¿Usas tiempo de trabajo para navegar en internet? Lo bueno, lo malo y lo feo de ciberholgazanear

Es un término de moda (ciberholgazanear) para definir la pérdida de tiempo que ocasiona revisar redes sociales y atender otros asuntos personales.

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La ciberpereza puede carecer de intención maliciosa, pero no siempre es así. BBC Mundo
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¿Has oído hablar de la “ciberpereza” o “ciberholgazanería”?

Es un término de moda (al menos en inglés: cyberloafing) para definir la pérdida de tiempo que ocasiona revisar redes sociales, responder correos personales ver música o videos durante la jornada laboral.

¿Te suena familiar ese comportamiento?

Tal vez deberías saber que es considerada una conducta laboral contraproducente.

Y es que en el entorno de trabajo actual, con sus diversos dispositivos digitales, muchos empleados en lugar de robar bienes de la empresa, roban otro elemento fundamental: el tiempo de trabajo.

Es cierto que, en ocasiones, la ciberpereza puede carecer de intención maliciosa, pero no siempre es así.

De hecho, en nuestro estudio, encontramos que el fenómeno puede estar asociado con la manifestación de rasgos “oscuros” de la personalidad y con una tendencia a mentir por parte del empleado.

¿Qué hacer?

Las consecuencias de la ciberpereza para las compañías pueden ir desde la distracción breve de los empleados hasta problemas más serios como el uso inadecuado de los recursos de la empresa o la seguridad informática.

Personas en una persona. Una de ellas mira su teléfonoGETTY IMAGES
En vez de robar cosas que pertenecen a la compañía, los llamados ciberholgazanes le “roban” tiempo a la compañía.

Esto se debe a que el uso de la red del trabajo para temas personales puede derivar en una conexión a internet más lenta o a la infección de la computadora con virus informáticos.

Nuestro estudio sugiere que si un empleador quiere reducir la ciberpereza, las estrategias que contrarresten la capacidad de los empleados para mentir podrían ser útiles.

Hacer énfasis en la rendición de cuentas podría actuar entonces como elemento disuasorio.

Por ejemplo, los empleados podrían ser informados de que todas sus actividades en internet serán monitoreadas.

Pero ahí nos encontramos con un obstáculo, ya que con esta estrategia se corre el riesgo de invadir la privacidad de los empleados y crear un ambiente de trabajo desagradable.

Pero no todo son malas noticias.

Afortunadamente, la ciberpereza no es un comportamiento puramente negativo.

Navegar por internet puede tener un impacto positivo en las emociones de los empleados, como una forma de liberación de estrés.

También puede aumentar la productividad en algunas circunstancias, al proporcionar a los trabajadores un breve descanso para que puedan recuperar su concentración.

Una persona ajustándose la corbata viéndose en un panel de vidrio de una oficinaGETTY IMAGES
Psicopatías, maquiavelismo y narcisismo se asocian con frecuencia con el comportamiento “ciberholgazán”, a través de la habilidad para engañar.

Pero mientras que algunos usan su tiempo de trabajo para tratar asuntos personales en internet, el trabajo también puede invadir el tiempo libre y la vida personal de muchas personas.

La “hiperconectividad” se convierte, entonces, en problema.

Qué es la “hiperconectividad”

Los dispositivos electrónicos y las herramientas en línea que utilizamos en la actualidad fomentan la “conectividad” al lugar de trabajo las 24 horas, los siete días de la semana.

Un estudio sugiere que los empleados que cuentan con teléfonos inteligentes corporativos sienten que deben estar constantemente conectados y receptivos, atentos al trabajo en todo momento.

Para los empleadores, esto una noticia tan buena como mala.

La percepción de estar “de guardia” podría aumentar el volumen de trabajo que reciben de su empleado, pero la conexión constante con la empresa podría conducir también a la fatiga crónica y al estrés.

Tradicionalmente, las personas buscan un “equilibrio” entre el trabajo y su vida privada, pero para algunos esta línea es ahora borrosa.

¿Hacia una nueva definición de “equilibrio”?

Algunos estudios sugieren que la concepción de equilibrio evolucionará hacia nuevas tendencias en las que los empleados busquen mayor “flexibilidad” de la vida laboral.

Es decir, una forma en la que controlen la cantidad de tiempo que dedican al trabajo y a la vida personal, integrando ambas cuando sea necesario.

Por ejemplo, puedes tomar una llamada de trabajo mientras ves el partido de fútbol en el que juega tu hijo, pero sabes que no debes dejar de hacer tus tareas para publicar en las redes sociales una foto del regalo de cumpleaños que compraste para tu mejor amigo.

El punto clave es que el empleado sienta que tiene la capacidad de manejar sus demandas competitivas, es decir, las acciones que debe realizar para obtener mejores resultados laborales.

Estudios exploratorios indican que la flexibilidad en los límites entre el trabajo y el hogar está asociada con una mayor satisfacción en el trabajo.

La misma investigación sugiere que las personas con un límite de trabajo permeable (es decir, a quienes se les permite realizar tareas personales en la empresa), tienen menos problemas con el cumplimiento de los horarios laborales y sufren menos conflictos familiares por cumplir con sus obligaciones.

Dos personas vestidas con traje cruzando una calle, con sus teléfonos en la manoGETTY IMAGES
Al tiempo que los empleados pueden estar utilizando parte de su tiempo laborable para mirar cosas personales en el teléfono, el trabajo puede estar tomando espacios en el tiempo que debe ser para la vida privada.

Sin embargo, aquellos que realizaron tareas de trabajo durante el tiempo personal tuvieron más problemas con los horarios y mayores conflictos familiares.

Nuestro estudio sugiere que la percepción que un trabajador tiene de su capacidad para aprovecharse del empleador es clave en el comportamiento que aquí llamamos ciberholgazanería.

Pero esto también debe aplicarse en el otro sentido: los empleadores deben pensar en si se están aprovechando de sus empleados hiperconectados.

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Comentarios
  • Carlos Morales

    leído desde la oficina, jajajaja