Presidente de Odebrecht sale de la cárcel; enfrentará prisión domiciliaria en su mansión

Gracias a sus confesiones ante las autoridades, el líder de Odebrecht fue beneficiado para salir de la prisión de Curitiba.

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Marcelo Odebrecht a su salida de la cárcel rumbo a la prisión domiciliaria en su mansión. AFP

Comparada con la celda de 12 metros cuadrados en la que pasó los últimos años en Curitiba, la nueva prisión de Marcelo Odebrecht será una jaula de oro, al ser colocado este martes en régimen de prisión domiciliaria.

Tras cumplir dos años y medio en la cárcel, el empresario de la construcción, quien desató una red de corrupción con gobiernos de América Latina, ahora estará en una mansión de 3 mil metros cuadrados, con una enorme alberca, en Morumbí, uno de los barrios más suntuosos de la ciudad brasileña.

Deberá pasar allí dos años y medio en un régimen donde podrá recibir a una quincena de personas, aparte de sus abogados. Seguirán otros cinco años de pena, la primera mitad con salidas diurnas autorizadas y los últimos dos años y medio con la obligación de permanecer en su hogar sólo durante los fines de semana.

Odebrecht, de 49 años, fue trasladado por la mañana desde una cárcel de Curitiba (sur) hasta un juzgado de la ciudad, donde se le colocó una tobillera electrónica, antes de partir en una avioneta particular, constataron periodistas de la AFP.

Dirigió la mayor constructora de América Latina, responsable de obras en todo el mundo, desde el estadio del equipo de baloncesto Miami Heat hasta usinas hidroeléctricas en Angola.

Es nieto del fundador y tercera generación de presidentes del grupo que formó un conglomerado con actividades en otros sectores, como ingeniería, agricultura y petroquímica.

El derrumbe se inició el 19 de junio de 2015, cuando fue detenido en el marco de la Operación Lava Jato, acusado de pagar sobornos a decenas de políticos de todas las tendencias para obtener contratos en la estatal Petrobras.

Tras resistir casi dos años a una lluvia de acusaciones, el grupo acordó revelar sus delitos para suavizar las condenas y poder sobrevivir. Las confesiones condujeron a cientos de investigaciones contra ministros, diputados y empresarios de Brasil y de otros países de América Latina.

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