de maíz, en centros comunitarios y bibliotecas.

 

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