Blogueras juntas… y no difuntas

 

“Gracias Señor Presidente por estar con nosotras”, fueron las palabras de Elisa Camahort y Lisa Stone, Cofundadoras de BlogHer cuando el Presidente Obama nos dirigió unas palabras a las más de 5 mil blogueras y mujeres en Social Media el pasado 2 de agosto en Nueva York.

Sin duda, la experiencia fue emocionante, no sólo por tener claridad sobre la importancia que las mujeres, y las blogueras, tienen –tenemos- en el escenario político, económico y social de nuestro tiempo, sino por la energía y entusiasmo que compartimos durante el encuentro.

El discurso oficial de apertura lo dio Barack Obama, y a lo largo de tres días, más de cinco mil blogueras y mujeres involucradas en los medios sociales (social media) compartimos experiencias, aprendimos sobre aspectos legales, técnicos, políticos, personales, de marketing para profesionalizar nuestra labor bloguera y para seguir incidiendo en la toma de decisiones y en el acontecer nacional –e internacional.

Por mi parte, con enorme gusto, les cuento que fui invitada como ponente –la única mexicana- a participar en la sesión: “Sin Fronteras: Advocacy Blogging across issues and borders”, en donde compartí panel con Viviana Hurtado y Miriam Zoila Pérez. (Dejo el link aquí por si quieres ver el contenido de la sesión). Hablé de mi experiencia como bloguera y de lo que he aprendido a través de Mujeres Construyendo.

Quiero compartir tres reflexiones con las que regresé de este encuentro:

  1. La conciencia que tienen las mujeres como factores (y actoras) de cambio. En México y en América Latina, estoy convencida de que la cultura del silencio nos ha afectado terriblemente. Ese  castrante y conocido dicho de “calladita te ves más bonita” nos ha impactado  y ha permeado nuestra manera de andar por la vida. Frente a un más de 50% de mujeres blogueras en la blogósfera sajona, las latinoamericanas representamos un escaso 25%. La fuerza del universo de mujeres con las que conviví me impresionó: mujeres de todos los perfiles, capaces de reconocer que su voz, sus actividades e intereses tienen que ser escuchados. No importa si sus blogs son de política, de negocios o de recetas de cocina. Algo tienen que decir y están dispuestas a invertir tiempo, dinero y esfuerzo en hacerlo de la mejor manera posible, a ser profesionales en su universo digital (y muy real).
  1. El reconocimiento de que las nuevas tecnologías son herramientas de empoderamiento y desarrollo. Esto es más que evidente, y seguramente, para ti que estás leyendo esto desde tu computadora, tablet o iPhone te sonará como obviedad. Esto que nos resulta cotidiano a quienes en México y América Latina tenemos acceso a Internet y a una mínima cultura digital, no lo es para la mayor parte de la población. La accesibilidad y la educación digitales son algo ajeno para la mayor parte de la población en nuestro país y región y para las mujeres en particular. Si consideramos que Internet es el nuevo espacio público y que es además, una herramienta de conexión con el mundo, las consecuencias de este tipo de marginación son negativas: en el nuevo espacio público las mujeres no tienen voz como generadoras de contenido y no tienen acceso, por otro lado, a una herramienta que les permitiría educarse, aprender y conectarse con situaciones que podrían ayudarlas a tener mejor calidad de vida (y que a su vez beneficiarían a sus familias, a su comunidad y a su país….).
  1. El papel estratégico que las empresas y los actores políticos le dan a las mujeres que participan en esta gran conversación digital. Más allá del reconocimiento al hecho de que las mujeres incidimos en un 85% en promedio en las decisiones de consumo, las mujeres pueden, y deberían, tener claro que son un componente central del motor de la economía mundial y del andamiaje político. Más allá de filias, fobias y visión política, el hecho es uno: somos la mitad de la población, del electorado e influimos en las decisiones. Cuando una mujer me dice que no es bloguera “porque no tiene nada que decir”, me fastidia. Me enoja profundamente que las mujeres, muchas, en nuestra sociedad no reconozcan el potencial transformador  que tienen desde su microcosmos y se autoeliminen a priori, y más aún aquellas que teniendo recursos para acceder a esta herramienta decidan no hacerlo “porque no saben, no lo entienden o no es para ellas”, además de la razón que les conté. ¿Cómo podremos ayudar a sumar las voces de quienes no participan en esta gran conversación si,  de entrada, quienes pueden hacerlo y tienen los medios, no lo hacen? ¿Por qué las empresas mexicanas y muchos actores políticos siguen sin entender el papel neurálgico de la voz de las mujeres en este espacio, que no por ser virtual deja de ser real y tangible?

Evidentemente, es mucho lo que hay que hacer, y habría quién podría decirme: la realidad en otras partes del mundo no es equiparable a la mexicana. Es cierto, parcialmente. No pretendo extrapolar un contexto ajeno para tratar de calcarlo en el nuestro. Sería absurdo. Lo que me parece obligado, es la necesidad de incorporar las voces de las mujeres al diálogo político, económico y social y me parece que las herramientas que brindan las nuevas tecnologías son centrales para llevarlo a cabo. Mientras la brecha digital siga en aumento y la marginación en este ámbito no se acorte, el potencial transformador de la mitad de la población se irá a la basura y el país entero perderá la gran oportunidad de construir un futuro promisorio para su población entera: hombres y mujeres.

Nota: sobre mi post pasado: “5 Consejos para Suzuki”, la empresa en México escribió el 30 de julio en la sección de comentarios que “… aunque en este caso, el “mal” ya sucedió, quisiéramos hacer algo por ti para que vivas la experiencia Suzuki de manera correcta, nos pondremos en contacto vía correo.”… a la fecha no he recibido comunicación alguna.  Lo cuento para que quede constancia.

 

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