Empresa monopoliza venta y operación de alerta sísmica con aval del gobierno federal y CDMX

Actualmente estos radios tienen un precio de 34 mil pesos y la población interesada (u obligada, en el caso de empresarios) a instalar estos equipos de alerta sísmica en sus casas o lugares de trabajo sólo puede comprárselos al consorcio CIRES-MDreieck.

Consorcio empresarial convierte la alerta sísmica en negocio monopólico
Así es como el consorcio CIRES-MDreieck ha captado los recursos públicos para la distribución de alertas sísmicas. Foto: Receptor de alertas Sarmex

Daniela y sus papás administran desde hace diez años una pequeña escuela privada en la colonia Del Valle, que imparte educación preescolar y primaria. Desde su fundación, nunca tuvieron problemas para cumplir con las normas que marca la Secretaría de Protección Civil de la Ciudad de México para su funcionamiento, incluyendo la instalación en su plantel de un sistema de alerta sísmica.

La familia, aún antes de abrir la escuela, pasaba largas temporadas en Estados Unidos, y por eso les pareció casi natural traer de ese país un sistema de alerta sísmica que les costó 200 dólares, que es el rango en que esta tecnología de alertamiento puede adquirirse del otro lado de la frontera.

“Cuando hicimos todos los trámites para abrir la escuela, (en la Secretaría de Protección Civil) nos dijeron que necesitábamos alertas con el sistema NOAA, y eso fue justo lo que compramos”, dice Daniela.

Este equipo extranjero no les falló en ningún sismo.

Sin embargo, a finales de 2016, un grupo de inspectores de la Secretaría de Protección Civil de la Ciudad de México llegó a su escuela para anunciarles que su alerta sísmica era ilegal, no porque incumpliera con las características técnicas exigidas por la ley, sino porque no era de una marca en específico, la marca Sarmex, cuyo único vendedor en México es el consorcio CIRES-MDreieck.

Por no haber adquirido sus alertas a este consorcio empresarial, la Secretaría de Protección Civil les anunció que su escuela quedaba clausurada.

Los representantes del plantel le explicaron a los funcionarios lo que más de un técnico, y su propia experiencia, les decía: que sus alertas funcionaban perfectamente. Pero no había espacio para la negociación, simplemente no eran las autorizadas.

Luego de esto, los funcionarios les proporcionaron a los dueños de esta escuela los datos del “distribuidor” autorizado y les informaron que, si se apresuraban a comprar sus sistemas a dicho distribuidor, quizá podrían iniciar clases a tiempo.

Daniela y sus padres no lo dudaron. En la misma colonia Del Valle, a unos dos kilómetros de distancia, está una oficina del consorcio CIRES-MDreieck, que les cobró 85 mil pesos por instalar un sistema similar al que ellos habían comprado en Estados Unidos por 200 dólares (menos de 4 mil pesos).

Los representantes de esta escuela no lo sabían, pero el 7 de abril de 2016, el Gobierno de la Ciudad de México había emitido la “Norma Técnica Complementaria NTCPC-007-SAS- 2016”, con la que se designó al consorcio empresarial CIRES-MDreieck como único órgano autorizado para “certificar” cualquier sistema de alertamiento sísmico instalado en la capital del país.

En teoría, cualquier fabricante de alertas sísmicas podría obtener dicha certificación, si cumple con todos los requisitos técnicos impuestos por la autoridad. Sin embargo, tal como señala el consorcio CIRES-MDreieck en sus páginas de internet, los únicos equipos a los que han otorgado esta certificación son, precisamente, los que ellos mismos venden de la marca Sarmex.

De hecho, los equipos de alertamiento que comercializa CIRES-MDreieck son los únicos que cumplen a cabalidad con los requisitos impuestos por el gobierno capitalino, por una razón: para determinar dichos requisitos, las autoridades utilizaron un radio Sarmex como modelo ideal.

Finalmente, en marzo de 2017, esta norma técnica fue nuevamente actualizada, ahora para establecer que el único sistema autorizado para advertir sobre la aproximación de ondas sísmicas en la capital del país es el Sistema de Alerta Sísmica de la Ciudad de México, que fue creado con recursos públicos, pero luego entregado al consorcio CIRES-MDreieck para su operación, mediante un convenio sin fecha de vencimiento.

Con esta medida, otras empresas que también buscaban desarrollar tecnologías de alerta sísmica quedaron eliminadas del mercado y el consorcio CIRES-MDreieck quedó libre de competencia.

En una primera entrevista realizada en agosto de 2016, el director del CIRES (siglas que significan Centro de Instrumentación y Registro Sísmico), Juan Manuel Espinosa, negó que el consorcio que encabeza incurra en prácticas monopólicas e incluso negó que existiera ningún tipo de relación entre CIRES, que oficialmente es una asociación civil “sin fines de lucro”, y la empresa MDreieck.

No obstante, en una segunda entrevista (realizada el 13 de septiembre de 2017), el mismo Juan Manuel Espinosa reconoció que CIRES creó la firma MDreieck SA de CV, para eludir las barreras legales que impiden a las asociaciones civiles realizar actividades empresariales.

Triangulaciones

Desde 1989 –cuatro años después de los sismos del 85–, las autoridades federales designaron a la asociación civil CIRES como desarrollador y operador del Sistema de Alerta Sísmica, que inicialmente se pensó para advertir a la Ciudad de México y luego al resto de estados que comparten la amenaza de enfrentar temblores fuertes, como Guerrero, Oaxaca y Michoacán.

Desde entonces, CIRES recibe un subsidio permanente por parte de las autoridades mexicanas para la operación del Sistema de Alerta Sísmica.

Paradójicamente, además de pagar la operación del sistema, las autoridades han establecido con el consorcio CIRES-MDreieck distintos contratos por “renta” de la señal de alerta, así como por la adquisición de equipos de alertamiento para inmuebles oficiales.

En los hechos, las autoridades pagan dos veces la operación del Sistema.

A eso, además, deben sumarse distintos pagos gubernamentales al consorcio CIRES-MDreieck, especialmente a partir de 2010, destinados a la modernización del Sistema de Alerta Sísmico Mexicano.

Cabe destacar que, aún siendo un órgano privado, el consorcio CIRES-MDreieck no sólo ostenta el control total del Sistema, sino que también decide de forma libre qué requierese para su modernización, y el gobierno mexicano sólo pone el dinero.

En 2010, detalló el titular de CIRES durante la entrevista concedida en septiembre pasado, el Gobierno de la Ciudad de México “pidió radio-receptores (de alerta sísmica), y se le logró abastecer a través de la empresa MDreieck”. Los equipos de alertamiento entregados eran de la marca Sarmex.

“Nosotros somos asociación civil –señaló Espinosa– y no podíamos ser comercializadores de los radio-receptores, entonces, se nombró a un grupo de gente, ex investigadores de CIRES, y ellos, a través de esta empresa (MDreieck), lograron la exclusiva” para comercializar la marca Sarmex en México.

En ese año, el gobierno capitalino, encabezado entonces por Marcelo Ebrard, entregó 126 millones de pesos a CIRES para que formulara un proyecto de modernización del Sistema de Alerta Sísmica, y el proyecto que CIRES entregó era sencillo: comprar 50 mil equipos de alertamiento marca Sarmex, y distribuirlos masivamente en la Ciudad de México.

Siguiendo ese plan, el gobierno de Ebrard le compró los 50 mil equipos al único distribuidor autorizado, la empresa MDreieck.

Es decir: este consorcio se presenta como asociación civil para imponerle adquisiciones al gobierno, y luego se presenta como empresa proveedora, para que el gobierno le compre los insumos.

Este mismo modelo fue usado en los años siguientes para venderle 33 mil equipos más al gobierno federal, entonces encabezado por Felipe Calderón.

Sólo con estas dos operaciones, realizadas entre julio de 2010 y julio de 2011, el consorcio CIRES-MDreieck logró ventas por 255 millones de pesos, provenientes del presupuesto público.

De hecho, con este mecanismo de triangulación, el consorcio CIRES-MDreieck ha acaparado 100% de la inversión pública destinada a la creación, operación, ampliación y modernización del Sistema de Alerta Sísmica, desde 1989 y hasta la fecha, recursos que, sumados, superan los 34 millones de dólares.

Monopolio del miedo

El proceso de “modernización” del Sistema de Alerta Sísmica emprendido en 2010, mediante la compra de decenas de miles de aparatos Sarmex, se sustentó en un único argumento del consorcio CIRES-MDreieck: que dichos aparatos eran de “bajo costo” (entre 30 y 80 dólares por unidad, tal como se manejó en ese momento). Eso, se subrayó, permitiría la distribución masiva en México.

Con estos radio-receptores marca Sarmex, en teoría, la población podría recibir una advertencia sobre sismos, entre 30 y 60 segundos antes de que se sintieran sus efectos.

Entre 2010 y 2011, efectivamente, CIRES-MDreieck le vendió los primeros 88 mil equipos al gobierno mexicano a un costo promedio de mil 140 pesos, es decir, dentro del rango de los 80 dólares.

Sin embargo, antes de que acabara el año 2011, el consorcio CIRES-MDreieck determinó que dicha tecnología ya no sería de “bajo costo” e impuso a sus radios Sarmex un sobreprecio de 2,700%.

Así, estos aparatos, que en 2010 se vendían en menos de mil 200 pesos, pocos meses después elevaron su costo hasta 34 mil pesos por unidad.

Las ganancias son para CIRES-MDreieck, consorcio que, además, quedó exento del pago de impuestos de importación, tal como quedó establecido en los acuerdos firmados con las autoridades mexicanas, de los cuales Animal Político posee copia.

Supuestamente, el consorcio quedó libre del pago de dichos impuestos, para que los radios Sarmex mantuvieran su bajo costo, lo cual resultó falso.

“Ese era el punto”, explica Juan Manuel Espinosa, director de CIRES: que fuera tecnología accesible en términos económicos.

Sin embargo, precisó, luego de recibir la autorización oficial de venta de estos equipos, el consorcio que representa determinó que se justificaba elevar su costo comercial en 2,700%, porque “el radio tiene una posibilidad de alertamiento mucho mayor que sólo sobre temblores: puede advertir que va a llover, o que no se debe salir al patio escolar por la contaminación. Eso es lo que agrega MDreieck”.


En la actualidad, estos radios tienen un precio de 34 mil pesos por unidad y, debido a las prebendas legales aprobadas en 2016 y 2017 por el gobierno capitalino, la población interesada (u obligada, en el caso de empresarios) en instalar estos equipos de alerta sísmica en sus casas o lugares de trabajo sólo puede comprárselos al consorcio CIRES-MDreieck. Negocio redondo.

Despojo intelectual

Tal como reconoció en entrevista el director de CIRES, los radios Sarmex fueron fabricados con base en tecnología diseñada en Estados Unidos, y que el gobierno de ese país hizo de acceso público, para que cualquier fabricante pudiera libremente producirlos.

Por esa razón, dichos aparatos son conocidos como radios tipo NOAA, que son las siglas de la National Oceanic and Atmospheric Administration del gobierno estadounidense.

En el caso de los radios Sarmex, sin embargo, el CIRES debió realizar una investigación previa, para determinar en qué frecuencia debían quedar sintonizados los aparatos para poder ser usados en México.

Dicha investigación en radiocomunicaciones fue sufragada con los recursos públicos que CIRES recibió del gobierno mexicano.

No obstante, una vez que se determinó qué frecuencias eran las adecuadas para los radios marca Sarmex, el consorcio CIRES-MDreieck tramitó una licencia de fabricación a título empresarial, y luego cedió dicha licencia a la firma estadounidense Alerting Solutions Inc., que es la que produce los radios marca Sarmex.

A cambio de regalarle dicha licencia, Alerting Solutions Inc. nombró al consorcio CIRES-MDreieck como sus distribuidores exclusivos en México.

Es decir, el gobierno mexicano contrató a CIRES para generar conocimiento en materia sísmica y de telecomunicanciones, luego CIRES usó ese conocimiento para patentar innovaciones tecnológicas a título empresarial (a través de MDreieck), y después dichas patentes se usaron como moneda de cambio, para garantizar que el fabricante sólo vendiera su producto a través de MDreieck.

De esta forma, aunque el gobierno mexicano pagó todo el proceso previo que llevó al desarrollo de los radios marca Sarmex, las licencias intelectuales y de fabricación se convirtieron en un activo privado del consorcio CIRES-MDreieck, que luego transó con una empresa estadunidense.

Ambiciones

En la actualidad, el consorcio CIRES-MDreieck asegura que el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano da cobertura a la población de una entidad federativa completa, la Ciudad de México, y a los habitantes de cinco urbes estatales: la ciudad de Puebla, la ciudad de Oaxaca, Morelia, Chilpancinco y Acapulco.

Dicha cobertura, sin embargo, es intermitente: en las ciudades de Oaxaca y Morelia, por ejemplo, el servicio ha sido interrumpido en distintas ocasiones por “falta de pago”.

De hecho, este criterio empresarial dejó a la población de Morelia sin advertencia previa, ante los pasados sismos del 7 y 19 de septiembre.

Pese a la gravedad de este hecho, el director de CIRES bromea en la entrevista, y asegura que a Morelia le cortaron el servicio “por exceso de pago”.

Pero el plan de este consorcio empresarial, aclaró Espinosa, no se limita a dar servicio a estas urbes, que por ahora son las únicas en las que los radios Sarmex pueden tener algún uso.

El objetivo de CIRES-MDreieck, explicó, es que estos radios sean la base para constituir el Sistema Nacional de Alertas, que fue anunciado por el presidente Enrique Peña Nieto en 2013, y que hasta ahora sólo existe en el papel.

“El presidente Peña Nieto pidió (desarrollar) el Sistema Nacional de Alertas en 2013. Y lo único que ya se tiene, en automático, es la Alerta Sísmica –aseguró–. El Sistema Nacional de Alertas hace falta en el país completo, y esta tecnología (los radios que vende el consorcio CIRES-MDreieck) ya está lista, no se tiene que desarrollar, simplemente hay que ampliarla”.

Obviamente, este plan de ampliación implicaría que el gobierno mexicano compre al consorcio CIRES-MDreieck decenas de miles de radios más, ahora a 34 mil pesos por unidad, para repartir no sólo en algunas entidades al sur del país (como ocurrió entre 2010 y 2011), sino en la república entera.
“Esperamos ver un repunte en el ánimo” de los compradores, remató Juan Manuel Espinosa.

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Comentarios
  • yo nada más me pregunto ¿por qué vivimos en un país tan mierda? Todo es buscar chingar al prójimo, sacarle el dinero, por eso somos un país mediocre

  • Jesús Iglesias Jiménez

    Algo similar ocurre con la empresa ERN fundada por investigadores de tiempo completo del Instituto de Ingeniería de la UNAM para venderle a los gobiernos federal y estatales estudios de riesgo sísmico. Modelos que además, a la luz de la distribución de las intensidades acelerográficas del sismo del 19-09-2017 son erróneos. Modelos que han sido usados para sostener una zonificación sísmica en el reglamento de construcciones de la ciudad de México que está equivocada: http://www.nexos.com.mx/?p=34042

  • OSCAR MONTER

    Estos equipos en marcas Motorola y Midlan realizan la misma función a precios muy accesibles sin embargo para ser aprobados como bien selañala el articulo periodistico caen en con el juez y su competencia. Y CIRES-MDREIECK no les va a dejar el paso tan fácil.
    Debemos exigir que esa infraestructura por la que ya pagamos esté al servicio de los mexicanos y de fácil acceso, de venta en tiendas de autoservicio a precios muy razonables, YA BASTA….

    Esto es con las alertas sísmicas cuantas más tecnologías que desconocemos estas secuestradas por estos ampones.

    O edificios públicos en renta por decenas de años, pues así el presupuesto es diluido tan rápido con cantidades exorbitantes.

    Yo me pongo a pensar, y a sumar todo ese dinero e imagino cuantas cosas increíblemente benéficas se pudieron haber realizado. Cuantos actos impunes se pudieron haber prevenido.

    Cuántas muertes se pudieron haber evitado.

    Yo pongo mi granito de arena y se que en nuestro país cada vez les vamos ganado en nùmero a estos ampones.

  • Jonathan Virgen

    Justo escribí un artículo acusandolos el 27 de septiembre: http://www.jonathanvirgen.com.mx/index.php/inicio/blog/noticias/item/70-terremoto-7-1-19s-fuerzamexico-part-ii

    Es increíble como Juan Manuel Espinos se atreve a decir que no hay relaciones entre Mdreik y el CIRES cuando el sitio web oficial de Mdreik esta alojado en el sitio del Sarmex, que coraje debemos llevar esto a los medios masivos para que las autoridades hagan algo, no vayan a querer privatizar el SASMEX cuando debería ser como el NOAA en EEUU que es un servicio para mantener a salvo a su población.

  • Jose Pardo

    les cuento lo peor. NO VA APASAR NADA. y lo mucho peor LO VOLVERAN A HCAER, VAN A SEGUIR SIENDO unicos. asi es el gobierno, SAQUEN NUMEROS. EL GOBIERNO TIENE PUS EN LA SANGREpero les vale madres,

  • María Elena Ruiz Cruz

    Los radios receptores de alerta sísmica que se venden vía Internet cuestan entre mil y tres mil pesos, aunque sean de la misma marca. ¿Son piratas o están certificados-garantizados?

    • OSCAR MONTER

      En la mayoría de los casos son robados de donaciones a escuelas o edificios públicos. Los que que observado por mercado libre son originales.

    • solhaz

      Puedes buscar en ebay cualquier receptor NOAA, cualquiera capta las frecuencias de la “wheather band” por donde se envia la alerta sismica. Estas frecuencias son las mismas para toda norteamerica (canada,usa,mexico) por lo que no hay pierde.

  • Cesar Camargo

    Es aberrante y escandalosa la corrupción. Habría que ver ahora quién es el verdadero dueño de la empresa, pues los visibles son presta nombres. Y, hasta donde yo sé, el sistema utilizado es deficiente ya que sólo detecta las ondas provenientes de la costa de Guerrero, Michoacán, Oaxaca, no así las provenientes de otros epicentros, por ello no se activan cuando el sismo ocurre en otro Estado de la república!

  • IEC. Marcos Vicente

    Mal reporteado, mal investigado, subjetivo, parcial, con dolo; así este “reportaje”, lástima de medio.
    Muy extraña además la serie de “reportajes” de la Alerta Sísmica, como que todos traen jiribilla.
    ¿No será que algún conocido de este medio querrá “quitarle” el “negocio” al CIRES y apropiárselo con el gran argumento antimonopólico de transparencia y rendición de cuentas?
    Ya lo decía Forbes, éste es un muy atractivo “negocio” para muchas personas físicas y morales que quisieran tenerlo ¡ya!
    Y bueno con una poca ayuda de nuestros amigos, de medios como éste; nuevos paladines de la verdad, la transparencia y la rendición de cuentas, el camino puede ser más fácil para hacer lo que en negocios y consumo se llama una compra hostil, eso sí siempre con la transparencia y la verdad por delante. ¡Aja!
    Investiguen el modus viviendi del director del CIRES, sus cuentas bancarias, su historial financiero, la ruta del dinero pues y verán que ésta y las otras historias que han publicado se caen por si solas.
    Hagan algo tipo La Estafa Maetsra, ese sí estuvo bien investigado y sustentado, no periodicázos de a varo como éstos de la Alerta Sísmica.¿A qué intereses estarán respondiendo?
    Por cierto, no tengo el gusto de conocer al director del Cires, ni a su familia ni a sus amigos, tampoco a los de Mdreieck, sólo se que a este señor deberían tratarlo con más respeto como lo hacen en otros países, qué vergüenza al enterarse que él junto con otros investigadores inventaron los algoritmos de alertamiento y detección sísmicos.
    Más respeto por favor y no tratar, a base de teclazos, de hacerlo ver como alguien corrupto, tramposo, oscuro o poco transparente.

    • María Elena Ruiz Cruz

      En EUA y otros países la señal de radio de alerta sísmica está liberada, de tal forma que todos los radios y otros aparatos puedan recibirla de forma gratuita.

  • J. Manuel Araiza

    En el nombre de la empresa sus fundadores revelan su actividad corruptora y de robo: Dreieck significa en alemán Triángulo. Y como bien lo explica el estudio, las triangulaciones son el modus operandi para apropiarse de
    los recursos públicos. Felicidades a Animal Político por su gran trabajo revelador y de denuncia.

  • Frank NB

    Y qué hacemos??? Los acusamos con sus mamás??? Toda desgracia comienza por culpa de un o unos estúpido o estúpidos con iniciativa. El Gobierno (los hambreados), los gandallas (CIRES-MDreieck), y los pendejos (la chusma, los que no nos encontramos ni en el primer o segundo grupo).

  • Jorge Mendoza

    Volvemos a lo mismo, este tipo de acciones que toman los gobiernos para implantar algo en beneficio del pueblo, otra persona mediante su sed de obtener dinero fácil y en grandes cantidades en contubernio con la autoridad del momento hacen de las suyas para crear un negocio redondo; El salvar vidas debe de ser de costo bajo y nunca ser manejado por particulares o empresas favorecidas por autoridad ninguna. Claro que es más que evidente que es un monopolio, ¿a quien beneficia esta empresa en cuanto a la autoridad, funcionario o empleado de gobierno? porque legalmente no se hace algo para combatir este tipo de actividades que no son nuevas, si no que ahora son muy descarados.