Pareja e hijos, las razones de las mujeres para cometer delitos contra la salud

Un estudio de la organización Equis Justicia para las Mujeres reporta que los delitos contra la salud se han convertido en la primera causa de detención de mujeres en México, debido en gran parte a presión de la pareja o para darle de comer a sus hijos.

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Abigail es originaria de Matías Romero, Oaxaca, pero el día de su detención en 2014 vivía en Tehuantepec con sus dos hijas y su marido, adicto al alcohol y a la mariguana. Cuenta que a las 4 de la mañana llegaron a su casa elementos de la Marina, Ejército, PGR y Policía Estatal buscando a su esposo, a quien acusaban de narcomenudeo. Como no lo encontraron, se la llevaron a ella, junto con su dinero, su laptop, su celular, sus cadenas, sus pulseras. Desde entonces enfrenta un proceso por posesión con fines de venta.

Elodia fue detenida en su casa el 21 de abril de 2014, mientras se encontraba cenando con su pareja. Por una “denuncia anónima” la acusaron de narcomenudeo, mientras a su marido lo dejaron libre. El día de la entrevista, sostenida un año después de su detención, esperaba la resolución del juez a una solicitud de amparo, luego de que los testigos corroboraran que ella no era la persona a la que habían denunciado.

Emilia es divorciada, tiene dos hijos pequeños y un problema de salud en un ojo. En el 2005 fue detenida en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por traer fajados tres blocks de cocaína, luego de tres años de transportar droga entre el DF y Hermosillo. Sin trabajo, con la urgencia de mantener a sus hijos y la oferta de ganar mucho dinero, decidió “echarse varios viajecitos”. Hasta que se le acabó la suerte. Desde entonces está detenida en la cárcel de Tepepan.

Abigail, Elodia y Emilia forman parte del número creciente de mujeres que se encuentran privadas de su libertad por delitos contra la salud, cuya persecución se ha incrementado en un 103,3 % en los últimos dos años y se ha convertido en la primera causa de detención a nivel federal, de acuerdo con el estudio “Políticas de drogas, género y encarcelamiento en México: una guía para políticas públicas incluyentes”, de la organización Equis Justicia para las Mujeres.

El perfil de estas mujeres privadas de su libertad se mantiene cercano al registrado en México desde hace 20 años, indica la investigación presentada hoy: “se sigue encarcelando a mujeres pobres, con bajos niveles de estudio, procedentes de sitios marginados de la sociedad y responsables de delitos no violentos, así como mujeres usuarias atrapadas en un círculo de consumo-criminalización que se repite una y otra vez”.

A esto se suma que en las historias de vida de las mujeres privadas de la libertad, “el abuso, la violencia, la violación y ‘el amor’ – entendido como una construcción social que reproduce la desigualdad entre hombres y mujeres – crean las condiciones para que las mujeres se inicien al uso de drogas, o bien, se involucren en la venta o el transporte de las mismas”, indica la organización.

Las razones para cometer los delitos

De acuerdo con el estudio, las mujeres cometen delitos contra la salud principalmente por conducto de la pareja hombre, para darles de comer a sus hijos e hijas, y por “rebeldes” y “ambiciosas”.

“La mayoría de las mujeres en prisión son madres solteras con hijas o hijos de múltiples parejas, lo cual recrudece el peso del abandono y de tener que encargarse solas de las necesidades físicas, afectivas y emocionales de su familia”, explica el estudio, basado en investigación documental, entrevistas semiestructuradas con mujeres presas en tres centros de reinserción social de Oaxaca, Ciudad de México y Morelos, y solicitudes de información. “De hecho, muchas de ellas se refieren a sus responsabilidades como madres como la primera razón por involucrarse en el tráfico de drogas, conjuntamente con la presión por parte de la pareja”.

La investigación considera que en las tres vertientes narrativas mencionadas hay “una reproducción de enseñanzas y mentalidades que atribuyen a las mujeres roles específicos: la mujer obediente y la madre abnegada; aquella que rompe con estas consignas (la mujer “rebelde” que persigue “el dinero fácil”) vive su condición de “culpable” más como un estado del alma, producto inevitable del ser mujer, que como una consecuencia jurídica. El destino de las tres figuras, o de su combinación, es el mismo: una prisión”.

De acuerdo con el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales 2016 del INEGI, la posesión simple y la posesión con fines de venta son las modalidades que prevalecen en las mujeres al ser detenidas, aunque los “datos no especificados”, “distinto de los anteriores” u “otros delitos” van casi a la par.

En materia de delitos del fuero común, de las 176 mil 339 personas que ingresaron al sistema penitenciario en 2015, 14,231 (8.1%) son mujeres. De este total, 940 mujeres ingresaron por delitos de narcomenudeo en 2014, 1,617 en 2015 y 1,911 en 2016. “Se observa, por tanto, que la tendencia en la persecución de estos delitos ha ido al alza para las mujeres, mostrando una tasa de crecimiento del 72% para el 2015 y un incremento del 103,3% en los últimos dos años”.

En materia de delitos del fuero federal se reporta el ingreso de 32,121 personas al sistema penitenciario, de los cuales 2,704 (8.5%) son mujeres, un porcentaje parecido al que se registra en el fuero común. También a nivel federal existe cierta incertidumbre sobre los delitos contra la salud por los cuales son acusados los hombres y las mujeres, puesto que prevalecen las categorías “otros delitos contra la salud” y “no especificado”.

“Dentro de ese margen de imprecisión, cabe resaltar que los delitos contra la salud representan el 43 % de los casos de ingreso de las mujeres por delitos del fuero federal. Si bien, en términos absolutos, la cifra es menor que aquella del fuero común, en términos porcentuales la diferencia es llamativa. A nivel federal, los delitos contra la salud representan claramente la primera causa de privación de la libertad de mujeres, con el delito de posesión ocupando el primer lugar”, resalta la organización.

EQUIS Justicia para las Mujeres es una organización feminista que desde 2014 se ha enfocado en estudiar la situación de las mujeres encarceladas por delitos de drogas, junto con Corporación Humanas Chile y Corporación Humanas Colombia, como parte de un proyecto regional financiado por Open Society Foundations.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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