El Bordo Poniente, clausurado en 2011, recibe los escombros del sismo

Miles de metros cúbicos de escombros son llevados a una de las alas del Bordo Poniente que en 2011 cerró porque había llegado al límite de su capacidad. Especialistas señalan que debe separarse el escombro para reciclar material como el concreto.

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Decenas de edificios colapsaron en la CDMX por el sismo. Francisco Sandoval

El gobierno de la Ciudad de México ha trasladado cientos de miles de metros cúbicos de escombros a una de las alas del llamado Bordo Poniente, que el 19 de diciembre de 2011 fue clausurado por el entonces jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, tras considerarse que había llegado “al límite de su capacidad”.

Animal Político visitó el ala “B” del Bordo Poniente –que está en la zona federal del exLago de Texcoco, en los límites de la delegación Venustiano Carranza de la CDMX y el Estado de México- y pudo corroborar que, desde que iniciaron los trabajos de remoción de escombros de edificios e inmuebles colapsados en la CDMX, cientos de camiones han llegado hasta este lugar a dejar los escombros.

El sitio es custodiado por cuatro policías capitalinos, quienes impiden el paso a cualquier persona que no se encuentre relacionada con el traslado de los escombros.

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Las “ordenes” para impedir el ingreso provienen de la Agencia de Gestión Urbana de la CDMX, según reconoció uno de los policías que la tarde del jueves resguardaba el predio.

Animal Político buscó a las autoridades de la Agencia de Gestión Urbana para conocer el motivo para trasladar cientos de miles de metros cúbicos de escombros a un relleno sanitario clausurado hace 6 años, así como el tratamiento que se la darán a los mismos, pero hasta el cierre de edición optaron por no explicar la decisión.

El Bordo fue clausurado cuando llegó a su límite: 70 millones de toneladas de basura. Es considerado uno de los rellenos sanitarios más grandes del mundo.

Hay alternativas y no las usan

Constantino Gutiérrez Palacios, maestro en Ingeniería Ambiental y académico de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, consideró que “dada la emergencia”, enviar los escombros al borde poniente “es una solución que puede considerarse como aceptable en términos que se tienen que liberar las vialidades”. Sin embargo, señaló que a la par debe darse un manejo adecuado de los mismos.

Recordó que en los escombros de este tipo, consecuencia de una catástrofe natural, suele haber pinturas, asbestos, aceites y materiales peligrosos que ponen en riesgo la salud de las personas, de allí que se requiera su inmediata clasificación.

A manera de recomendación, sugirió que al momento del levante de los escombros se haga una selección adecuada de los diferentes materiales que contienen, para separar el concreto y otros residuos como muebles y electrodomésticos, que son más difíciles de reciclar.

Una vez clasificados, dijo el Académico, el material a base de cemento -como paredes y losas- debe ser enviado a la fábrica de Concretos Reciclados, ubicada en Iztapalapa, la única autorizada por el gobierno de la CDMX para el reciclaje de este material, en tanto, otros residuos como muebles y electrodomésticos, deben ser llevados a un relleno impermeabilizado.

Cuestionado sobre las opciones de espacios que tiene el gobierno de la CDMX para resguardar y tratar cientos de miles de metros cúbicos de escombros, dijo que existen una serie de sitios en la CDMX que pudieran fungir para esos fines.

“En la UNAM acabamos de terminar un estudio patrocinado por la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación  de la CDMX  para localizar sitios adecuados para la colocación de residuos de la construcción. Localizamos al menos 12 sitios que están en la parte sur y de esos elegimos uno como el más propicio. Los sitios que consideramos tienen la capacidad para recibir no sólo los escombros de este sismo, sino que además cuentan con suficiente espacio para recibir los residuos de la construcción de los próximos 15 años”.

El reciclaje no ha iniciado

Animal Político entrevistó al gerente de producción de la empresa Concretos Reciclados, Enrique Granell, quien reconoció que, a 9 días del sismo, las autoridades de la CDMX no lo han contactado para que haga el reciclaje de los escombros removidos.

“Hasta el momento no ha llegado nada, pero no es tan sencillo el tema. Estos escombros no fueron demoliciones planeadas, se colapsaron. Tienen una gran cantidad de residuos que pueden ser peligrosos, entonces primero habrá que disponerlos en el algún lugar y luego si se pretende hacer un reciclado se tendría que hacer la separación. Pero desconozco como lo harán las autoridades. Eso no me corresponde a mí”, dijo.

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