El miércoles 5 y el jueves 6 de octubre se llevó a cabo el Congreso de la Sociedad de Internet en México (ISOC), en la Universidad Iberoamericana. Alejandro Pisanty me invitó a participar en una extraordinaria mesa con Carlos Garza Falla, Francisco Castellón, Mauricio Meschoulam y Jaime Rochín. Por razones ajenas a mi voluntad, me fue imposible asistir y dialogar en este foro.
Lo que presento a continuación es un esbozo de la presentación que iba a exponer y espero que sirva como grano de arena para contribuir a hacer de Internet y las TICs una herramienta de diálogo y fomento de la paz, en un mundo que tanto lo necesita:
I. Internet es el nuevo espacio público de nuestro tiempo. Es un lugar de encuentros, desencuentros, confrontaciones, concordia, guerra y paz. Para algunos es lugar de jóvenes, para otros un asunto inexplicable y para otros tantos se ha convertido casi en una obsesión. Lo que es una verdad incuestionable es que Internet está aquí, comprendamos o no lo que significa y sucede ahí, seguirán llevándose a cabo cosas y si decidimos o no participar en él, desde él se estarán gestando cambios y propuestas.
¿Internet es un espacio proclive para dialogar y para la paz? La respuesta está en los usuarios. Es tanto como decir que las carreteras son herramientas de guerra o no. Si bien las carreteras conectan poblados y pueden promover el desarrollo de comunidades con la consecuente mejora de calidad de vida de los y las habitantes, también es un hecho que por las carreteras transitan delincuentes, cargamentos de armas y drogas y hay atracos en los caminos. Los celulares han conectado al mundo y a los poblados remotos y también han posibilitado que los presos extorsionen desde la cárcel y participen en el mercado del crimen organizado.
Por lo tanto, Internet no es un factor detonador de la guerra ni de la paz en si mismo, depende de quién lo use y para qué. Internet y las TICs han sido usadas por los defensores de la paz y la democracia. Para muestra, algunos casos:
• Ucrania: en el 2004 las manifestaciones a favor de Yúschenko se convirtieron en la Revolución Naranja.
• Líbano: en el 2005 la población hizo uso de sms y correos electrónicos para convocar manifestaciones en la calle y exigir que el gobierno Sirio pusiera fin a la presencia de 14 mil soldados en su país.
• Colombia, Venezuela, Birmania, Zimbabwe: en cada país la población hizo uso de teléfonos móviles y las redes sociales como Facebook para coordinar protestas, transmitir fotos y videos de medidas de represión por parte de las autoridades.
• Teherán: En el 2009 las elecciones fueron narradas por Twitter y en blogs, curiosamente las mujeres jugaron un papel importante en este proceso. Hay un dicho común en el país que señala que a partir de ese momento y gracias a la “Revolución Twitter 2009” el gobierno le tiene más miedo a los medios ciudadanos que a los buques estadounidenses en el Golfo Pérsico.
• Moldavia: Un ejemplo claro es el de Natalia Morari, periodista y bloguera que logró movilizar a través de Twitter a los ciudadanos frente a las autoridades en contra de los resultados electorales , logrando con ello detonar la transición a la democracia en el 2009.
• El ejemplo más reciente y fresco en el imaginario colectivo internacional es la primavera árabe, con sus muchas caras y diversos desenlaces: Sahara Occidental, Túnez, Argelia hacia finales del 2010, Jordania, Egipto, Libia, Siria, Marruecos en el 2011. Cada caso ha sido diferente, pero un factor común ha sido el uso de Internet, las redes sociales y las TICs.
Por otro lado, Internet también es usado por pederastas para promover la pornografía infantil y el tráfico de personas. Se encuentran “recetas” literalmente para hacer bombas de todo tipo y para hacer bullying a los niños y a los que ya no lo son. Existen ciberterroristas, cibercriminales y predadores que buscan blancos y presas a las cuales acechar y atacar.
II. ¿Qué hace falta para fortalecer un nuevo diálogo desde Internet que impacte en el mundo no virtual? 6 propuestas de acción:
1. Proponer nuevos contenidos. Vivimos en un mundo en el que las guerras como tales están focalizadas en algunos puntos del planeta, sin embargo, consumimos de manera cotidiana información sobre las mismas. Los noticieros hablan a todas horas de la violencia, en la calle, en los estados, en otros países. Los programas en la televisión y los juegos en Internet promueven la violencia y los juegos con armas. Se enseña a los niños a jugar a matar, a ser narcotraficante, a planear ataques. La guerra y la violencia parecen generar mejores dividendos y ser más rentables que la promoción del equilibrio y la armonía.
2. Cambiar los adjetivos por propuestas. Las redes sociales son un espacio perfecto para el uso de adjetivos en 140 caracteres y por momentos resulta más fácil descalificar en breve que proponer de igual manera. No es de extrañar que la twittósfera mexicana esté plagada de agravios cuando el país no virtual vive de la misma forma. Si los legisladores se agarran a golpes en la tribuna, ¿porque los ciudadanos 2.0 no habrían de hacerlo? En un país como México en dónde el diálogo no ha sido la constante sino la imposición vertical de decisiones (empezando por la familia), construir un diálogo horizontal está resultando todo un desafío y cambiar los adjetivos por propuestas y sustantivos un reto. La paz transita por ese camino, no por el anterior.
3. Participar en el diálogo internacional. En Internet se hablan inglés y chino principalmente, representan el 1º el 26.68% de los usuarios y el segundo el 24.2%. Los internautas que hablamos español representamos el 7.8%. El software, las noticias, el lenguaje de los desarrolladores y los negocios digitales está principalmente en esos idiomas. A su vez, entre los países de habla hispana hay diferencias importantes en los niveles de penetración. México, a pesar de ser uno de los países con el mayor número de usuarios de Internet en este contexto (35 millones según AMIPCI), está por debajo de España, Chile, Argentina, Colombia, Uruguay y Costa Rica en términos de penetración. Esta desigualdad de los países en materia de accesibilidad y generación de contenidos tiene consecuencias tanto en lo que se transmite como en la capacidad de incorporar a actores diversos al diálogo y hacer propuestas.
4. Generar accesibilidad y equidad. Estos son dos temas centrales en la agenda digital de México y del mundo. El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 señala que: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión: este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones. De buscar y recibir información e ideas y el de difundirlas sin limitación de fronteras por cualquier medio de expresión”. ¿Qué sucede con las personas, y las mujeres y niñas en particular, que no tienen acceso ni a la información ni a los diversos medios de expresión? ¿Qué importancia tiene no sólo el analfabetismo como lo conocemos, sino el analfabetismo digital en la participación social, política, económica y cultural de una sociedad y específicamente de la mujer? ¿De qué manera pueden las mujeres participar hoy en día en el nuevo espacio público: internet? (Ver este enlace)
Tiene que haber accesibilidad y equidad por regiones y por sexos. Existen hoy por hoy países y regiones marginados en este ámbito y también grupos sociales al interior de los mismos. En el caso mexicano, las mujeres ya casi representamos la mitad de los usuarios de Internet, sin embargo, somos principalmente usuarias de redes sociales, no de blogs, y somos más consumidoras que proveedoras de contenido. Lo mismo pasa con los países como se esbozó en el inciso previo.
6. Fomentar el comercio electrónico. El comercio electrónico mundial seguirá creciendo significativamente hasta el punto de superar los $ 1,000,000 millones de dólares para el 2011 o sea un trillón de millones de dólares (lo que los estadounidenses llaman un billón de millones de dólares). Eso equivale a aproximadamente US $ 2 millones en ventas en línea por segundo, segun JP Morgan North America Equity Research donde excluyen las transacciones de eBay. México, claramente, no lleva la vanguardia en este terreno y mientras sigan existiendo monopolios y seamos uno de los países en donde el costo de Internet es más elevado entre los países de la OCDE y del mundo…las posibilidades de ser competitivos y favorecer a la población serán muy bajas. El comercio electrónico no es un tema de negocios exclusivamente, impacta la participación y la distribución de la riqueza en al sociedad y por lo tanto el bienestar en la misma. Fomentarlo es una manera de fomentar el desarrollo y aumentar las posibilidades de mejora de condiciones de vida de las personas.
Internet no es un espacio acabado. El nivel de desarrollo y avance tecnológico es tan intenso y apabullante que los cambios aquí dejan atrás en cuestión de segundos la reglamentación y legislación existentes. Los líderes en la actualidad tienen que ser innovadores, audaces, comprender las tendencias de la población, sus intereses y manera de comunicarse, pero sobre todo, tienen que entender que el mundo actual es un mundo de conocimiento compartido. Las islas y monopolios tecnológicos y empresariales siguen existiendo, pero cada vez son menos útiles para permitir el desarrollo de la mayoría de la población en el planeta y para generar cambios que permitan hablar de paz para los habitantes.
Internet y las TICs pueden ser herramientas para el desarrollo, para el fomento de la equidad y la paz si así las concebimos y actuamos en consecuencia. Si dejamos que la marginación, la intolerancia y los monopolios sigan prevaleciendo en este espacio y que los tomadores de decisiones sigan pensando que Internet es para los jóvenes y casi un lujo, difícilmente detonaremos y viviremos otra realidad. ¿Suena idealista? Posiblemente, pero los cambios no se gestán mediante un decreto, sino mediante las ideas y toma de conciencia. Sin esto, un cambio real será imposible. Por algo decía Gandhi “No hay camino para la paz, la paz es el camino”.