Y el IFAI ¿qué?

Hay veces que en el sobre flujo de información que se sustituye una a la otra sin piedad todos los días, podemos perder la perspectiva de lo que es importante y de lo que es una mera distracción alimentada por la caja de resonancia mediática. Precisamente ese fenómeno ha pasado con un tema fundamental para la vida democrática del país y nos referimos al IFAI y su evolución institucional como garante del derecho de acceso a la información.

Tres meses después de la salida de María Marván como comisionada, apenas se hace una propuesta por parte del Ejecutivo Federal, es Gerardo Laveaga (@Glaveaga) quien fue elegido por el Presidente Calderón como nuevo comisionado. Su nombramiento parece preocupante en distintos niveles, el primero es que no cumple con la exigencia legal del artículo 35 de la Ley Federal de Acceso a la Información Pública Gubernamental (Ley Federal de Transparencia), que claramente impone como requisito para ser Comisionado del IFAI el  “Haberse desempeñado destacadamente en actividades profesionales, de servicio público o académicas, relacionadas con la materia de esta Ley”.

El segundo, y más importante, es que las posiciones públicas de Laveaga en materia de Transparencia y Acceso a la información dan una idea de lo que podría convertirse el IFAI, para muestra basta leer esta columna en El Universal (21/02/2009) con respecto a la publicidad de las versiones públicas de las averiguaciones previas concluidas, su postura se aleja de un compromiso real con la transparencia y acceso a la información y se acerca más a la política de oscurecimiento seguida por el gobierno federal los últimos años.

Como lo explica Paulina Gutiérrez Jiménez, “El acceso a la información pública es un derecho fundamental en dos sentidos: primero, porque protege el acceso de las personas a información relevante como un bien básico que garantiza su autonomía individual: la información relevante permite a las personas elegir y desarrollar los proyectos de vida que más le convengan; segundo, porque el acceso a la información en posesión de los órganos del Estado es una condición básica para el ejercicio de los derechos políticos y las libertades de expresión, asociación, reunión y opinión, a efecto de participar en la creación de voluntad colectiva”.

El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el artículo 10 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, el 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el 13 de la Convención Americana de  Derechos Humanos reconocen el derecho a la información como parte incluyente de la libertad de expresión, la cual integra el derecho a buscar, recibir e impartir información.  Un #IFAIindependiente nos importa y nos importa mucho.

La semana pasada en conjunto con otras organizaciones lanzamos una carta en donde exigimos al Presidente Felipe Calderón se abstenga de nombrar personas cuya cercanía al gobierno federal y/o militancia política pongan en entredicho a una institución tan importante como el IFAI. México goza con una de las comunidades de expertos, especialistas y activistas más destacada en materia de acceso a la información, transparencia y rendición de cuentas. Con mínima voluntad democrática no será difícil encontrar a una persona que cumpla el perfil y que abone a la confianza y legitimidad del Instituto al estar fuera del círculo presidencial.

También exigimos al Ejecutivo Federal que se comprometa con la transparencia y la rendición de cuentas y proporcione información sobre el procedimiento del nombramiento del nuevo Comisionado del IFAI y explique públicamente las razones y argumentos que justifiquen su decisión de nombrar al nuevo Comisionado del IFAI como “la persona idónea” para ocupar tan importante encargo.

Pues no sucedió ni lo uno ni lo otro. Por un lado el Presidente insistió en nombrar a una persona muy cercana a él en contra de las exigencias constitucionales de autonomía e independencia de los órganos garantes. Y por otro lado el comunicado de la SEGOB no justifica públicamente la forma en cómo llegaron a la decisión de pensar en Laveaga como el más idóneo. En suma, el peor de los mundos: un Gobierno Federal simulando obligaciones constitucionales y actuando en la opacidad para el “fortalecimiento” de la transparencia, acceso a la información y rendición de cuentas.

Así pues, quizás el IFAI no es el tema más candente en los medios (seguro no lo será) y parece que centramos el discurso sobre democracia en aquella llamada procedimental (votos que valgan y autoridades que reconozcan los mismos) y no en la democracia como un sistema de vida institucional que sobrepasa lo electoral y donde justamente el derecho de acceso a la información y la calidad de ésta son elementos clave para el desarrollo institucional de un país en transición constante. Cada vez que se es negada información pública resulta un golpe a la vida democrática de suma importancia, hay que valorar pues este derecho fundamental en su justa medida y atesorarlo y defenderlo.

La amenaza de un México menos transparente nos pone más retos y ganas de trabajar en la construcción de un país más democrático.

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