Catalogaron sus edificios como habitables pese a daños graves; vecinos llevan un mes sin hogar

A pesar de sufrir daños graves, dos inmuebles en las delegaciones Benito Juárez y Cuauhtémoc fueron catalogados como ‘semáforo verde’ lo que significa que son habitables.

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Los daños en el edificio de Sevilla 405 en la delegación Cuauhtémoc. Manu Ureste

Dos inmuebles ubicados en las delegaciones Cuauhtémoc y Benito Juárez sufrieron fuertes daños por el sismo del 19S. Sin embargo, fueron catalogados en primera instancia con ‘semáforo verde’, es decir, como habitables, a pesar de que uno está apuntalado con polines, y el otro tiene varias columnas dañadas.

Los vecinos ignoraron el ‘semáforo verde’, salieron de sus viviendas, y denuncian que a un mes del sismo están sin hogar y en “el limbo”, ya que las autoridades no les informaron sobre las ayudas para recuperar sus casas.

“Las paredes escupían yeso”

Cuando Juan López sintió el latigazo de la tierra, a las 13.14 horas del 19 de septiembre, salió al rellano del piso para activar su particular protocolo de seguridad: abrazarse literalmente a la columna de carga más cercana.

Allí, aferrado al poste, el hombre de 56 años comprendió que ese no era un sismo cualquiera. A su alrededor, “veía a las paredes escupir yeso y ladrillo”, como si estuvieran enfermas, mientras enormes cicatrices rajaban el edificio lentamente.

-Vi cómo todo se desmoronaba y no podía hacer nada. Solo esperaba el momento del colapso –cuenta Juan, uno de los 70 vecinos del edificio de la calle Sevilla 405, en la colonia Portales Norte de la delegación Benito Juárez.

Segundos después, las pulsaciones del sismo comenzaron a relajarse y Guillermo volvió a respirar. El inmueble no colapsó, como sí lo hizo parcialmente el edificio de Tokio 517, ubicado a escasos metros del lugar, y como también lo hicieron otros 44 inmuebles en la ciudad. Pero había tantas grietas en el edificio, que una brigada de la escuela de ingenieros civiles de la UNAM lo apuntaló con polines para mantener estable la estructura.

Al día siguiente del temblor, el 20 de septiembre, personal de Protección Civil de la Delegación Benito Juárez hizo una evaluación rápida del inmueble, aunque solo de manera externa. Es decir, sin entrar a revisar los muros, trabes, ni las escaleras en las que hay boquetes por los que se ve el piso inferior.

Con esa inspección externa, Protección Civil determinó que, si bien sería necesaria otra “inspección futura”, el inmueble es una “edificación segura” de “bajo riesgo”. Y así quedó registrado en la plataforma del Gobierno de la Ciudad de México de edificios afectados por el sismo, donde con el número de folio 19282 el de la calle Sevilla 405 fue catalogado como ‘semáforo verde’.

-Con ese semáforo el edificio era habitable, según la evaluación que hizo Protección Civil de la delegación –expone Jesús Castillejos, uno de los vecinos del inmueble-. Pero ahora entre y dígame si esto le parece habitable.

“Es increíble que catalogaran este edificio como ‘semáforo verde’”

Jesús, equipado con un caso de obrero de color naranja y un chaleco reflectante, abre la puerta de una vivienda ubicada en la primera planta, y comienza a caminar entre los escombros. Junto a la cocina, el hombre se detiene y señala una pared de ladrillo en la que se formó una enorme grieta en forma de ‘equis’, tan profunda que incluso deja ver el interior de una cocina donde, más que un sismo, pareciera que pasó un vendaval que arrastró una pesada lavadora.

Luego, abre la puerta de un dormitorio, en el que hay una cama sobre la que yace la puerta de un armario que el sismo arrancó, y señala con el dedo otras grietas que penetran paredes, techos, y suelo.   

-Es increíble que este inmueble fuera catalogado como ‘semáforo verde’ –dice Jesús.

Raúl López Centurión, otro de los vecinos, insiste en que les parece grave que una evaluación rápida “que se hizo desde la calle y sin acercarse si siquiera al edificio” determinara que su vivienda no tenía daños mayores.

-Me hubiera gustado que quien dijo que este edificio está en ‘semáforo verde’, viniera a habitarlo durante unos días –comenta Raúl con una sonrisa irónica.

Jesus Castillejos, vecino de Sevilla 405, junto a una grieta en la zona de las escaleras del inmueble. Foto: Manu Ureste

Ante este escenario de desastre, los vecinos ignoraron el ‘semáforo verde’ de daños y abandonaron el inmueble. La mayoría se fueron con amigos y familiares. Aunque nadie se fue muy lejos: sobre la calle Sevilla instalaron una carpa con una tienda de campaña, desde donde se turnan para vigilar día y noche que nadie entre a sus viviendas a robar.

Una vez instalada la carpa, Jesús Castillejos explica que se organizaron para enviar escritos a las autoridades capitalinas demandando atención para su caso. Como resultado, un Director Responsable de Obras (DRO), “que fue enviado gratuitamente por el Metro de la ciudad”, evaluó a fondo el inmueble y determinó que, aunque no hay riesgo de colapso, el edificio sí presenta daños fuertes, especialmente en la zona de las escaleras. Por lo que el ‘semáforo verde’ ya pasó a ‘amarillo’ y nadie puede habitar el edificio hasta que se realicen todas las reparaciones que garanticen su seguridad.

¿Otra hipoteca? No, gracias

Y aquí, lamentan los vecinos, es donde comienza la segunda fase de su odisea. Primero, porque sus respectivos seguros no cubren los daños por sismo –solo robos, incendios e inundaciones-. Y segundo, critican, porque las autoridades capitalinas no les han informado con claridad de qué sigue con las ayudas.

-Lo que queremos saber es si el Gobierno de la ciudad nos va a apoyar con mano de obra o materiales para la reconstrucción para reparar al menos las escaleras y las áreas comunes –plantea Jesús-.

En Sevilla 405, el sismo provocó boquetes en las paredes de las escaleras, dejando ver el interior de los departamentos. //Foto: Manu Ureste

Aspecto del interior de uno de los departamentos del inmueble Sevilla 405. //Foto: Manu Ureste

Raúl López, por su parte, recuerda que desde el pasado 26 de septiembre el jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, anunció varias medidas para la reconstrucción. Entre ellas, que los edificios catalogados con ‘semáforo amarillo’ sean reconstruidos o rehabilitados por la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios.

Sin embargo, aunque la medida suena bien, el vecino niega con la cabeza y dice que no está convencido, ya que “aún no hay unas reglas de operación claras”.

En cuanto a los créditos para vivienda, que son esquemas de hipoteca a largo plazo con condiciones de tasas preferentes y costos que, según el gobierno capitalino, permitirán a la gente afectada la recuperación de sus hogares, los vecinos la rechazan porque implicaría que, después de años pagando hipotecas, tendrían que afrontar una nueva deuda.  

-Meterme en otro crédito sería muy complicado –se apresura a decir Raúl López-. Primero, por la situación económica del país, y segundo por nuestra propia situación. En este edificio, por ejemplo, hay gente que ha perdido el empleo. Entonces, ¿cómo podrían pagar ese crédito nuevo?

Por este caso, Animal Político buscó a la delegación Benito Juárez. Por medio de la dirección de comunicación, la demarcación aseguró que “se está haciendo una agenda” para convocar a los vecinos con inmuebles dañados, “para brindarles información” sobre las ayudas que pueden solicitar al gobierno capitalino. “Que tengan la seguridad de que los vamos a acompañar”, recalcó.

“Si hubiéramos hecho caso al ‘semáforo verde’, estaríamos en riesgo”

A unos pocos kilómetros de distancia de la colonia Portales Norte, los vecinos de otro edificio ubicado en la calle Sinaloa 93, en la delegación Cuauhtémoc, enfrentan una situación similar.

El intenso sismo del 19 de septiembre provocó que un tanque de gas saliera literalmente volando desde la azotea para estrellarse contra una camioneta estacionada en el garaje, y varios muros de carga resultaron fracturados con exposición de varilla. De hecho, el daño del edificio es tal, que ya en la primera planta se percibe sin la ayuda de ninguna herramienta ni instrumento de medición técnico, que el inmueble está peligrosamente inclinado hacia un costado.

A pesar de estos daños, el edificio también fue catalogado en primera instancia como ‘semáforo verde’ (número de registro 3590). Esto es, como edificio sin riesgo. Algo que para los vecinos resulta “impensable”.

En el inmueble Sinaloa 93 hay varias columnas de carga dañadas y con exposición de varilla. //Foto: Manu Ureste

-Si hubiéramos hecho caso al ‘semáforo verde’ nos habríamos puesto en riesgo. Porque es imposible volver a habitar este edificio con columnas fracturadas –dice Mariana Maldonado, vecina.

Poco después, el edificio pasó a ‘semáforo amarillo’ (número 20266). Y ahora ya está catalogado como ‘semáforo rojo’ (19899). Esto, a pesar de que los vecinos dicen no entender cómo pudieron pasar por las tres categorías, sin que Protección Civil de la delegación evaluara el inmueble a fondo.

-No tenemos ni idea de quién o quiénes emitieron esas opiniones –señala María Eugenia Martínez, otra vecina-. Pero lo cierto es que estamos en un limbo, porque no podemos volver al edificio, pero tampoco nos dicen qué gravedad tiene para solicitar ayuda para la reconstrucción.

Detalle de los daños que sufrió el edificio de la calle Sinaloa 93, en la Cuauhtémoc. //Foto: Manu Ureste

A un mes, revisan el edificio

Animal Político buscó a Protección Civil (PC) de la delegación Cuauhtémoc para cuestionarle por qué un inmueble con evidentes daños graves fue catalogado en primera instancia como ‘semáforo verde’. A lo que Cinthya Murrieta, jefa de PC de la demarcación, contestó asegurando que esa clasificación no salió de su dependencia.

-No sabemos quién hizo esa evaluación postsísmica (semáforo verde), porque nosotros no la teníamos en la delegación. Entonces, quiere decir que la hizo alguna otra dependencia–remarcó la funcionaria-.

Murrieta informó que el lunes 23 de octubre, a un mes del sismo, y luego de la visita el pasado viernes 20 de Animal Político al edificio de la calle Sinaloa, el ingeniero de la delegación Jorge Vázquez Juárez ya realizó la evaluación del inmueble, en la cual determinó que, en efecto, éste sufrió daños graves y representa un “riesgo alto”. Por lo que la recomendación es “derruirlo”.

Ahora, al menos los vecinos saben a qué atenerse, trata de consolarse María Eugenia, que a partir de esa evaluación de daños de PC tendrán que solicitar el dictamen de un DRO, para luego solicitar las ayudas que ofrece el gobierno para la demolición y reconstrucción.

O en otras palabras, saben que la segunda fase de su odisea, también ha comenzado.

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