La memoria, verdad y justicia también deben contarse

Sin embargo, existe una narrativa oficial que busca ocultar corrupción, violencia e impunidad, para que se cuente al mundo lo bueno.

Por: Luis Knapp (@luisKnapp1988)

En México, la violencia contra periodistas y medios de comunicación se ha agravado considerablemente. Somos uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, a nivel mundial. De igual manera, conforme al Índice Global de Impunidad 2017, realizado por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), ocupamos el puesto 66 de 69 países que tienen mayor impunidad. También brillamos en materia de corrupción. De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional 2016, México ocupa el lugar 123 de 176 países. Son algunos datos que nos ayudan a comprender porqué en el país se agrede y asesinan a periodistas. Impunidad y corrupción.

Otros tantos problemas aquejan al país, en materia de derechos humanos, donde atravesamos una crisis que han documentado organismos internacionales como el Alto Comisionado de la ONU y la Comisión Interamericana en sus visitas e informes sobre México. Tortura, desapariciones forzadas, ejecuciones sumarias, forman parte de las violaciones graves a derechos. La violencia, no sólo continúa, sino que se ha exacerbado.

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, tan solo en mayo de 2017 se registraron en el país 2 mil 186 carpetas de investigación por homicidio doloso. Lo anterior coloca a ese mes con la cifra más alta de homicidios, no sólo en el actual sexenio, sino desde 1997.[1] Sin embargo, no debemos omitir la cifra negra, es decir, delitos que no son denunciados, que en México asciende a 94 %, sólo se denuncia uno de cada diez delitos, principalmente porque la gente considera que es una pérdida de tiempo y por desconfianza en las autoridades, lo cual también se han ganado a pulso.[2]

Lo anterior representa sólo una parte de las problemáticas que a diario enfrentamos en el país. Sin embargo, existe una narrativa oficial que busca ocultar o callar estos problemas, para que se cuente al mundo lo bueno. “Las cosas buenas casi no se cuentan, pero cuentan mucho” o “Las cosas buenas cuentan y queremos que sigan contando”, son campañas que promueve el gobierno federal en estos últimos años. Esto no dista de aquel spot que también lanzaron en 2015 donde expresaban a través de un tercero “ya chole con tus quejas”, o la otra expresión de Enrique Peña Nieto ante la captura de Javier Duarte, “no hay chile que les embone”.

Es decir, las y los mexicanos debemos callarnos, dejar de quejarnos y esconder asesinatos y desapariciones bajo la alfombra. Debemos dar una buena imagen. La sangre sigue corriendo pero el turismo también importa, es en resumen lo que nos dicen los gobernantes. Si alguien lee o escucha a Peña Nieto en la presentación del 5° Informe de Gobierno (2016-2017), pensará que tenemos niveles de desarrollo y bienestar parecidos a Finlandia o Suiza, pero basta salir a las calles, ir a algún estado y comprobar que no es así. Las cifras mencionadas arriba, que son sólo algunas, lo demuestran. En este sentido, que Enrique Peña Nieto tenga niveles de aprobación debajo del 20% por parte de la sociedad, nos explica mucho esta situación.

En el mundo, lideramos como país pero en rubros negativos. Como ya se mencionó, ocupamos uno de los primeros cinco lugares a nivel mundial en donde resulta peligroso ejercer el periodismo. Aunque representa uno de los mayores problemas en el país, cuando observamos el último informe presidencial, el derecho a la libertad de expresión apenas se menciona unas cuantas veces, y es para proporcionar cifras y datos de forma, que distan de lo que sucede en la realidad. No hay voluntad para hacer frente a esta problemática particular.

De acuerdo con la documentación realizada en ARTICLE 19, la violencia contra periodistas y medios se ha exacerbado. De 2000 a 2017, 109 periodistas han sido asesinados. En el sexenio de Enrique Peña Nieto, se han registrado 1,775 agresiones, que incluyen 36 periodistas asesinados y 4 desapariciones. Tan sólo 2016 terminó como el año más letal, con un total de 426 agresiones y 11 periodistas asesinados. Sin embargo, este tipo de crímenes continúan en aumento.

En el primer semestre de 2017, se documentaron un total de 276 agresiones, 23% más respecto al mismo semestre de 2016, y de enero a agosto han sido asesinados 9 periodistas. En este 5° informe presidencial (págs. 137 y 138) se mencionan las acciones que el gobierno federal ha realizado en materia de protección a periodistas. Por ejemplo, cuántas solicitudes y procedimientos se atendieron en el Mecanismo de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, y también señalan la reunión del 17 de mayo de 2017 donde estuvo Enrique Peña Nieto, la y los gobernadores de cada estado y los titulares de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), Procuraduría General de la República (PGR) y Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Esta reunión se llevó a cabo a raíz del asesinato del periodista Javier Valdez en Culiacán, Sinaloa, y en ese mismo día también el asesinato de Jonathan Rodríguez en Autlán, Jalisco. Tuvieron que pasar 53 meses desde que inició el actual sexenio, para que se abordara el tema de violencia contra periodistas. Y además, no hubo autocrítica, ya que para los gobernantes, esta violencia proviene de la delincuencia organizada, a pesar de que más del 50% de las agresiones o delitos contra periodistas, provienen de funcionarios públicos.

Sumado a lo anterior, los acuerdos que se tomaron en ese marco, representan meros paliativos para combatir esta problemática, pretendiendo crear más burocracia, con unidades o mecanismo en cada estado, a pesar del andamiaje legal e institucional que ya existe, y sin plantear acciones integrales para garantizar la libertad de expresión (fiscalías autónomas, derogación de delitos que criminalizan este derecho, regulación clara de la publicidad oficial, entre otras). La cuestión es clara, debe haber capacidad y voluntad instaladas, o de lo contrario, seguiremos bajo el gatopardismo político de siempre, donde todo cambia para que todo siga igual.

Mientras continuemos con los altísimos índices de impunidad en México, de la mano con la corrupción político-gubernamental, esta situación no cambiará. En delitos contra periodistas existe una impunidad del 99.6%. De 989 expedientes que ha abierto la Fiscalía Especial de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) de julio 2010 a junio 2017, sólo se han obtenido tres sentencias condenatorias.[3]

Si lo bueno cuenta, esto también cuenta mucho. Y debemos seguir contándolo por la exigencia diaria de memoria y verdad de tantas personas que han sido víctimas de violaciones a sus derechos fundamentales. El gobierno apuesta al olvido y silencio; nosotros y nosotras seguiremos apostando por la justicia. Digamos las cosas como son. Basta de simulaciones.

 

@article19mex

 

 

[1]  Récord violento con gobierno de EPN: mayo tiene la cifra más alta de homicidios desde 1997.

[2] Reporte Ethos: Descifrando el Gasto Público en Seguridad. Julio, 2017.

[3] En siete años, sólo tres condenas por 989 delitos cometidos contra periodistas.

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