Entre hundimientos y grietas: la vida de vecinos en colonia del Mar, Tláhuac, luego del sismo

Ante la emergencia del sismo, que dejó en malas condiciones e inhabitables sus terrenos y casas, los vecinos de esta colonia advierten que no aceptarán ninguna propuesta de reconstrucción que involucre endeudarse.

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Los vecinos de esta colonia advierten que no aceptarán ninguna propuesta de reconstrucción que involucre endeudarse Foto: Rodrigo Crespo

Yolanda Olivar no ha podido dormir en su casa desde el sismo del pasado 19 de septiembre. Por las noches, duerme en un improvisado campamento colocado a unos cuantos metros de su agrietada vivienda. Ella y su familia, por puro sentido común, decidieron no dormir dentro ante los daños ocasionados por el sismo.

Yolanda es una mujer de poco más de 60 años. Ella y su esposo compraron, a principios de la década de los ochenta, un terreno en la delegación Tláhuac, justo en la manzana 118, lote 3, de la calle Sirena, colonia del Mar.

Se trata de una zona que desde su conformación, hace 40 años, presenta problemas de agrietamientos y hundimientos, pero aun así los vecinos fundadores tomaron la decisión de vivir allí.

Los vecinos saben que por debajo de sus casas, calles y banquetas hay grietas que a lo largo del tiempo se han abierto más y se han transformado en socavones.

En la calle de Yolanda hay una grieta que se expandió con el sismo del 19 de septiembre. Fue por eso que su casa fue de las más afectadas. Todas las paredes se dañaron, el piso se levantó, el terreno del patio quedó desnivelado, además, a muy pocos metros de allí se abrió un socavón que amenaza con expandirse y colapsar el pavimento, de ahí que Protección Civil declarara su vivienda inhabitable.

“Queremos vivir tranquilos”

La casa de la señora Alicia Martínez, vecina de la calle Sábalo, es otra de las que sufrió fuertes daños en la estructura.

Alicia es fundadora de la colonia del Mar. Llegó hace 40 años. Ella y su esposo construyeron la casa encima de un terreno agrietado, el cual rellenaron por su propia cuenta.

A lo largo de cuatro décadas, han sorteado diversos problemas con las calles de la colonia, principalmente por hundimientos y agrietamientos, pero nada comparado con lo que vivieron el pasado 19 de septiembre.

Producto del sismo, la casa de Alicia se ladeó y cuarteó, mientras que el piso se hundió.

Ante esa situación, autoridades de Protección Civil le recomendaron apuntalar la casa con 12 polines, de los cuales sólo ha podido colocar cuatro. Sin embargo, a casi un mes del sismo, las autoridades le dijeron que su casa tiene que ser revisada nuevamente para conocer la magnitud del problema.

“Queremos que nos revisen (la casa) y nos digan en qué lugar estamos parados porque es lo que nos preocupa… Más que la casa, porque yo sé que eso tiene remedio con reparaciones…me gustaría que revisaran el suelo principalmente, para que podamos vivir tranquilos”, suplicó Alicia a las autoridades capitalinas.

Colonia del Mar, zona de alto riesgo

Animal Político recorrió las calles de la colonia del Mar y se percató de la existencia de varios socavones y grietas, así como la presencia de decenas de viviendas con severos daños, y deshabitadas, a consecuencia del sismo.

En la calle Pingüino, entre las avenidas Sirena y Aleta, decenas de casas fueron catalogadas de alto riesgo. A manera de precaución, las autoridades han colocado cinta de plástico amarilla y roja con las leyendas ‘precaución y peligro’, para prohibir el acceso, en tanto algunos vecinos han puesto barrotes (polines) para sostener las fachadas de sus viviendas.

La calle muestra un hundimiento muy pronunciado y la mayoría de las casas muestran severos daños.

A escasos metros de allí, las autoridades de la Ciudad de México han instalado un comedor móvil y una carpa para atender y censar a las familias damnificadas. Hasta ese lugar han llegado funcionarios federales, capitalinos, así como profesionistas independientes (geólogos, ingenieros y arquitectos) de la UAM y de la UNAM.

En el caso de estos profesionistas, visitaron la zona para realizar un estudio que les permita conocer la magnitud de la grieta y el peligro en que se encuentran los vecinos de la colonia. En su primer dictamen, estos especialistas advirtieron a los vecinos de la presencia de una falla geológica que lleva varias décadas, que se agravó con el sismo, por lo que momentáneamente recomendaron no realizar labores de reconstrucción.

Las autoridades capitalinas en contraste, han dicho a los vecinos que existe la posibilidad de reconstruir las viviendas, pero hay quienes no están seguros de querer seguir viviendo allí.

Los vecinos se han organizado, por lo pronto, para elaborar sus propios expedientes con los daños a las viviendas y montar guardias durante el día. Esto para evitar que les roben sus pertenencias o que otras personas invadan sus casas, como ya ocurrió en una ocasión días después al sismo.

Durante la noche, la policía capitalina se hace cargo de la seguridad en la calle, según narran los vecinos entrevistados, mientras éstos regresan a los albergues o los cuartos que sus familiares les han prestado, en otros puntos de la ciudad, para sobrellevar la emergencia.

No queremos créditos

“El clamor de todos los vecinos es que así como nosotros nos hemos organizado, que lo hagan ellos (las autoridades)”, dijo Sergio Nava, vecino de la calle Pingüino y cuya casa se encuentra en situación de “alto riesgo”.

Para Sergio la excusa de que las autoridades se encuentran rebasadas por la emergencia, no debe ser impedimento para que las diferentes dependencias de gobierno se organicen y apoyen a los damnificados.

“Sabemos que es una situación de emergencia, pero lo único que pedimos es que (las autoridades) se organicen para que puedan ver todas las zonas afectadas. Tienen el recurso, tienen a la gente necesaria, se pueden apoyar en la UNAM, en el IPN, entonces que no digan que están rebasados”, dijo.

Sergio aseguró que, por ningún motivo, él o sus vecinos aceptarán que la solución de las autoridades para recuperar las viviendas sea la de otorgar créditos hipotecarios.

“Eso no es posible…Muchos de los vecinos teníamos pequeños negocios en casa y ya no los tenemos. Perdimos casa, terreno y trabajo. En este momento no estamos sentados con los brazos cruzados. Nos estamos organizando para ver cómo obtenemos una ayuda que sea real y benéfica para nosotros. No es posible que nos quieran dar créditos si nosotros desde hace mucho tiempo pagamos nuestras casas”, sostuvo.

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