¿Cuándo volveremos a casa?: damnificados viven en autos ante falta de información de autoridades

Vecinos afectados por el sismo denuncian que tienen que dormir en coches y tiendas de campaña, mientras las autoridades no les informan que pasará con sus viviendas dañadas.

damnificado
Edificio en Nicolás San Juan, colonia Narvarte. Animal Político

Cansado, Luis observa su coche y murmura que al menos durante los próximos días ese será su nuevo hogar y el de su familia.

Su casa de planta baja no tiene daños estructurales por el potente sismo del martes 19 de septiembre. Pero el edificio de cuatro plantas que colinda con su vivienda está prácticamente al borde del colapso: un enorme boquete en la fachada del inmueble deja al descubierto un dormitorio en el que aún se aprecian camisas colgadas en el ropero, y libros milagrosamente ordenados en una estantería a punto de caer al vacío.

“Nos dijeron que está a punto de derrumbarse –asegura Luis-. Y entendemos que es peligroso permanecer en nuestras viviendas con ese edificio así. Pero lo que pedimos es que una autoridad nos dé información precisa de qué va a pasar ahora, porque si ese edificio se cae no sabemos si también tumbará nuestras casas”.

Por ejemplo, plantea el vecino, no saben si la demolición del inmueble va a ser controlada, o cómo la llevarían a cabo, ni cuándo se realizaría.

“Tampoco creo que ese edificio sea ahora una prioridad, porque hay otros más altos igual de dañados, o más –reconoce Luis-. Por eso no creo que no lo vayan a demoler ahorita. El problema es que, mientras lo deciden, nosotros no podemos regresar a nuestras casas”.

Germán, otro vecino de esta calle que está a unos pocos metros de distancia de la escuela Rébsamen, donde hasta el momento van 19 niños y 6 adultos hallados sin vida bajo los escombros, critica que las autoridades están generando rumores y más incertidumbre si cabe entre los vecinos.  

“Existe mucha información falsa, muchos rumores, y sobre todo, muchos duelos de egos entre las mismas autoridades. Porque en la mañana Protección Civil te dice una cosa, luego los de la Delegación Tlalpan otra, y en la tarde los policías federales, otra”.

Y para ejemplificar lo anterior, Germán cuenta que elementos policiacos les aseguraron que el edificio dañado iba a ser demolido esa misma tarde. Dicho que fue desmentido minutos después por un elemento de Protección Civil, quien trató de calmar a los vecinos que querían entrar a sus viviendas a sacar sus pertenencias, explicándoles que aún falta otro dictamen para tomar una decisión final.

“Todo es muy confuso. Unos te dicen que sí lo van a tirar, otros que no, y nosotros seguimos aquí sin casa”.

Liliana, por su parte, trata de mantener la calma ante lo extremo de la situación, aunque el reclamo es el mismo que el resto de los vecinos.

“Sabemos que la situación es crítica en toda la ciudad. Hay niños muertos a unos metros de aquí –en la escuela Rébsamen- y eso es terrible en comparación con nuestros problemas –dice con un tono de voz queda-. Pero también hay que entender que los vecinos estamos angustiados por nuestro patrimonio. Porque no hay una información clara ni precisa, ni existe la organización adecuada entre las autoridades”.

“¿Qué pasará con nuestras casas? ¡Nadie nos dice!”

En otro punto de la capital, en la colonia del Valle, los vecinos enfrentan una situación similar. Alfredo Anselmo, de 79 años, confiesa que a pesar de las instrucciones de Protección Civil y del Ejército, él y otros vecinos del edificio localizado en Nicolás San Juan 304 –el cual sufrió daños tan severos que está catalogado como “de alto riesgo”- se organizan para subir de tres en tres para intentar recuperar algunas pertenencias como identificaciones, escrituras y dinero.

“Al gobierno si no le presentas papeles ya sabes el problema en que te metes”, dice Alfredo bajo una carpa improvisada frente al edificio de más de 40 años, colocada estratégicamente por los inquilinos para poder supervisar que nadie entre a robar.

“Van a demolerlo”, dice Isabel García, hija de María Isabel García, inquilina de este lugar a punto del colapso.

“Las autoridades dicen muy poco, no dan muchas explicaciones. Ya avisaron que se tiene que demoler, pero no dicen cuándo. La gente tiene miedo de sus cosas porque es su único patrimonio, por eso estamos haciendo guardias, para intentar cuidar lo poco que nos queda. No sabemos cuál es el proceso a seguir una vez que tiren el edificio. ¿Qué va a pasar? Nadie nos dice”. 

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