Omar Kharbin, el futbolista que quiere hacer feliz a la gente de Siria, calificando al mundial

Con amplias posibilidades de llegar al Mundial de Rusia 2018, Siria confía en la destreza de Omar Kharbin para conseguir el pase.

Omar Kharbin
El futbolista Omar Kharbin celebra un gol con la selección de Siria. @kharbin77

Han pasado más de seis años desde que Omar Kharbin tuvo que dejar a su familia en Damasco y partir a Irak a cumplir su sueño de ser un destacado futbolista. La guerra en Siria lo obligó a dejar su casa.

El conflicto bélico en Siria ha dañado a su población en muchos sentidos, les ha quitado la vida, la tranquilidad, sus casas y hasta la posibilidad de divertirse con el futbol y atestiguar que su selección está a un paso de hacer historia y clasificarse al Mundial de Rusia 2018.

“Queremos dar satisfacciones a nuestros compatriotas, a pesar de las circunstancias actuales. Eso es lo que nos motiva para ir con la selección, aún con todos los obstáculos. Siempre pensamos en los aficionados, y espero que logremos clasificarnos para dar un poco de felicidad a este pueblo herido”, explicó Kharbin a la página oficial de la FIFA.

Y esa felicidad les ha llegado a los sirios desde lejos y en gran parte por Kharbin, quien aportó dos goles, el pasado 31 de agosto, para vencer a Qatar 3 a 1 y afianzar a Siria en el tercer puesto de su grupo en las eliminatorias de Asia, a dos puntos de Corea del Sur.

Lamentablemente para el golpeado pueblo sirio, quienes resisten los ataques de su gobierno por un lado, y los terroristas y las naciones que han intervenido por el otro, nadie ha podido atestiguar los triunfos de su equipo. Por la guerra han tenido que jugar en cuatro ocasiones como locales en Omán y cinco veces en Malasia.

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La misión mundialista de las “Águilas de Damasco” luce menos complicada que poder alcanzar la paz en la región. Para clasificarse a Rusia 2018, Siria debe vencer de visita a Irán, ya calificado, y que Uzbekistán gane o empate ante Corea, ya que un triunfo de estos últimos mandaría a Siria a un repechaje frente a Arabia Saudita o Australia.

Siria nunca ha estado en un Mundial de futbol, lo más cercano a una clasificación fue para México 1986, cuando perdieron el pase frente a Irak en una serie definitoria.

La travesía para Siria ha sido muy complicada, Osama Omari es primo de Omar Kharbin, pero a diferencia de su familiar, el joven jugador no ha podido salir de su país porque comenzó su servicio militar cuando estaba en curso la guerra, lo que le impide jugar en otra nación; sin embargo, sí puede viajar para representar a las “Águilas”, aunque eso signifique tener que cruzar media Asia para lograrlo.

“Quienes jugamos en clubes sirios, nos tuvimos que juntar en Damasco, para después tomar un autobús a Beirut (Líbano). De ahí, un avión nos llevó a Qatar, desde donde volamos a Malasia. Allí jugamos el único partido amistoso que hemos podido disputar en este tiempo. Al terminar, viajamos a Singapur para el partido de la eliminatoria mundialista. Fue un recorrido larguísimo”, relató Omari a FIFA.com, hace un año, previo a su victoria 2-1 ante Singapur.

Por obvias razones, no hay entrenadores extranjeros que quieran tomar el mando de la selección de Siria, por lo que los jugadores resaltan que es su espíritu y calidad los que los han llevado a estar cerca del histórico pase.

“Con la situación que estamos viviendo no podemos tener entrenadores extranjeros que aporten conocimientos innovadores. No nos queda más que unir el talento, que siempre ha existido en nuestro futbol, al espíritu y la garra. Todos queremos que acabe la guerra lo antes posible pero, por lo pronto, tenemos que hacer lo que podamos con lo que tenemos”, reconoció Omari.

Casi medio millón de personas han muerto por el conflicto, y mientras las calles sirias son bombardeadas, el próximo martes, en Teherán, el equipo de futbol podría devolver la alegría que Omar Kharbin les prometió.

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