Artículo 19

Altoparlante

Perfil Artículo 19 es una organización, de origen inglés, que por más de 20 años ha trabajado en la defensa y promoción de la libertad de expresión en el mundo. El libre flujo de información por cualquier medio, el intercambio de ideas entre actores, y la transparencia gubernamental son elementos indispensables para una democracia. Por ello, Artículo 19 se dedica a proteger el derecho contra todo acto de censura. Síguenos en Twitter: @A19media

Ver Más

Confrontar antes que censurar, respuesta a Leo Zuckermann

Por: Ricardo González (@dr_rigo_mortis)

Durante el último año, sectores académicos y políticos de la opinión pública mexicana discuten entorno al impacto y alcances de los discursos chocantes y ofensivos. Un ejemplo de ello fue la polémica  en torno a las expresiones de Alfredo Jalife y las opiniones que difunde a través de Twitter. Para ARTICLE19 ésta ha sido una buena oportunidad para avanzar en la discusión sobre los límites del ejercicio del derecho a la libertad de expresión, la cual ha estado ausente no sólo dentro del país sino prácticamente de toda América Latina; rezagándose así el cumplimiento de las obligaciones en la materia.

Usar como pretexto el pasado reciente autoritario de la región, sólo ha ocasionado que, por un lado muchos estados incumplan la responsabilidad de proteger el derecho a la igualdad, mientras que por el otro, han surgido ordenamientos jurídicos que restringen de manera excesiva el derecho a la libertad de expresión en aras de revertir los patrones de discriminación que aún prevalecen en América Latina.

Esto ha contribuido a promover la idea falsa de un conflicto irreconciliable entre el derecho a la igualdad y la libre expresión primero, y en segundo lugar, a la prevalencia de un enfoque punitivo en las políticas de atención a la discriminación.

En un nuevo capítulo de esta discusión, Leo Zuckermann publicó una  columna con información sobre las opiniones de Raquel Rodríguez durante un evento de apoyo a la causa palestina en las instalaciones de la UACM.  El texto comienza con una frase en la cual vale la pena detenernos: “Es una vergüenza que los impuestos que pagamos los capitalinos se utilicen para financiar una universidad donde se niega el Holocausto y promueve el odio antisemita.”

Libertad de Expresión en entornos académicos

El avance científico tiene como prerrequisito indispensable la confrontación libre de ideas. Las universidades y centros de investigación  requieren que su personal cuente con la libertad necesaria para cuestionar verdades que se presentan como absolutas, así como escuelas de pensamiento hegemónicas o dominantes. Concebir la producción de conocimiento en medio de tabúes o dogmas, nos acerca más a ese pasado oscurantista superado hace siglos  que frenó el avance de las sociedades en Occidente.

¿Debe una universidad, sea pública o privada, dar cabida a voces que niegan el holocausto?  Mi opinión es que sí. Además se debe dar espacios para discutir (y en su momentos) rechazar ideas u opinión retrogradas. Tal es el caso por ejemplo de quienes aún ponen en tela de juicio la igualdad entre géneros, la amenaza del calentamiento global y la existencia del virus del VIH-SIDA. En una democracia las ideas (todas) beben debatirse.

Coincido con el Dr. Zuckermann sobre la necesidad de que las ideas sean confrontadas. Al revisar los videos disponibles sobre el evento de apoyo a la causa palestina en la UACM, me quedo con la impresión de que el evento tenía las características de un evento público y no de un acto académico. Eso me parece que es un tema de ineludible discusión y que trasciende lo que el presente texto pretende abordar.

 La negación del holocausto

La detención en 2005 en Austria de David Irving, el historiador que niega el Holocausto, es una muestra clara de la confusión que existe entre la cuestión de las expresiones protegidas y aquellas que pueden ser castigadas penalmente.  Las leyes de la negación del Holocausto que han  proliferado en Europa desde la década de 1990 son muestra de lo mismo. En noviembre de 2006, la Asamblea Nacional francesa aprobó, por un voto de 106 a 19, un proyecto de ley que tipifica como delito negar la existencia del genocidio armenio de 1915, el delito se castiga con cinco años de prisión y una multa de $ 56,400. En 2007 Alemania anunció que impulsaría una prohibición en toda la UE en negar el Holocausto la cual no prosperó.

La discusión sobre la efectividad y pertinencia de este tipo de leyes es debatible, éstas parecen más bien declaraciones de principios de tipo político de grupos específicos en el poder, dirigidas a sus audiencias o bases de apoyo particulares. En especial si tomamos en cuenta que los estándares y disposiciones a nivel internacional son suficientes para establecer los límites del discurso de odio y expresar ciertos valores comunes, tales como la igualdad y el rechazo al racismo.

Definitivamente es problemático discernir el impacto de una prohibición total de la negación del holocausto judío u cualquier otro genocidio o evento histórico. Rebasa lo dispuesto en el derecho internacional de los derechos humanos, al elevar un hecho histórico al nivel de un dogma y prohibir una expresión determinada sin tomar en cuenta el impacto potencial y el contexto en el que se emita.  Esto es evidente por ejemplo al analizar la ley que prohíbe la negación del genocidio armenio en Francia, la cual inhibe la conducción de cualquier investigación académica y difusión de información controversial o disonante al consolidar e institucionalizar tabús.

Ahora bien la persecución de los discursos “negacionistas” ofrece a quienes la impulsan una plataforma inigualable para difundir sus ideas e inclusive, el poder de posicionarlos ante la opinión pública como héroes del disenso y la dictadura del pensamiento único. Esto es particularmente evidente cuando se utilizan los recursos del Estado para hacerlo. ¿Cómo nos hubiéramos enterado del evento que tuvo lugar en la UACM si no hubiera sido por la visibilidad que el Dr. Zuckermann le ha concedido en sus espacios?

La prohibición de ideas no es la respuesta

Es claro que el conjunto de ideas racistas y xenófobas que sustentan el antisemitismo, no sobrevivirían a la confrontación en condiciones de igualdad con información y opiniones contrarias. Estoy seguro que desechar las opiniones de Raquel Rodríguez requeriría un esfuerzo relativamente mediano en términos de compilación de información y sustento académico. Mal haría el Dr. Zuckermann, en dejar pasar la oportunidad de confrontarla, ahí, en el terreno de las ideas.

En una democracia las ideas se debaten, no se judicializan. El disenso abre la posibilidad al diálogo. Tratar de censurar el contenido de expresiones rara vez es la solución adecuada.

*Ricardo González es Oficial de Protección y Seguridad de ARTICLE 19

Related

Deja un comentario